LIQUIDAR LA BANCA. Enric Duran
























Enric Duran


LIQUIDAR LA BANCA

Testimonio de un activista que ha desafiado al poder











PRÓLOGO A LA EDICIÓN CATALANA

   El libro que tenéis en las manos ha sido un proyecto surgido de la petición de Ara Llibres, que me llegó pocos días después del 17 de septiembre de 2008 y, por tanto, ha sido concebido y llevado a cabo mientras yo estoy en paradero desconocido.
   Cuando recibí la propuesta me puse en contacto con una persona que aceptó el reto de realizarla conmigo y, con la ayuda de otras personas cercanas, ahora el proyecto se ha hecho realidad. Por tanto, la edición no habría sido posible sin ella, que se ha encargado de hablar con un buen puñado de personas cercanas en distintos momentos de mi vida —a las que agradezco también su colaboración— y de darle forma sobre el papel.
   Por este motivo, el primer capítulo, que de algún modo es una narración de mi trayectoria vital hasta el año 2005, lo leeréis narrado en tercera persona. A partir del segundo capítulo, cuando propiamente empiezan a surgir las ideas y a sucederse los hechos relacionados con mi acción de insumisión bancaria, es mi primera persona la que cogerá el relevo de la narración.
   El segundo y el tercer capítulos cuentan dos historias paralelas: en el segundo hablo de mi acción pública y sus motivaciones entre 2005 y 2008, y en el tercero de la acción que estaba llevando a cabo para desobedecer a la banca durante el mismo periodo. El cuarto capítulo es un emocionante paseo centrado en la publicación CRISIS y el día de su distribución masiva, el 17 de septiembre de 2008.
   El último capítulo es muy particular, porque su contenido se ha ido generando al mismo tiempo que se redactaba el libro, hasta el punto de que algunas de las ideas, propuestas y pensamientos que en él se reflejan se han gestado a principios de enero de 2009, sólo dos meses antes de la publicación de esta historia. Esperamos que ahora que el libro está impreso, continuemos con el proceso constante de evolución y proposición de alternativas, con la motivación por la lucha para construir otra manera de hacer y de vivir.
   Por último, hemos creído oportuno añadirle un anexo en el que diversos bloggers y narradores explican mi acción y la historia del 17-S desde su punto de vista particular, lo que nos puede dar una idea de las reacciones que se vivieron «fuera».
   Se trata sólo de una pequeña muestra de las innumerables muestras de interés, apoyo y reconocimiento que he recibido estos últimos meses y que agradezco afectuosamente una vez más desde estas líneas. Así pues, aunque se trata fundamentalmente de un libro para explicar mi acción contra la banca, hemos creído oportuno situar a los lectores contándoles mi historia, experiencias personales y manera de hacer, de modo que mi acción sea comprensible en todas sus dimensiones. Aun así, a menudo alternaremos esta primera persona del singular con la primera persona del plural, ya que a veces es el «nosotros» la persona que mejor refleja el sujeto de las distintas reflexiones y acciones, seguramente más veces de las que hemos podido reflejar.
   Se trata, por tanto, de un libro con una vertiente autobiográfica importante, que explica cómo la acción que ha llamado la atención pública no es un hecho aislado sino que forma parte de una manera de hacer y de vivir que he compartido en el contexto de lo que nos hemos acostumbrado a denominar «los movimientos sociales» con muchas personas que me he ido encontrando en los últimos años de mi vida en Barcelona.
   Por este motivo, aunque los hechos se irán narrando a partir de reflejar mis vivencias personales, no hay que olvidar que todos y cada uno de ellos han sido posibles porque han participado en él muchísimas personas, que me han acompañado en mi periplo activista y vital, con la excepción de mi acción financiera que, como sabéis, llevé a cabo yo solo desde mi individualidad.
   A todas las personas que viven y luchan con la cabeza bien alta, superando los miedos y los malos momentos; a todo el mundo que ha hecho de la desobediencia a los poderes dominantes su manera de vivir; a todo el mundo que crea que aún está a tiempo de levantarse y decida pasar de los pensamientos a los hechos. A todas estas personas es a quienes dedico este libro.
   Una lectura que espero que nos sirva, al menos, para hacernos más conscientes de que si creemos en nosotros podemos llegar a hacer mucho más de lo que habríamos llegado a imaginar.

Desde algún punto del planeta,
ENRIC DURAN














INTRODUCCIÓN

Más allá de la sonrisa cómplice


   El teletipo de la Agencia EFE del 17 de septiembre de 2008 empezaba hablando de un «activista antisistema» de 32 años. La expresión unía dos conceptos que suenan peligrosos: activista+ antisistema.
   En la frase siguiente decía que la «presunta estafa» era obra de un «hombre». Normal. A los 32 años, los seres humanos son hombres y mujeres. Y en algunos casos, incluso abuelos. Pero en esta sociedad a menudo se les llama jóvenes. Si son artistas, héroes, ganadores de la lotería o víctimas de algún tipo de violencia, escribimos que son jóvenes (e inocentes). Si queremos destacar que son culpables de un delito, entonces hablamos de hombres hechos y derechos (y de premeditación).
   Los textos de agencia son, por definición, asépticos, sin literatura. Explican los hechos principales de la noticia, dan la alerta a los medios para que los periodistas echen a correr en busca de más información sobre el tema, si es pertinente. Por eso utilizan pocos adjetivos. Además, los calificativos pueden resultar conflictivos, ya que los teletipos se dirigen a todos los medios a la vez. Algunos de sus «clientes-receptores» son conservadores o incluso de ultraderecha; otros, un pelín de izquierdas. Pero todos sin excepción —periódicos, radios, webs y televisiones— viven de la publicidad, de los anuncios pagados por las grandes empresas. Muchas de las cuales son bancos, y hay que tenerles contentos.
   A pesar de todas estas precauciones, el teletipo de la Agencia EFE incluía un parágrafo sorprendente. De repente, la persona que lo redactó no hablaba de un «estafador», sino que mostraba su empatía hacia Enric al describir la conversación que había mantenido con él vía Skype del siguiente modo: «Con voz dulce y pausada, el joven relata hoy cómo puso en marcha su plan.»
   Tal vez aquel día la noticia la redactó un becario que todavía está en la edad de Enric o alguien con una hipoteca criminal, como la mayoría de los ciudadanos de esta parte del mundo. De lo que estoy casi segura es de que el redactor sonrió mientras la escribía. Eso es lo que hicimos los periodistas del periódico donde yo trabajo cuando leímos el teletipo. También nosotros, como la mayoría de los medios de ámbito estatal, elegimos la noticia entre las pocas que son seleccionadas cada día para publicarla. Llegaba justo dos días después de la quiebra de Lehman Brothers y los políticos empezaban a hablar de ayudar a los bancos. Los había que admitían que habían cometido excesos, pero nadie les llamaba estafadores. Jugar con el dinero de los demás es un privilegio que mantienen aún hoy, como siempre remarca Enric.
   Aquel día casi todos los medios de comunicación bautizaron al protagonista de esta historia con el apodo del «Robin Hood moderno». Curiosamente, este apelativo no aparece ni una sola vez en el manuscrito del libro que estáis leyendo. Enric no lo utilizó para hablar de sí mismo, ni siquiera para explicar que los demás sí que lo hacemos.

¿POR QUÉ?

   La mayoría de los que leemos con interés la biografía de Enric hemos soñado alguna vez con ser Robin Hood. La figura de alguien que roba a los poderosos que se han enriquecido gracias a las injusticias para dar el botín a los más necesitados es legendaria. Por eso, la etiqueta que le pusieron a Enric le hizo ganarse simpatías. Lamentablemente, es tan mediática que también escondió buena parte del objetivo de su acción.
   En el primer curso de periodismo, nos enseñan que toda noticia debe responder a seis preguntas: quién, qué, cuándo, dónde, cómo y por qué. En el caso de Enric, la última no interesó demasiado, ni siquiera a las «víctimas» de la presunta estafa, los bancos y las compañías que no quisieron denunciarle. «¿Por qué?»
   El «cómo» no resultaba fácil de explicar en pocas líneas ni en pocos segundos. No obstante, la mayoría de los medios intentaron resumir la ingeniería financiera que había utilizado para obtener los créditos. En el fondo, se trataba de describir un juego, un sudoku, una anécdota perdida entre el universo mediático.
   De todos modos, algunos quisieron distanciarse y juzgar la acción. Tal como cuenta Enric, Josep Cuní utilizó un tono «provocativo» y «arrogante» cuando le entrevistó en TV3. El periodista le preguntó si pensaba dedicar el dinero obtenido con los créditos a financiar al movimiento okupa, pero no le dejó suficiente tiempo para expresarse. Enric prácticamente sólo pudo decir que «no».
   Por suerte, durante el largo periodo de preparación de la acción, Enric tomó precauciones y se aseguró de poder llevar a cabo su explicación sin intermediarios en una revista que no dependiera de publicidad, ni de accionistas, ni de partidos políticos. La publicación de Crisis fue un gran acierto. En aquellas páginas, como en este libro, se cuenta con detalle el «cómo», aunque sobre todo el «porqué».

SUPERFICIALIDAD

   Durante los últimos días de septiembre de 2008, muchos esperamos que los medios hablasen en profundidad del sistema bancario capitalista, pero jamás se generó un debate social. Los países más poderosos se encontraron en noviembre para «refundar el capitalismo» y salvarnos de la catástrofe, aunque todos conocemos el resultado de aquella farsa y, sobre todo, su verdadero objetivo.
   Nada ha cambiado en estos últimos meses. Los hipotecados del mundo siguen sufriendo a solas dentro de las casas que no quieren perder y los medios «informan» sobre anécdotas, sucesos, grandes declaraciones de intenciones y resultados deportivos. Nada que ver con lo que tiene que ser el objetivo número uno del periodismo: vigilar al poder, marcarlo y denunciar sus abusos.
   En los últimos años sólo he oído remencionar a un periodista que lo hiciera a jornada completa. Es sueco, se llama Mikael Blomqvist e investiga a empresas que se dedican a especular. Luego publica la información con nombres y apellidos en una revista independiente llamada Millenium. Por desgracia, Blomqvist es un personaje de ficción, el protagonista del gran best seller del año pasado Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. Como Robin Hood, un personaje de ficción. Pero todavía con menos fortuna: no es demasiado popular. Nunca he conocido a ningún compañero que quisiera informar sobre abusos económicos. No suena tan romántico como convertirse en un intrépido corresponsal de guerra; eso sí que queda bien en las películas.
   Como Blomqvist, Enric nos ha puesto a todos en evidencia: banqueros, empresarios, políticos, periodistas, adictos al consumo... Pero también a los colectivos críticos con el sistema, que siempre se quejan de que sus acciones no llegan a los medios de comunicación de masas. Suelen tener razón, aunque también poca imaginación. Muchas de sus páginas web hablan de paz en un tono beligerante, incluyen tantos prejuicios como los objetivos de sus críticas, y las únicas acciones que proponen para cambiar la sociedad son convocar manifestaciones parecidas a las que organizaron los que ahora se sientan en los grandes despachos. Lo siento, pero eso no es noticia.
   Por el contrario, Enric lo fue cuando hablo con voz «dulce» y «pausada» para contar una acción diferente, para la que necesitó una fotocopiadora, unas tijeras, estudio y, sobre todo, mucho tiempo.
   Tal vez este ingrediente sea la clave de todo. Él dispuso de tiempo y no se esconde de ello; la paga de sus padres le ayudó a ser consecuente y poner en práctica sus ideas. Tener que trabajar toda la vida para pagar la hipoteca y los préstamos encadenados es, justamente, la clave de todo. Este tiempo esclavizado es el que no nos deja pensar, el que hace que no podamos profundizar en nada, que no podamos ir más allá de la sonrisa cómplice al descubrir entre las noticias del día que un hombre de 32 años consiguió 492.000 euros engañando a los bancos que nos amargan la vida.
   Pero Enric no nos está animando a hacer una canallada ni a convertirnos en estafadores. Sus métodos son criticables y legalmente punibles, exactamente igual que lo son los que utilizan buena parte de los grandes empresarios que recurren a la publicidad engañosa, la especulación con dinero que no tienen y el chantaje al pedir a los políticos que les den dinero para salvarles de la quiebra. Enric está hablando de construir alternativas sociales al modelo capitalista y de dar apoyo a movimientos sociales.
   Cuando le entrevisté por correo electrónico en noviembre de 2008 con motivo de la cumbre del G-20 comprobé que no responde a los tópicos antisistema que los medios nos encargamos de potenciar. Enric habla de construir alternativas y las argumenta paso a paso, con la lógica de las matemáticas y el ajedrez que tanto le gustan. En su modelo hay incluso espacio para el «dinero». Sólo hay que lograr que deje de ser una forma de acumulación y transformarlo en «una herramienta para vivir mejor».
   Enric no apuesta por las grandes movilizaciones en la calle, sino por rehacer las relaciones comunitarias. Propone que nos unamos para ayudarnos a conseguir alojamiento, trabajo...
   Para comer, para aprender. Para no quedarnos solos en casa con la única compañía de las deudas que el sistema nos anima a contraer hasta el infinito. Para no aislarnos nunca, ni siquiera mientras leemos este libro.
MAGDA BANDERAS
periodista y escritora






Trato de vivir como pienso
y de pensar como vivo
—¡Lechuga!

Éste es Enric, un chaval tímido e inteligente de unos cinco años, respondiendo a la pregunta que le hace en el circo el artista Torrebruno, asombrado ante su respuesta. Le ha preguntado cuál es el plato que le prepara su madre que más le gusta. El público se ríe. Una lechuga no necesita demasiada preparación, y más si te la comes sin aliñar, como es habitual en Enric. A Enric le gusta la verdura cruda y para él pasarse mucho rato cocinando es una pérdida de tiempo. Incluso a veces se olvidaría de comer, si su madre no le llamara a la mesa. Por parte de madre, un abuelo nacido en Ribes, trabajador y dialogante, que buscaba la poción farmacéutica a medida de cada persona que acudía a la farmacia Galzeran de Vilanova, mientras grupos de artistas e intelectuales vilanovenses hacían tertulias en la trastienda, durante la dictadura de Primo de Rivera. Un bisabuelo intrépido que a los 14 años se embarcó en un buque de mercancías rumbo a Cuba siguiendo la tradición familiar de buscarse la vida por aquellos confines del mundo.
   Los antecedentes de su padre están en las fábricas de embutidos y pieles de Osona. Sus padres se conocen en la carrera de Farmacia y, después de casarse, abren una. Nada precisamente sospechoso de anticapitalismo o ecologismo. Sin antecedentes rebeldes conocidos. Quién sabe por qué Enric es como es. Quién sabe por qué asomó la cabeza al mundo aquel 23 de abril de 1976 a las 12.30 del mediodía, cinco meses después de la muerte de Franco.
   Enric ha sido siempre un chico tímido, más bien introvertido y silencioso. Tiene un aire distraído, de alguien que está constantemente pensando cosas, como si le vinieran a la cabeza a cada momento ideas y reflexiones como relámpagos y él tuviera que esforzarse por atraparlas al vuelo, para que no se le escapen. Sus análisis precisos de cada situación y pensamiento hacen que le podamos percibir abstraído pero concentrado. Tiene un discurso contundente e inteligente, a veces incluso intimidatorio por la seguridad con la que afirma las cosas. A Enric, todo piel morena y ojos oscuros, tan despistado para la vida habitual, no le importa demasiado la ropa que lleva, ni si lleva las uñas demasiado largas. Hasta que no le molesten, no se las cortará. Cuando piensa y valora, cuando su cabeza va a mil hirviendo de ideas y proyectos, tiene dos tics fácilmente visibles: los dedos de su mano derecha, que ahora rascan infructuosamente su cabeza, tal vez tratando de hacer salir las respuestas que no encuentra, ahora se colocan inconscientemente entre su nariz y su boca, como si se tratara de un bigote imaginario.
   El Enric de meses ya sorprende a los adultos montando y desmontando cubos de colores y tamaños diferentes, automáticamente y sin dudas. Un Enric que siempre quiere aprender más, que se hace adicto a los juegos de estrategia y de pensar, que no quiere perder el tiempo. Desde pequeño ha cuestionado todo tipo de autoridad sin explicación lógica, y nunca ha aceptado ideas impuestas «porque sí» o porque «las cosas funcionan así». A los cuatro años se cae en una piscina sin saber nadar, y nadie se da cuenta. Se pasó un buen rato en el agua pero no se ahogó, salió vivo. Su madre siempre ha creído que le salvó su afán de superación.
   Es el mayor de tres hermanos. Vienen luego una hermana con la que nunca se ha llevado demasiado bien, no han llegado a entenderse, y un hermano al que encaminó decisivamente al tenis de mesa, deporte al que ahora se dedica profesionalmente. Enric siempre ha visto el mundo con otros ojos, con una mirada y un pensamiento muy suyos y muy trabajados desde que era pequeño y empezó a ser consciente de que era «distinto» a los demás, y se ha sentido solo muchas veces, o la mayoría de las veces. En el colegio ya destacaba: por repelente, decían unos, por diferente, por aburrirse en clase, por interrumpir y corregir a los profesores. Por ser el blanco de los golpes de sus compañeros. Por marginado.
   Sus compañeros le llaman Calculín y sólo le hacen caso cuando le piden que haga mentalmente multiplicaciones de dos cifras. Para ser un niño, Enric tiene unas capacidades excepcionales y, por tanto, le cuesta motivarse con las lecciones de clase. Aunque durante unos años es bastante competitivo y siempre le mueve el afán de ganar, con el paso del tiempo ni siquiera le motivará ver que es «mejor» que sus compañeros. Se siente limitado y frenado por un sistema de estudios que funciona con incentivos externos, necesita constantemente superarse a sí mismo y avanza lecciones a su ritmo, distraído de lo que se hace en clase. Se ha ido dando cuenta de que sus cualidades intelectuales no son habituales y empieza a hacer preguntas en casa sobre los porqués de su diferencia. Su padre le cuenta que un tratamiento hormonal a su madre durante el embarazo podría tener algo que ver, según lo que ha leído en un estudio científico.
   Amante de las matemáticas y del saber, desde los seis años ya lee todo lo que le pasa por delante, devorándolo con una curiosidad y una avidez sorprendentes. El dibujo y la música no son su fuerte, ya que cree que son una pérdida de tiempo. Al mismo tiempo, siempre ha querido alcanzar las cimas más altas y con sus padres sube al Pico de Bastiments y al Puigmal, con un espíritu de superación que ya no le abandonará, que siempre le empuja a ir más lejos, a no desfallecer.
   Un día, mientras jugaba al fútbol en el parque de delante de su casa de Vilanova, sufre un traumatismo craneal provocado por un fuerte pelotazo. Su madre le tiene que estar hablando durante veinticuatro horas sin parar porque ni siquiera recuerda cómo se llama. Pero ese golpe pasa rápido. Vendrán muchos más, desde sus compañeros de clase que le marginan y le apartan, hasta mucho después los de las cargas policiales en las primeras manifestaciones a las que asiste. Aunque a él no le paran los golpes..., a Enric no le para nada. Cuando toma una decisión, cuando se le mete una cosa en la cabeza, se entrega en cuerpo y alma y no hay nada ni nadie que pueda detenerle. No hay obstáculos posibles cuando hay voluntad y se cree en uno mismo.
   Los ocho o nueve años suelen ser la edad de hacer la comunión para la mayoría de niños y niñas de padres católicos y cristianos o de padres no excesivamente convencidos por la fe pero sí por la cultura y la tradición. Para la mayoría de niños y niñas, la comunión y la catequesis previa se convierten, aparte de algo que no acaban de entender por qué lo hacen, en una excusa para recibir regalos y celebrar una fiesta propia acompañados por sus compañeros, tan bien acicalados como ellos.
    —¿Por qué tenemos que ir a la iglesia? No me gustan las iglesias. Son oscuras y aburridas. Es un aburrimiento oír siempre lo mismo. ¿Por qué tenemos que ir?

   A Enric nunca le entusiasmaron las iglesias, le daban un poco de miedo. Y se preguntaba por qué tenía que hacer la comunión, hasta el punto que primero se negó a hacerla. Más tarde, la hizo acompañado de dos de sus primos en un ambiente fuera de lo común: en la naturaleza, cerca del pantano de Sau, vestido con jersey y zapatillas, sin regalos. De esta manera, más que gustarle, podríamos decir que no le importó hacerla. Lo que nunca fue tan sencillo fue convencer a Enric para que se hiciera la cama cada mañana. No entendía por qué tenía que hacérsela para volver a deshacerla esa misma noche.


ENTRE TABLEROS Y PELOTAS

   Enric, que desde los cinco años ha jugado al ajedrez (y llegó, poco antes de dejarlo a los dieciséis años, a ser campeón de Cataluña escolar individual y subcampeón federado por equipos), a los nueve ya ha conocido el tenis de mesa gracias a unos primos de Vic que juegan en un club y también porque en las horas de recreo, en el colegio, las mesas de ping-pong se convierten en el refugio ideal para alguien que busca ponerse a cubierto de unos compañeros no demasiado amables. El tenis de mesa es como un golpe de aire fresco, actúa como válvula de escape en el recreo, cuando sale del colegio y también los fines de semana, en un ambiente en que se siente valorado, más querido, más cerca de otros compañeros y de su apoyo.
   A los doce años, le propone a su madre crear un club de tenis de mesa en Vilanova. Su madre se queda atónita ante una propuesta así, pero tiene confianza en las ideas de su hijo. Y de la nada, reuniendo a trabajadores y jubilados de la Pirelli que durante sus horas muertas juegan en las mesas de la empresa, niños y niñas del colegio y gente de la peña barcelonista de Vilanova que habían jugado de jóvenes, empiezan a entrenar, y ahora son uno de los clubes más importantes de Cataluña, con un lugar en primera nacional y un gran historial en la cantera.
    A los catorce años entra en el Centro de Tecnificación de Reina Elisenda, un centro de entrenamiento de tenis de mesa para los niños y niñas de diez a quince años que más despuntan en este deporte, y en verano, en Segur de Calafell, aparte de jugar con los vecinos, Enric inicia y enseña también a su hermano Marc desde los cuatro años. El pequeño ya crece rodeado de pelotas e imitando a su hermano mayor. Cuando llega a casa después de ir a buscar a Enric a los entrenamientos, juega contra la pared. Grabando en vídeo el juego de su hermano, Enric estudiará con paciencia y estrategia los movimientos parabólicos de la pelota, el ángulo de inclinación de la pala para el mínimo roce de la pelota con el objetivo de que coja la máxima velocidad. Aplica la física al tenis de mesa para perfeccionar al máximo el juego de Marc. Una vez federado el pequeño, con cinco años, y habiendo entrado también en el Centro de Tecnificación un año más tarde, Enric empezará a entrenarle de manera formal. Además, le hará prácticamente de padre, ya que poco después sus padres deciden separarse.
   Desde los dieciséis años, Enric se quiere dedicar a ser entrenador y a los dieciocho años se ha sacado el título de entrenador de tercer nivel, el más alto de este deporte. Durante unos años dedicará a ello muchos esfuerzos, con la idea de lograr a largo plazo que el tenis de mesa catalán sea reconocido y valorado, y se lo tomará como una especie de reto personal.
   Paralelamente a su tarea de entrenador, Enric ha empezado el COU de ciencias y sigue pasándolo mal en el colegio; ahora de otra manera, porque por su timidez todavía se siente muy poco cómodo con sus compañeros, algunos de los cuales comparten aula con él desde la EGB.
   Por unos momentos le pasa por la cabeza estudiar carreras de ciencias e investigar para descubrir cosas jamás descubiertas antes, pero no le encuentra sentido a los estudios tal como están enfocados, como un medio para «tener un futuro» y «ganarse la vida». Los estudios y el hecho de aprender deberían ser una finalidad por sí mismos, con la posibilidad de romper cada uno sus propios límites y dedicando el tiempo que haga falta a estudiar o conocer algo en lo que se cree o en lo que se quiere ser el mejor, o bien un medio para alcanzar un objetivo concreto más allá del enriquecimiento material personal.
   Poco a poco empieza a buscar otro objetivo, ya que la entrada en la universidad no le motiva. «Realizar cualquier trabajo no vinculado con mi objetivo, sólo para tener que ganar dinero, me horroriza», escribe en aquella época. Las malas experiencias con los compañeros, junto con la poca motivación que ya de por sí le despiertan los estudios, le llevan a desentenderse todavía más del ámbito académico. A final de curso no se presenta a los exámenes de recuperación de junio (tres asignaturas pendientes), ni tampoco a los de septiembre. Su madre se pone nerviosa. Nunca ha dudado de que su hijo hará carrera.
    Uno de los sentimientos que más insistentemente han afectado a Enric en diversas etapas de su vida, sobre todo de adolescente, ha sido la soledad. Más que la soledad física, una soledad intelectual profunda, una soledad de pensamiento que le hace echar en falta a alguien que no sólo le escuche, sino sobre todo que le comprenda, que le entienda. Enric tiene unas preocupaciones muy diferentes de las personas que le rodean, y cuando trata de explicar a pinceladas sus pensamientos se encuentra con un rechazo frontal e incomprensión. En la época ¿del instituto, cuando tiene muchas dudas sobre qué camino seguir en la vida, sobre sus motivaciones, escribe:
Lograr encontrar a alguna persona que me entienda y que confíe en mí y yo en ella, como para intercambiar las ideas más importantes, es lo bastante importante como para esforzarme mucho para conseguirlo.

 CAMBIAR LA HISTORIA DEL TENIS DE MESA

   El curso siguiente, el 94-95, estudiará el COU de letras, aunque su objetivo ya han dejado de ser los estudios y aparece claramente en su mente la necesidad de cambiar la historia del tenis de mesa en Cataluña y en España y que todos los aficionados y practicantes puedan estar orgullosos de su deporte. Cree que así su inteligencia será útil y que se sentirá realizado.
De aquella época deja escrito:
 No sabía cómo explicárselo a mi madre (que quería dejar los estudios), porque tenía que contárselo todo desde el principio y creía que no lo entendería. Desde entonces hasta el mes de marzo lo pasé peor que nunca: iba a clase con la cabeza en las nubes, veía pizarras que a veces  estaban llenas y a veces vacías, pero no notaba pasar el tiempo, la mayor parte del tiempo no veía más allá de mis ojos y no oía más allá de mis orejas. No sabía cuánto duraría aquello, pero, por suerte, el Vilanova organizó aquel año el Campeonato de Cataluña alevín y Sub-21 los días 2 y 3 de abril, encadenado con la Semana Santa. Las semanas antes de la competición estuve muy ocupado organizándolo todo y dejé de ir a clase con el consentimiento de mi madre. Después de Semana Santa le dije que ya no faltaría y así lo hice. Le expliqué mi objetivo, aunque no todas las ideas que me habían llevado al mismo. Ella no lo entendió, pero se resignó. No sabía cómo explicarle que para mí ganarme la vida no tiene sentido, que lo único que quiero es utilizar mi inteligencia para ayudar a los demás.
   Así pues, deja los estudios cuando está a punto de cumplir los diecinueve años. Durante prácticamente dos años, dedicará todo su tiempo a hacer de entrenador en el Centro de Tecnificación de Reina Elisenda. Enric querrá siempre poner a prueba y adivinar los límites de la capacidad de su hermano. Es el mejor de su edad en Cataluña, pero, ¿es también mejor que los de fuera?, se pregunta insistentemente. Para saberlo, Enric, Marc y su madre, un gran equipo unido al máximo, inician un periplo donde recorren distintos campeonatos internacionales de tenis de mesa. Enric se dará cuenta de que los de fuera tienen ventaja porque pueden entrenar dos veces al día, cosa que en Cataluña se hace muy difícil al tener que compaginar colegio y entrenamientos. Además, en esa época tiene mucho trabajo en la federación, donde se le escucha y se le considera una persona brillante: insiste en que se prepare a los infantiles para jugar a nivel internacional, propone cambios en el sistema de rankings, etc. Finalmente, buscando una solución al problema de la falta de tiempo suficiente para entrenar, Enric decide crear un centro propio en Bagà, tras persuadir a padres y gente del Centro de Tecnificación de la necesidad de entrenar a algunos niños dos veces al día, que era lo que se llevaba en Europa para trabajar al máximo sus capacidades.


AYUDAR A LOS DEMÁS, AYUDARSE A UNO MISMO

   El hecho de ir a Bagà, a los veintiún años, le permite seguir sin estudiar, ya que a pesar de la insistencia de su madre para que compaginase él también los entrenamientos con la reanudación de sus estudios, Enric considera que para poder dar lo mejor de sí mismo y sacar lo mejor de los demás necesita dedicarse totalmente al entrenamiento de los niños, en cuerpo y alma. Lo considera de vital importancia, de vida o muerte. Además, consigue que los entrenamientos al pie del Cadí le convaliden como servicios sociales para la objeción de conciencia al servicio militar.
   Durante este periodo que pasa en Bagà, conoce a una persona a la que toma mucho afecto y que está pasando por un muy mal momento personal. La quiere ayudar a salir de sus problemas. Para conseguirlo, empieza a interesarse y a leer mucho sobre psicología, sobre todo, y filosofía más tarde, para ir más a la raíz de lo que puede retornar las ganas de vivir a una persona, es decir, a encontrarle y darle un sentido a la propia vida. Ayudando a esta persona, Enric se empieza a preguntar a sí mismo cuáles son sus propias motivaciones y objetivos. Ayudando a los demás, pues, acaba también ayudándose y conociéndose a sí mismo. Desde aquel momento dedica mucho tiempo a leer, a pensar y a navegar por la red, donde conoce una página que cuando se abre suena Imagine de John Lennon, la canción que tanto ha inspirado a pacifistas, humanistas y en general al movimiento hippy de los años sesenta y posteriores. Esa página era un sitio web con cantidad de textos, artículos históricos del movimiento anarquista, humanista, comunista, de Henry Thoreau..., y sobre todo Enric encuentra a un autor que le marca profundamente: Erich Fromm, cuando habla de Tener o ser.
   La primavera le ha despertado con mucha fuerza una conciencia social insospechada, que teme seguir, porque le tira demasiado hacia algo que desconoce, con una fuerza imperturbable. Descubre que el deporte de elite ya no es coherente con su nueva forma de pensar. Trata de convencerse a sí mismo de que puede cambiar de vida, cree que vale la pena dedicarse a cambiar las cosas, a ayudar a los demás y a construir un mundo mejor. Los fines de semana, mientras va en coche hacia Vilanova desde Bagà (hay que decir que Enric se saca el carné a la cuarta, aunque abandona el coche porque se distrae demasiado con sus pensamientos y se considera, por tanto, peligroso al volante) hablando con su madre, va desgranando con timidez estas nuevas ideas al ritmo de una música que suena en consonancia con lo que él siente con fuerza en su interior... Los Gossos que le susurran al oído: «No tengas miedo, puedes cambiarlo todo...»
   Y, en efecto, todo empezará a cambiar. Después de un año en Bagà, a los veintidós, Enric decide dejar el tenis de mesa. Dejará también progresivamente de seguir los deportes por la tele, que se convertirá a partir de ahora en una gran desconocida. No la necesitará para distraerse, porque pasará mucho tiempo con la cabeza ocupada en ideas y nuevos proyectos que le motivarán profundamente. Cree que el hecho de tener unas capacidades especiales, como sabe que tiene, es una responsabilidad, y que tiene que utilizar estas capacidades para mejorar las cosas, para hacer cosas realmente útiles.
   En Bagà, Enric se ha sentido muy valiente y ha dado grandes pasos para vencer su timidez. Ha tenido que llevar a un grupo a todos los niveles, no sólo deportivo, y por tanto ha trabajado mucho en los ámbitos emocional y comunicativo, y esto se empieza a notar. Conoce a nuevas personas y les habla de los cambios que ha hecho, de sus objetivos y de su nueva forma de ver las cosas, traba lazos de amistad; poco a poco, pues, se va abriendo al mundo de las relaciones con los demás. Como parte de todo este proceso, al verano siguiente en Vilanovallega también su primer beso.
   Su gente no sabe explicarse el cambio, no sale de su asombro. Su madre tampoco, y está asustada, ya que tendrá que acostumbrarse a llevar el club ella sola, sin la incansable energía de Enric a su lado, cuando había sido el incansable promotor de la idea de crearlo y de su consolidación. Nadie entiende cómo alguien que ha dedicado todas sus energías a un objetivo, ahora, de repente, quiere cambiar de vida.
   Cree que tal vez el estudio pueda servirle para su gran objetivo y se matricula nuevamente para hacer COU, esta vez en Barcelona, donde cree que encontrará más oportunidades para aprender cómo arreglar el mundo. En la academia del centro de Barcelona la mayoría de sus compañeros de clase no son precisamente buenos estudiantes, a diferencia de él, que se lo sacará todo con sobresalientes. Suele ayudar a algunos compañeros y compañeras dándoles cierto refuerzo en las materias que él ya domina, incluso les ayuda psicológicamente, les escucha y les habla. Sigue, pues, tratando de ayudar a los demás, viendo qué pasa en su interior, intentando encontrar herramientas para que superen los problemas que les atrapan. Paralelamente, empieza a interesarse y a enterarse de los proyectos sociales y las reivindicaciones que corren por la Barcelona del momento.
   Un buen día, mientras pasea por una feria de entidades en busca de alguna idea que le llame la atención por su potencial transformador, encuentra un stand de la plataforma 0,7% que reivindica una ayuda oficial al desarrollo superior a la actual. El incansable y malogrado Andrés Arcos le atiende tras el mostrador. Enric lee el folleto de la campaña y se da cuenta de que tiene que ver con el cambio de las relaciones entre el norte y el sur. Pregunta qué hacen exactamente y le dice a Andrés que le gustaría participar en la campaña. En ese momento se están preparando unas jornadas sobre la deuda externa y se ha convocado una reunión el miércoles siguiente en el local del Servicio Civil Internacional (SCI) para hablar de este tema. Esta información y un tríptico de la asociación EcoConcern serán los primeros contactos que tendrá Enric con el nuevo mundo en el que está a punto de involucrarse. El miércoles llega al SCI y se encuentra a Alfredo, que dobla trípticos de la campaña. Se pone a ayudarle. Y he aquí que ya tiene un pie dentro. Enric asistirá también de participante a las jornadas, donde descubrirá, entre otras cosas, las míticas charlas de Arcadi Oliveres.
   De las jornadas salió una plataforma para la abolición de la deuda externa. Las primeras reuniones a las que asistirá Enric serán precisamente las de esta nueva plataforma. Además, también empieza a asistir a conferencias que se dan en Eco-Concern; a menudo siente deseos de expresar su opinión, pero la timidez le vence y pocas veces lo hace. Empieza a leer mucho sobre filosofía, política, ecología... Cuando un libro le gusta, le dura dos o tres días como mucho.
   La ida de Enric a Barcelona ha coincidido con la entrada de Marc en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat. Enric le sigue, aunque ahora desde más lejos; le va a ver y le anima, colabora con su nuevo entrenador y le motiva a seguir. Enric se distancia, aunque no quiere que Marc crea que le abandona, que le deja. Siente, sin embargo y con mucha fuerza, que tiene que dejarlo todo para dedicarse a cambiar la sociedad que le rodea. Cree que la sociedad le necesita y que el mundo está muy mal. Aun sin Enric a su lado, Marc será varias veces medallista en los europeos juveniles y unos de los 200 mejores del mundo.

ENTRE LA UNIVERSIDAD Y EL CAMBIO SOCIAL

   Además de matricularse en la universidad, Enric ha pasado los exámenes de selectividad. Sus notas de sobresaliente hacen creer a sus padres que retomará el camino que siempre habían pensado para él, pero los hechos pronto hablarán por sí mismos.
   Tras estos exámenes asiste a la primera reunión de la plataforma contra la deuda externa, donde un grupo de personas de Lérida proponen realizar una consulta social para preguntar a la ciudadanía qué opina sobre el tema, tal como ellos ya habían hecho en su ciudad durante las últimas elecciones municipales. «¡Por fin un gran proyecto que tiene que ver con el objetivo de cambio social que me he marcado!», piensa Enric.
   Nos situamos aproximadamente en el mes de septiembre. Parte de la gente de la plataforma no se veía capacitada para sacar adelante un proyecto tan ambicioso, pero se dieron unas semanas para que aquellos que sí lo veían posible demostrasen la viabilidad del proyecto. La campaña tuvo mucha difusión y aceptación en todos los ámbitos donde se explicó y por eso finalmente todo el mundo se apuntó al carro de sacarla adelante. Cuando el proyecto finalmente se hizo realidad, se había hecho popular un lema bastante alentador: «Lo conseguimos porque no sabíamos que era imposible.» Esta idea nos puede ayudar a entender también la filosofía de Enric: a él, lo que es imposible, lejos de echarle atrás, le motiva.
   Su paso por la universidad al curso siguiente es fugaz. Empieza la carrera de Sociología en la Universidad de Barcelona. Allí está cuatro meses. Discute mucho con los profesores sobre las teorías que se explican y considera que lo que enseñan en la universidad son teorías anticuadas respecto a una realidad que cambia rápidamente, y que es una pérdida de tiempo asistir a clase. Cree que puede aprender más por sí mismo, a su ritmo, y de lo que más le interese. Siempre ha sido autodidacta.
   Además, ya está plenamente integrado en la organización de la campaña para llevar adelante la consulta social para la abolición de la deuda externa. Acompañado por su hermano, pasa la Nochevieja de cambio de milenio en la plaza de Tiananmen, en China, donde decide que dejará la universidad y se dedicará completamente a la preparación de la consulta que se preveía para el 12 de marzo de aquel nuevo año que empezaba. En enero se presentó a los exámenes, aunque sin haber estudiado, sólo por curiosidad. Luego, únicamente volvería a poner los pies en la facultad para participar en asambleas de estudiantes, acciones y campañas.

LAS PRIMERAS MOVILIZACIONES: 
DEDICADO AL ACTIVISMO DURANTE DIEZ AÑOS

   Con la entrada en el nuevo milenio nos encontramos en un contexto de lucha por el cambio global en el que Enric se verá inmerso de pleno, participando activamente en un conjunto de movilizaciones importantes. Como precedente, la victoria en Estados Unidos de las históricas movilizaciones contra la OMC en Seattle, donde entre 50.000 y 100.000 personas hicieron fracasar la llamada «Ronda del Milenio», se considera generalmente como el punto de partida de un movimiento contra la globalización neoliberal, movimiento que se extenderá cada vez más por todo el mundo.

LA CONSULTA SOCIAL PARA LA ABOLICIÓN DE LA DEUDA EXTERNA

   El 12 de marzo del año 2000, y tras seis meses intensos de preparación, se celebra en Cataluña y en España la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa, una de las primeras campañas de desobediencia civil en que Enric participa a tiempo completo. Se trataba de organizar un referéndum, coincidiendo con las elecciones generales de aquel año, para preguntar a la ciudadanía sobre la cancelación de la deuda que los países más pobres tienen con el Estado español. Más de un millón de personas dieron su voto en la consulta, a pesar de la prohibición de llevarla a cabo, y el 98 por ciento lo hizo a favor de la cancelación de la deuda, en un acto masivo de democracia participativa y desobediencia civil.
    En aquella época, Enric ya sorprende a sus compañeros de la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE) por su dedicación y por su capacidad organizativa y de trabajo. Por ejemplo, Enric sale voluntario enseguida cuando desde la Red se empieza a buscar a alguien que pueda gestionar el correo electrónico de manera eficaz: tiene la intuición de que si alguien está motivado para participar en una campaña hay que responderle rápidamente para mantener en caliente su motivación. Enric se encargará también de la organización del distrito del Eixample, el mayor, y de los distritos de Sant Martí y Horta-Guinardó, poniendo ya a prueba su facilidad para gestionar recursos y su gran capacidad para organizar a personas. Decía a sus compañeros que quería cambiar de vida y que para hacerlo utilizaría todos los recursos de los que dispusiera. Con ello sencillamente quería decir, en aquel momento, que con la asignación mensual que le pasaba su padre como a todos sus hermanos, él pensó que si gastaba poco se podría dedicar al activismo a tiempo completo. Y así lo hará durante aproximadamente tres años.

EL MOVIMIENTO DE RESISTENCIA GLOBAL
 Y LA ACCIÓN GLOBAL DE LOS PUEBLOS

    Tras la campaña de la deuda, Enric se suma a última hora a la acampada del 27 de mayo en la plaza de España, donde centenares de personas protestaban contra un desfile militar del ejército español. Una vez plantadas las tiendas (a Enric le había dejado la tienda su inocente madre, que evidentemente no tenía ni idea de las intenciones de su hijo, ni siquiera cuando pasando cerca de la plaza se sorprendió de ver una tienda igual a la que tenían en casa...) la acampada comenzó sin jaleo hasta que los agentes decidieron actuar de madrugada, mientras los manifestantes dormían. Empezó un desalojo al estilo «jugamos a arrancar cebollas», en que 150 activistas adormilados trataban de resistir pacíficamente a la intervención nocturna.
    Días después de estos incidentes, Enric asistió a una reunión de un grupo de gente de Barcelona que quería crear una red contra la globalización económica. Enric, que desde hacía poco ya disponía de internet por cable en casa y navegaba más que nunca, se había enterado de una contracumbre que iba a tener lugar en Praga contra el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en septiembre, una noticia que le hizo constatar con gran alegría que el movimiento de resistencia a la globalización económica había empezado en Europa. Así, en aquella primera reunión ya propuso al grupo recién creado ir a Praga y planteó la posibilidad de sumarse a la gente que había participado también en la campaña de la deuda para formar una plataforma conjunta. A partir de aquí, se creará una comisión de trabajo para preparar el viaje a Praga y otra para organizar una manifestación en Barcelona por el mismo motivo, para aquellos que no se desplazasen al epicentro de la reunión. Y de todo ello nacerá en Cataluña el Movimiento de Resistencia Global (MRG).
    En esta movilización, Enric demuestra ya una vocación inaudita para crear listas de correo: crea una de habla castellana (praga2000) y otra para la traducción al castellano de los documentos que llegaban. Internet, como gran novedad y gran revolución, desempeña un gran papel en la organización de esta contracumbre. Los grupos locales facilitan los espacios y la logística y, una vez en el lugar, las asambleas presenciales toman el resto de decisiones. Enric viajará previamente a Praga para una reunión preparatoria, donde coincidirá ya con miembros de Acción Global de los Pueblos (AGP), un grupo de personas muy puestas en el activismo a escala global que ahora preparaban con afán la contracumbre. Además, Enric será uno de los portavoces ante la prensa catalana y se encargará, junto con algunas personas más, de hacer los contactos y organizar el viaje de los catalanes. En Praga, la delegación catalana y española fue la segunda más numerosa de Europa por detrás de la alemana.
   El resultado: de nuevo una victoria. Se logra que se suspenda la conferencia. No sin costes: 700 detenidos, entre ellos unos cuarenta catalanes, y numerosos heridos. Cuando el autobús de regreso se marchaba hacia Barcelona, Enric decide quedarse unos días más por si hay que ayudar a acabar de cerrar las movilizaciones y afrontar represalias, y también para preparar nuevas campañas con AGP. En este momento estamos ante un Enric que se implica con ganas en el activismo en el ámbito europeo. Lo que más le sorprende y le emociona de Praga es ir a un piso de AGP y encontrarse con representantes de los cinco continentes: desde un aborigen de Nueva Zelanda hasta un indígena de Ecuador.
    En noviembre de ese mismo año, tras las movilizaciones de Praga, se retoma la recta final de la campaña de la deuda. Activistas de todo el Estado se desplazan a Madrid el 25 y 26 de noviembre para presentar los resultados de la consulta a cada diputado del Congreso. Además, se hace una acampada en el Paseo de la Castellana y una acción sorpresa: se acuerda una señal y, a la de tres, un grupo de 300 personas tiene que correr y sentarse en las escaleras del Congreso de los Diputados para leer un manifiesto. La carga de la policía nacional fue totalmente desproporcionada ante la resistencia pacífica de los manifestantes: Enric recibió un buen porrazo y aunque el portavoz pudo leer el manifiesto, lo hizo con un reguero de sangre que le resbalaba por la mejilla.
    La anécdota de todo esto vendrá más tarde: en el momento de escribir estas líneas, Enric ha recibido una citación judicial para el 17 de febrero de 2009. Y no precisamente por la acción por la que muchos de vosotros estáis leyendo este libro. Sencillamente porque, ocho años después, los tribunales tratan de «averiguar» aún lo que ocurrió ese día con la policía. Ya se sabe, la justicia se toma su tiempo según para quien trabaja. Otra cosa que se sabe: Enric, evidentemente, no ha podido asistir como testigo; ahora mismo, precisamente, si tuviera que responder ante la justicia por algún acto, lo haría como acusado y defendiendo públicamente y políticamente su acción de desobediencia a la banca.
    Tanto en la campaña de Praga como en la de la deuda, Enric tiene unas sensaciones que no ha experimentado nunca tan intensamente: un sentimiento de pertenencia, de amistad, de compañerismo, de sentirse en el ambiente en el que se encuentra cómodo, compartiendo objetivos y acciones colectivos. Siempre ha buscado salir de la soledad que le había acompañado un buen puñado de años, y hasta ese momento no lo había conseguido. Cuando llegó a Barcelona, se apuntó a una asociación, MENSA, que venía a ser como una especie de club social para personas con un coeficiente intelectual elevado. Desde niño había creído que se podría sentir cómodo en un lugar así, sobre todo cuando de adolescente se encontraba tan solo y con tantas dificultades para compartir sus inquietudes. Pero una vez dentro de este club, y yendo a algunas cenas con el resto de la gente, se encuentra con una falta de energía y un acomodamiento entre ellos que no le motiva; lo que quería era compartir la visión del mundo que para él era nueva, y actuar en consecuencia.


NIZA Y ZÚRICH... ¡Y BARCELONA!
CONTRACUMBRES QUE PERSIGUEN A CUMBRES

    En el mes de diciembre habrá un encuentro de la Unión Europea en Niza, donde se inaugurará un nuevo modelo de viaje para los activistas: ocupar los trenes para desplazarse hasta los lugares donde se celebraban las reuniones, reivindicando el derecho al transporte gratuito como parte del derecho de expresión y participación en manifestaciones de carácter europeo.
    Esta misma táctica se utilizó para desplazarse hasta Zúrich durante el mes de enero del recién estrenado 2001, donde tenía lugar un encuentro contra el Foro Económico Mundial que se reunía en Davos. Enric y su grupo fueron a Zúrich, aunque otros manifestantes optaron por acercarse tanto como fuera posible al lugar de la reunión: tanto como fuera posible, pero no demasiado. Para llegar al epicentro de la reunión había que atravesar un lago, y ya os podéis imaginar cómo zozobraban las barquitas de los activistas cuando, remando, remando, se encontraban ante un enorme buque de guerra que les barraba el paso. En Zúrich, la confrontación con la policía fueimportante. Enric y algunas otras personas se marcharon antes de que la manifestación terminase, pero cuando cogió un tranvía, la policía irrumpió bruscamente y detuvo a todo el vagón, ya que por lo visto todo debía apestar a manifestante antisistema. Una mujer de 86 años se libró. De los detenidos, siete eran catalanes y estuvieron en comisaría durante tres días. Enric compartió celda con un chico de Argelia al que también pretendían expulsar del país, aunque por motivos muy diferentes. Finalmente, Enric fue expulsado y le llevaron esposado al aeropuerto suizo, para llegar de nuevo libre a Barcelona. Su madre, que había sufrido mucho aquellos días, respiró aliviada.
    En estas movilizaciones globales, los sentimientos de unidad y de apertura eran muy grandes, se estaba en un proceso muy nuevo, en unos movimientos que nadie había definido aún y que se estaban construyendo entre todos los que participaban, independientemente de sus ideologías más particulares, que no rompían la lucha común.
    A principios del año 2001 habían empezado a proliferar los encierros de sin papeles en las iglesias barcelonesas, momento en que Enric volvió puntualmente a la universidad. Convenció a unos cuantos amigos del campus de la Diagonal para encerrarse en la universidad en solidaridad con los inmigrantes y luego, en la Pompeu Fabra, explicó que los de la Diagonal se encerraban, provocando un efecto dominó de encierros, ya que nadie quería ser menos que nadie. Tras unos días de encierro, pocos estudiantes mantenían la movilización (Enric iba paseando su saco de dormir y su motivación de universidad en universidad), y cuando se abandonaron los edificios y se pasó a plantar unas pocas tiendas de campaña ante la facultad, Enric seguía animado, comentando a los demás acampados que cada tienda de campaña era un punto de información y de resistencia.
    Al mismo tiempo, se pone en marcha la campaña contra el Banco Mundial, que pretende reunirse en Barcelona el 24 de junio. Es la primera contracumbre en Barcelona y Enric demostrará una vez más su capacidad organizativa y un dominio de internet impresionantes. Se le considera «el hombre conectado ».
    La policía también lo debía considerar así, porque el jueves de Semana Santa de aquel año, al llegar a casa por la tarde, Enric descubre a una persona vestida de negro que huye corriendo por la terraza de su piso y desaparece rápidamente. Una vez superado el susto, se da cuenta de que le han revuelto los papeles y que han buscado información en su ordenador, pero no se han llevado nada. También recuerda que el día anterior le había dicho por teléfono a una persona que aquella tarde no estaría porque se iba a Gerona, pero no había dicho a nadie que a última hora había decidido no ir hasta el viernes por la mañana. La entrada se había producido sin fuerza, por la terraza que se abre y se cierra con llave. Recuerda también que, curiosamente, unos días antes había recibido una llamada perdida cuando estaba en casa y que cuando él había llamado a ese número, una voz le había respondido: «Comisaría de policía, ¿dígame?» Este hecho tan escandaloso fue denunciado en la rueda de prensa coincidiendo con la presentación de la campaña contra el Banco Mundial.
    Mucha gente se apoyaba en Enric, ya que era muy responsable, trabajador y tenía un buen criterio político. La preparación de este acontecimiento fue muy importante en Barcelona, los activistas se reunían en «El cuartelillo», en la calle Joaquín Costa, y allí se pasaban horas y horas trabajando, aunque también riendo y estableciendo vínculos estrechísimos... Los horarios que hacían eran de locos, ¡a veces ni siquiera se acordaban de comer! Había un amplio espectro político movilizándose y, como el discurso antiglobalización era muy nuevo, no se sabía cuál sería la reacción de la gente, de las instituciones, de la policía... Antes de Barcelona, en la cumbre contra la UE de Goteborg se había disparado contra algún manifestante y, por tanto, había bastante tensión entre los activistas, aunque al final lo que pasaba era sobre todo que había una gran criminalización del movimiento.
    La campaña estaba creando mucho interés, y ante la previsión de movilizaciones, el 19 de mayo el Banco Mundial hizo público que suspendía la reunión. Las movilizaciones se mantuvieron con algunas modificaciones: se suspendieron los bloqueos pero se convocó una «visita guiada» a la bolsa. A pesar de que los poderosos se quedaron en casa, las movilizaciones se convirtieron en un festival victorioso, con la participación pacífica de multitud de familias, niños y niñas, padres y madres, jóvenes, abuelos y abuelas... Si hablamos de esta movilización no podemos obviar las nuevas prácticas y estrategias politicoartísticas impresionantes que se llevaron a cabo: grupos de artistas crearon una moda «prêt à révolter» para protegerse de la policía de manera elegante y divertida; el grupo Las Agencias estrenó unos escudos de protección llenos de dibujos y colores, con niños y abuelas pintados, por lo que cuando la policía repartía leña el impacto visual era tremendo. Se utilizó una tactical frivolity (frivolidad táctica) que consistía en bailar, cantar, disfrazarse, manifestarse de forma festiva para desdramatizar una situación dramática, llamar la atención de la prensa y despistar a la policía. Todas estas técnicas estaban muy inspiradas en el modelo inglés de «Reclaim the Streets», reclamar las calles de forma festiva.
    A su llegada a la plaza de Cataluña, sin embargo, la policía rodeó la plaza y empezó a cargar contra los manifestantes (más tarde se supo que por la provocación de policías disfrazados de antisistema), de modo que el acto se saldó con numerosos heridos y detenidos. En esta movilización se habían abierto tres líneas telefónicas a nombre de Enric, que iba pasando la factura a la comisión económica de la campaña que organizaba los actos: una línea para la comisión legal, otra para la prensa y la última para coordinación. Después de las movilizaciones, la línea de la comisión legal siguió operativa a causa de las detenciones que había habido.

GÉNOVA EN LLAMAS

    El mes de julio de aquel intenso 2001 será tristemente recordado por las movilizaciones contra el G-8 (el grupo de los países más ricos y poderosos del mundo) en la ciudad de Génova y sus lamentables y escandalosas consecuencias. Previamente al encuentro, Enric y otros activistas inseparables, como Mayo, Jeff, Arnau, Josep Maria y Mercè fueron a preparar la logística para los catalanes que tenían que llegar a la ciudad al cabo de unos días. Dormían en una casa en las afueras de la ciudad, en el exterior, bajo la parra de un jardín, y Enric utilizaba su portátil, que siempre lleva encima, como almohada para que no se lo robasen y estar más cómodo. Los activistas tenían que encontrar sitio para dormir para los catalanes que tenían que llegar a los pocos días, pero parecía que todos los espacios estaban muy llenos. Sorprendentemente, en un parque grande y abarrotado habilitado especialmente para la ocasión, divisaron una pequeña zona de arena donde había espacio para instalarse. Y aquí irían a parar finalmente los catalanes, que entendieron el porqué de aquellos olores tan agradables que les acompañaban cuando se dieron cuenta de que en realidad estaban durmiendo sobre unos pipicanes para perros... Suerte que estaban preparados para todo.
    El colegio Dias era el centro de coordinación de los activistas, el centro logístico donde Mayo y Enric se pasarían horas trabajando dentro de la comisión de prensa de la campaña.
     La contracumbre estaba organizada en tres días: la primera era una manifestación de apoyo a las personas inmigrantes que fue muy multitudinaria; el segundo era el día de los bloqueos a la cumbre; y el tercero, el día de la manifestación más importante. De todos modos, a partir del segundo día ya se empezó a ver que las cosas no pintaban nada bien. La ciudad estaba en guerra y la gente en estado de shock ante la brutalidad y la impunidad policial, que tenía el apoyo institucional... El asesinato de Carlo Giuliani sembró el pánico y el caos en un marco de batalla campal difícil de controlar.
    La policía entró sin contemplaciones en el colegio Dias pocos minutos después de que Mayo y Enric hubieran salido e hirió duramente a decenas de personas. Ellos dos habían salido hacia Roma porque Marc jugaba un campeonato de Europa de tenis de mesa e iban a verle. Desde el colegio, la misma línea de teléfono que se había utilizado para aspectos legales durante la campaña contra el Banco Mundial sirvió a los heridos para comunicarse con el exterior e informar de lo que estaba sucediendo. Lo que no tuvo en cuenta Enric en este sentido es que, meses después de los días fatídicos de Génova, le llegaría una factura de 1.600 euros de la compañía por esa línea, y que no tendría a quien pasarle el gasto porque la campaña ya estaba acabada. Pensó que algún día, en algún momento, ya lo resolvería.

UN GRAN COMUNICADOR SIEMPRE DETRÁS

   Este mismo año, también con la participación de Enric, se creará ComunicAcción, un colectivo de comunicaciones permanente (normalmente las personas que se agrupaban para luchar contra estas cumbres no mantenían después la continuidad sino que los grupos se disolvían después de las acciones para un objetivo común), formado por Antonio y Antonia, Mar, Griselda, Nacho, Rolando, Pau, Ada y Enric, que servía de gabinete de prensa de los movimientos sociales, en el que se aconsejaba sobre cómo hacer comunicados de prensa y grafismo, se fomentaba la visibilidad de las acciones más allá de los tradicionales comunicados y existía un teléfono de contacto permanentemente atendido por Ada. Unos meses después de su creación, el colectivo presenta Liberinfo.net, una agencia de noticias de los movimientos sociales para difundir sus informaciones (comunicados, actividades, convocatorias, acciones) a los medios de comunicación. Es un portal para hacer oír la voz de los movimientos sociales en los medios de comunicación, ya que con frecuencia estaban faltos de infraestructuras que les permitiesen contrarrestar la capacidad difusora de otros medios. Liberinfo.net será una herramienta más sostenida en el tiempo, una herramienta de política comunicativa en una época muy cargada de movilizaciones en que cada dos meses había acciones e incluso existían periodistas especializados en movimientos sociales; se hablaba incluso ya de la posibilidad de crear medios propios. Liberinfo se estrenará más tarde, durante la Campaña contra la Europa del Capital y la Guerra (marzo de 2002).
    El Enric de aquella época se convierte en una «máquina de comunicar», aunque lo hace siempre desde detrás. En las campañas se menospreciaba el liderazgo, no había portavoces ni caras que se reconociesen y se intentaban evitar a toda costa los personalismos. Aun así, alguna gente que ha trabajado con Enric opina que él lo dominaba todo pero desde detrás, ya que no era un líder carismático. «El movimiento era él, pero él no se veía.» «Tenía mucho poder por la información que poseía, por sus conocimientos técnicos, por la cantidad de tiempo que le dedicaba..., marcaba la diferencia.» «Es una persona perseverante, tenaz, cuando se le pone una cosa en la cabeza no para hasta conseguirla.» Esto último a veces le trae problemas, ya que no todo el mundo puede y quiere ir a su ritmo, no todo el mundo comprende y acepta su manera de hacer. En muchas campañas, si ve una cosa muy clara, tira por la calle de en medio aunque no haya consenso (si no lo hay, creará un nuevo colectivo para poder llevar a cabo la acción con quien esté de acuerdo, eso sí), escucha las ideas y los temores de los demás, pero no busca la aprobación de nadie. Algunas personas se enfadan. Otros creen que es un «visionario» con muy buenas ideas y le dejan hacer.

11 DE SEPTIEMBRE DE 2001

   El día 11 de septiembre de 2001, cuando se producen los famosos atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, Enric estaba en casa con su compañero de luchas norteamericano, Jeff, y con Mayo, su primera relación, trabajando algún tema del MRG. La noticia les llegó por internet y cuando George Bush apareció en televisión diciendo que había que movilizarse contra los terroristas, que había que atacar Afganistán, empezó a haber llamamientos en la red para movilizarse contra un posible ataque. A Enric se le ocurrió hacer un listado de todas las convocatorias que iban saliendo en los distintos países y ciudades y luego hacer un resumen de la gente que iba participando en cada una de ellas. Además, se suscribió a listas de correo del mundo por donde iba haciendo circular esta información para intentar ir motivando a más y más gente a salir a la calle, para ir creando caldo de cultivo. Jeff estaba en estado de shock, ya que su familia vivía en Nueva York, y porque no se podía creer lo que estaba viendo.
    Aquel otoño, también con Jeff y Mayo, crean un grupo de afinidad para potenciar herramientas que permitan a los movimientos sociales formar red sin depender de grandes organizaciones ni tener que volver a empezar de nuevo cada vez a hacer contactos tras las campañas. Entre los tres crearon el concepto inspirador de «cultura de red»: Jeff acabó haciendo la tesis doctoral sobre este tema, mezclándolo con sus vivencias de movilizaciones antiglobalización en Barcelona y Cataluña. A la larga, también Mayo se convertirá en una investigadora que centrará sus energías en la búsqueda activista y en el fomento de la creación de red.
    De todos ellos sale la reflexión de que tras las vivencias en Génova y del atentado en Nueva York, el activismo de resistencia global cambió mucho. Por una parte, el asesinato del activista Carlo Giuliani y la actuación general de la policía en Génova marcaron el futuro del movimiento global, porque el miedo y la incertidumbre respecto a la violencia policial condicionaron las acciones que se harían a partir de aquel momento. Por otra parte, el terrorismo pasó a ser la primera página de todas las noticias y de todo ello se resintió la creatividad de la acción directa, y aumentó también la represión a la disidencia. A partir de entonces, la lucha se enfocará más en el ámbito local y el trabajo internacional estará más enfocado a la construcción  de alternativas y menos a la protesta.

   Enric viaja aún más para acabar el año y empezar el nuevo con empuje. Primero a Bruselas, donde tenía lugar una reunión de la Unión Europea, y después a Leiden (Holanda), para preparar una conferencia europea de AGP. Como tras el 11 de septiembre habían aumentado mucho los controles, la táctica de ocupar el tren para desplazarse no se pudo materializar y después de que les hicieran bajar de cinco trenes diferentes, Enric y sus compañeros decidieron pasarse a la gasolina antes que llegar tarde a las movilizaciones y alquilaron dos coches. De camino hacia Bruselas pernoctaban en cajeros y estaciones, cualquier cobijo valía. A pesar de las incomodidades, Enric se ponía cómodo, como ya sabéis, utilizando su portátil como almohada.

CONTRA LA EUROPA DEL CAPITAL Y LA GUERRA

    Aquel nuevo año 2002 empieza con unos meses intensos de preparación de la campaña contra la Europa del Capital y la Guerra, que se activaría en marzo para denunciar las políticas de la Unión Europea en un contexto en el que España ocupaba la presidencia. En esta ocasión, la experiencia aprendida en la preparación de otras campañas y todos los contactos recopilados facilitaron mucho la labor, y la toma de decisiones fue rápida y eficaz, por lo que en sólo tres meses se pudo organizar una buena campaña. A pesar de ello, había algunos hándicaps que parecía que podían afectar a la organización. Por un lado, los sindicatos mayoritarios, los partidos parlamentarios y algunas organizaciones cívicas se inhibieron ante la percepción de radicalidad de la campaña y parecía que no se vincularían a ella, lo que podría afectar al número de personas movilizadas. Además, uno de los carteles de la manifestación fue muy polémico porque consistía en un gran gorila blanco aplastando las torres de la Vila Olímpica. Esto hería sensibilidades en un momento en que la memoria del 11-S en Nueva York era todavía muy reciente. Por otro lado, gran parte de la gente más implicada en la preparación se ausentó durante diez días de aquel mes de enero para asistir al segundo Foro Social Mundial de Porto Alegre. Enric no era uno de ellos, ya que consideraba que su responsabilidad en ese momento era quedarse en Barcelona, aunque le habría gustado ver qué se cocía en Porto Alegre.
   A pesar de los posibles contratiempos, otros factores juegan a favor de la campaña. Las medidas de seguridad que prevé el gobierno español del Partido Popular son espectaculares, con una inmensa presencia policial en la calle que a muchos les recuerda a la ocupación fascista de la ciudad en 1939. Este pretendido control de la situación se les acabará girando en contra, porque indigna mucho a la ciudadanía y eso potencia la movilización. Además, la comisión de comunicación hace muy bien su trabajo gracias a los esfuerzos de ComunicAcción y la recién estrenada Liberinfo, y la campaña sale mucho en prensa. Se convoca una jornada de acciones descentralizadas y una gran manifestación para el 16 de marzo, a la que asisten centenares de miles de personas bajo el lema «Somos millones y el planeta no es vuestro». Entre estos centenares de miles, sin embargo, Enric no está. ¿Y dónde está? Pues delante del ordenador, coordinando y haciendo comunicados de prensa.
   Sindicatos y partidos se han apuntado en el último momento, situados en la cola de la manifestación porque no son los organizadores, pero, por sorpresa, había tanta gente movilizándose que cuando la cabecera de la manifestación llegó a Pla de Palau, ellos todavía no habían dado ni un paso. Los políticos ni siquiera pudieron salir en la plaza de Cataluña. ¿Y cuánta gente había, pues, en las calles en aquella ocasión? Los organizadores no sabían qué decir: unos decían 300.000, otros 500.000... Al final dijeron 495.000, porque 5.000 personas que querían entrar en el Estado español se tuvieron que quedar a las puertas, ya que se había roto el Tratado de Schengen para cerrar la frontera e impedir la entrada de más manifestantes a Barcelona.

   Al final de la campaña, la gente estaba muy contenta y todo el mundo la valoró como un éxito, aunque la máxima preocupación de Enric era cómo podrían mantener el contacto y la continuidad de toda aquella gente que había infestado las calles ese día. Por eso, se decidió proponer a la comisión de comunicación que escribiera una carta a la ciudadanía* instando a seguir movilizándose y actuando; aunque se repartieron unos 2.000 ejemplares, no llegó a tener demasiada difusión. En ese momento, Enric pensó que el hecho de no tener recursos suficientes para poder hacer una difusión mucho más amplia de las luchas y de las campañas, para continuar llegando a la ciudadanía y al máximo de gente, era un verdadero limitador para el cambio social. Enric, desde 1999, había empezado a coger el hábito de hacer bases de datos de todos los contactos colectivos e individuales que hacía y con frecuencia le escribía gente pidiéndole estos contactos. De aquí saldrá la idea de realizar una guía útil y un directorio de movimientos sociales y de crear el Infoespai, entre otros. La idea básica de Enric era y es crear herramientas y aprovechar recursos con el objetivo de que haya enlaces entre los distintos movimientos, que haya una red activa, que exista información actualizada sobre todo lo que se está llevando a cabo, que se mantengan la continuidad y los contactos de campaña en campaña. La otra especialidad de Enric eran y son las listas de correo y su dinamización. Además, en los momentos de más efervescencia de campañas, Enric iba paseando un pack de contactos allí adonde fuera, para ayudar a la difusión y poner en contacto las diversas iniciativas: cuando había una nueva campaña, Enric llegaba, plantaba su ordenador en la comisión organizadora y les copiaba todos sus archivos de contactos que podían ser de su interés para cada caso.
   A finales de abril se celebra una reunión del Consejo Internacional del Foro Social Mundial de Barcelona, en el Ateneo (* La podéis leer en línea: http://www.tinet.org/~mrgtgna/carta.html) Popular de Nou Barris, al que el MRG está invitado, por la fama que había adquirido en Europa. La gente del Foro no entendía que el MRG era una red y no una organización juvenil que pudiera representar a todos los activistas. La comisión internacional del MRG no está de acuerdo con las formas organizativas del Consejo Internacional, que son jerárquicas, y participa únicamente como observador local en un encuentro donde todo parecían luchas políticas por cuestiones ideológicas entre trotskistas y socialistas. Paralelamente al desarrollo más o menos simpático de esta reunión, el tercer día, cuando Enric llega al Ateneo, recibe una llamada advirtiéndole que están desalojando Can Masdeu tras seis meses de okupación. Por un momento, olvidándose totalmente de la reunión, lo único que hace es preguntar dónde puede encontrar un ordenador, entra en Liberinfo y envía una nota de prensa. Mientras, alguna gente del MRG trata de convencer a los organizadores del Consejo Internacional de que vayan a apoyar a la masía asaltada en la sierra de Collserola. Enric se va a casa y hasta que sesenta horas más tarde el juez no anula el desalojo, no sale y casi no duerme. Se pasa noche y día atento a las llamadas que llegaban de la masía en resistencia e informando a la prensa de todos los acontecimientos. El 1 de mayo, tras las tradicionales manifestaciones, unas trescientas personas se desplazarán también al lugar para mostrar su apoyo al proyecto de Can Masdeu, convertido hoy día, tras un buen puñado de años, en referente de modelo alternativo de vida rural y urbana.
   Es curioso porque Enric siempre se ha relacionado con gente muy alternativa de todos los ámbitos, en todo caso con personas que tienen estilos de vida peculiares, pero sorprende que no se haya dejado llevar demasiado por las dinámicas de grupo que tanto nos afectan a todos. A él no le importa demasiado la estética, la presentación o la adaptación al grupo, él va al grano y se presenta siempre bien vestido, con zapatos, jersey y a menudo camisa, cosa divertida y curiosa en unos ambientes donde dominan más bien las rastas y los pantalones agujereados. Siempre tiene que romper esquemas, y en este sentido también lo hace.

LA AGP, EL FORO SOCIAL DE FLORENCIA 
Y LA LOCALIZACIÓN DE LAS LUCHAS

   A principios de septiembre de 2002 llega la ocasión de ir a Leiden a participar en la reunión de la AGP que ya se había preparado meses antes en la misma ciudad. La idea del encuentro es discutir temas como, por ejemplo, cómo hacer llegar las prácticas anticapitalistas a más gente fuera de los movimientos sociales y, sobre todo, sobre la participación de la AGP en el Foro Social Europeo que se tenía que hacer en Florencia en noviembre, sin entrar en competencia con éste pero tomando la decisión de crear el Espacio Autónomo como marco para poder discutir contenidos diversos que no cabían en el Foro y también siguiendo otra metodología más abierta y participativa.
   Enric va a Leiden desde Barcelona en un avión que se retrasa ocho horas, y aburrido en el aeropuerto empieza a darle vueltas al montón de ideas que le hierven en la cabeza con insistencia. A partir de la idea de hacer una guía útil de los movimientos sociales y su web gemela, un directorio, Enric empieza a pensar en la necesidad de crear también un espacio físico que siga las mismas motivaciones, un lugar donde se mantengan proyectos con continuidad entre campaña y campaña, un espacio de información sobre los movimientos sociales que facilite que la gente se conecte a ellos y un lugar donde crear recursos y servicios para que la comunicación de los movimientos sociales no dependa de empresas capitalistas, a través de la autogestión de los puestos de trabajo. La idea de la autogestión del trabajo se concretaría haciendo que algunos activistas se pudieran dedicar a una actividad productiva necesaria y útil para la transformación social y, al mismo tiempo, que ellos mismos pudieran destinar el tiempo sobrante a las actividades no productivas pero muy necesarias, como hacer red y recopilar informaciones útiles. Enric piensa entonces, aplicando las ideas a su contexto personal: «No puedo seguir siempre viviendo de la asignación que me pasa mi padre, pero en cambio él me puede ayudar a crear un proyecto que me posibilite mantenerme a mí mismo haciendo lo que me gusta y lo que veo útil.»
   Enric participará en el Foro de Florencia difundiendo la Consulta Social Europea que tenía que realizarse dos años más tarde, en 2004: un intento de proyecto participativo desde la base para crear una alternativa a la Europa del capital a través de un proceso de reflexión ciudadana sobre los aspectos más importantes de las políticas europeas. Sin embargo, poco después se desvinculará de esta campaña porque finalmente la propuesta se decantó más hacia la realización de un referéndum con algunas preguntas, que se acabará llevando a cabo en algunas ciudades de pocos países, cosa que él consideraba de un impacto limitado.
   Paralelamente a la participación en el marco del Foro, Enric y otros compañeros catalanes organizan y participan también en el Espacio Autónomo, la propuesta que se había decidido llevar adelante en Leiden, un espacio paralelo «con un pie dentro y otro fuera», que buscaba ser más participativo y menos institucionalizado que el Foro. Este espacio autónomo agrupaba a personas de los movimientos sociales de toda Europa, muchos de los cuales formaban parte de otro espacio de coordinación de los movimientos sociales a escala global del que ya os hemos hablado: Acción Global de los Pueblos (AGP).
   Después de Leiden y Florencia, Enric ve como muchos proyectos que se quieren sacar adelante se van quedando en el aire porque falta mucha base local que ahora mismo no está suficientemente articulada, y por eso decide centrarse mucho más en el ámbito catalán, trabajar en el contexto local. En un artículo que escribe después de Leiden, vemos a un Enric que se preocupa mucho en hablar de crear contrapoder y articular alternativas, más allá de la crítica y de la denuncia de las cosas que no nos gustan, de mantener una comunicación sostenida y un trabajo continuo y en red, más allá de las movilizaciones y las campañas puntuales.
   El mes de enero de 2003, coincidiendo con el tercer Foro Social Mundial, el MRG se autodisuelve.* El MRG quería aglutinar y coordinar a los movimientos de base, pero cada vez el grupo era más reducido y acumulaba mucho poder porque los medios de comunicación y los foros sociales lo habían tomado como referente del espíritu de Seattle en Europa, ya que muchos de ellos habían estado entre los organizadores de Praga, por ejemplo. El MRG se disolvió para centrarse en las luchas locales, mediante un comunicado sorprendente que hizo que la televisión catalana, por ejemplo, interpretase que, en realidad, se había disuelto el movimiento antiglobalización.
   El MRG muere, pero Enric ya dedica las veinticuatro horas del día a la redacción de la Guía útil para la transformación social, un espacio donde él ordena y pone a disposición de todo el mundo sus contactos y, junto con Mayo, Carla, Albert y Saida, entre otros, recopilan toda una serie de recursos actualizados que se han podido encontrar sobre los movimientos sociales de todo el país. Unos 1.400 colectivos catalanes aparecen en este documento. Además, la guía tiene espacios en que quiere mostrar que la alternativa al capitalismo está en construcción y da ejemplos de experiencias como ahora ecoaldeas, cooperativas, redes de intercambio y medios de comunicación alternativos, entre otros. Antes de que se imprima la guía, Enric a veces pasa días sin dormir para que el resultado que se imprima finalmente esté lo más actualizado posible.
   El Enric que habéis conocido, en el ámbito político, es incansable. Pero incansable no como metáfora, sino como realidad práctica. A veces parece incluso una persona poco humana. Y es que no necesita descansar. Tras una campaña llega otra, tras un proyecto inicia otro. Hay mucho trabajo por hacer y no hay quien lo pare, no hay tiempo muerto. Enric es ambicioso, muy positivo y no se desanima. Es la determinación en persona. Además, actúa con un pensamiento estratégico y racional impresionante, dedica mucho tiempo a pensar cómo hará cada cosa y sus posibles repercusiones. Pongámonos en la piel de un camarero inteligente, por ejemplo. Viene a tomar nota y sabe que has pedido dos cafés con leche. Te dice luego, cuando te los trae, que tienes que pagar al momento. Y él ya te trae el cambio preparado. Son tres euros. Entonces, él trae hasta diecisiete euros. Así, cubre todas las posibilidades. Si pagas justo no te da nada. Si pagas con cinco, entonces te da dos. Si pagas con diez te dará siete y si pagas con un billete de veinte, ya tiene los diecisiete euros preparados. Eso se llama estrategia. Enric actúa así en sus proyectos. Tiene varias monedas en el bolsillo, y en función del impacto de las acciones, da más o menos cambio. Pero la diferencia con otras personas más impulsivas es que él va preparado, lleva todas las monedas en el bolsillo.
   En el ámbito más personal, no creáis que Enric no es humano. Lo es. Como ya hemos comentado antes, siempre ha buscado apoyo, siempre ha buscado quien le entienda. No es amante de los grupos numerosos, sino de las relaciones cercanas en las que puede establecer una gran confianza y profundidad. Y normalmente estas relaciones las ha tenido con chicas, ya que de pequeño, como recordaréis, no le resultaba fácil relacionarse con los chicos de su edad. Enric es enamoradizo por naturaleza. Cree que si alguien le puede entender y ayudar, tiene que ser una chica. Aunque, como en otros temas, tiene una visión del amor muy amplia y poco convencional que no siempre ha sido bien entendida y aceptada: el poliamor. El poliamor se basa en la premisa de que es posible y deseable amar a más de una persona al mismo tiempo, de manera romántica y sexual, es decir, que apuesta por multiplicar el amor, teniendo más de una relación importante al mismo tiempo. Enric siempre ha tratado de practicar en sus relaciones una lógica similar, aunque no siempre lo ha tenido fácil; a menudo le ha resultado difícil comprender la línea que para la mayor parte de las personas separa la amistad de la relación amorosa.
   Ha tenido dos relaciones muy importantes desde su llegada a Barcelona y su entrada en los movimientos sociales. Siempre ha intimado con las chicas más activas con las que ha compartido proyectos, ya que le costaría estar con alguien con quien no pudiera compartir todas estas motivaciones con la intensidad con la que él las entiende y con la importancia que él les concede.

CONOCIDAS MOVILIZACIONES CONTRA LA GUERRA DE IRAK

    Entre febrero y marzo de 2003 empiezan a articularse movilizaciones contra la infame guerra de Irak y Enric participa en algunas de las reuniones de la plataforma que se ha creado, pero aún no se mete de lleno en la organización porque está más concentrado en la guía útil y en organizar los recursos para crear red. Él y otras personas tratarán de encontrar movilización de base en una campaña que consideran básicamente construida desde la socialdemocracia y los medios de comunicación y muy articulada para ir contra el Partido Popular, es decir, una movilización mediatizada por las luchas de poder y los intereses de los partidos parlamentarios en la oposición.
   La plataforma decide llevar a cabo una cacerolada y la comisión de acciones la acompaña de una huelga de consumo simbólica mediante la acción de un grupo de personas que se encadenan en las puertas de un conocido centro comercial. Con la acción habrá algunos famosos efectos colaterales, como el robo de un jamón que salió en todos medios. La cacerolada tiene un éxito inesperado que se oye por todos los rincones de Barcelona. Enric aprovecha el anonimato de internet para insistir por Indymedia, donde ya corrían varios comentarios, que la cacerolada se repetirá al día siguiente y aprovecha Liberinfo para anunciarlo en la prensa. Al mediodía siguiente, TV3 anuncia que se repetirán las caceroladas. Por la noche, la plataforma seguía discutiendo si se convocaban o no más caceroladas, pero no hizo falta que siguieran discutiendo, porque a las diez en punto de la noche aquel estruendo ya familiar volvía a impregnar las calles: la gente ya se había hecho suya la movilización y no hacía falta que nadie decidiera por ella.

        EL INFOESPAI

   Las caceroladas se repitieron diez días seguidos de punta a punta de Cataluña. Luego se popularizaron también las acampadas en distintos puntos de la ciudad de Barcelona, donde Enric y sus colegas, Aran, Assumpta y Víctor, entre otros, repartían las famosas guías útiles. En ese mismo momento llegaron las llaves de un local, el espacio físico del que os hablábamos antes, que entonces se llenó hasta los topes de guías para repartir.
   Este local, situado estratégicamente en el barrio de Gracia de Barcelona, verá la luz gracias al acuerdo de Enric con su padre, que dejará de ayudarle económicamente para que él trate de mantenerse a través de las actividades productivas que se puedan generar en este nuevo espacio. En los inicios de este proyecto, Enric se sentía muy feliz y motivado.
   Los colectivos que fundan son la Asamblea para la Comunicación Social (ACS) derivada de ComunicAcción, que había puesto en marcha Liberinfo, entre otros proyectos, y que ahora decide crear una tele y reivindicar espacios comunitarios y para el tercer sector en las frecuencias públicas, las personas que estaban en el proyecto de Guía útil y un grupo llamado Las Agencias (de donde saldría Yo Mango), que entremezclaba arte y política. La primera reunión se hace en el mes de mayo, con la idea de crear un espacio pensado para dar herramientas para la transformación social.
   Al principio, Enric está especialmente dedicado, como hemos dicho, a distribuir las 10.000 guías que se habían editado y a hacer difusión de los 2.700 colectivos que aparecían en el directorio web. En el ámbito personal, su vida cambia cuando coge el ordenador fijo de casa (el portátil multiusos lo tenía estropeado en aquel momento) y se lo lleva al Infoespai, donde se pasará todo el día entre las obras para poner en marcha el local y su trabajo habitual en el ordenador. Podemos decir que este espacio se convierte en su segunda casa, a veces incluso duerme allí, en un sofá que alguien había recogido acertadamente de la calle, como todos los demás muebles.
   Aquel verano de 2003 se han hecho, pues, algunas reuniones en el nuevo espacio, funciona ya el servidor de correo y está en marcha el tema de la Guía útil, aunque todavía falta iniciar la mayoría de los demás proyectos. Enric, que como ya es habitual en él, aprovecha los veranos y los periodos de vacaciones para planificar y elaborar proyectos, en este caso prepara un plan para crear una cooperativa de trabajadores y usuarios en el Infoespai. Se pondrá en marcha un servicio de imprenta, un servidor de correo, moviments.net, como servidor de los movimientos sociales, el Infoespai como espacio de información, reunión y librería, y se iniciará una campaña de socios que quieran apoyar el proyecto de forma más o menos desinteresada de los resultados, para que no todo el tiempo tenga que dedicarse a la actividad productiva.
   El local significará un gran cambio para Enric, en su nueva vertiente de «trabajador», ya que no podrá estar tan conectado a todas las movilizaciones y las campañas que le interesen, porque deberá tratar de poner en marcha colectivamente proyectos viables. Por ejemplo, en la Asamblea contra el Foro de las Culturas, él ya no estará participando activamente, sino que estará dando apoyo al colectivo a partir de la edición de carteles, página web, etc. Enric dinamizará y coordinará varias funciones en este espacio. A partir de enero de 2004 tuvo que encargarse del servicio de imprenta y de la gestión económica, y en verano se le pone entre ceja y ceja la idea de crear un proyecto de red sin hilo que se llevará a cabo a partir del otoño siguiente. La idea de este proyecto es actuar como proveedores directos de internet a través de antenas propias y no teniendo que pagar a una empresa multinacional para que haga de proveedora, además de instalar una antena por edificio para que los gastos se dividan cooperativamente entre todos los vecinos y no que cada cual tenga que pagar su cuota individualmente; es decir, compartir gastos. Enric pasará un año volcado en este proyecto y aprenderá muchas cosas de temas técnicos. Aunque él trataba de que fuera un proyecto que diera viabilidad económica al Infoespai, no lo acabó de lograr. Paralelamente entra en contacto con gente de la red de economía solidaria para intentar crear enlaces entre movimientos sociales y los planteamientos para construir otro tipo de economía que permita más autonomía colectiva.

11 DE MARZO: UN PARÉNTESIS PARA DESMONTAR LA MENTIRA

   Enric estaba muy ocupado en el Infoespai, pero con ocasión de la respuesta a los atentados de Madrid del 11 de marzo hizo un hueco de un par de días en su agenda apretada (e inexistente, porque si algo no le falta a nuestro personaje es memoria). Se ha hablado mucho de los móviles, pero en Barcelona fueron los movimientos sociales los que iniciaron la movilización popular contra la manipulación mediática del PP los días antes de las elecciones. El viernes 12 de marzo por la noche, noventa personas de diversos colectivos hicieron una asamblea para preparar un 13-M que tenía que destapar a la opinión pública las mentiras sobre la autoría de los atentados que el partido del Gobierno hacía correr. Gracias a esta reunión y al apoyo de algunos medios de comunicación y de las nuevas tecnologías, más de 10.000 personas se agruparon ante la sede del PP de Barcelona para protestar, mientras por todo el territorio se contagiaba la consigna «pásalo».
   Una de las ideas del Infoespai y de la cooperativa que planteaba Enric era la creación de una herramienta que permitiera liberar a activistas de trabajar para la economía capitalista y que éstos pudieran dedicar su tiempo de actividad productiva a algo en lo que creyesen, además de tener tiempo para dedicar a las luchas que considerasen más necesarias. Pero era un objetivo que no se acababa de alcanzar, las actividades no daban un beneficio suficiente para que la gente pudiera mantenerse, ni siquiera él mismo, y además le dedicaba mucho tiempo, tiempo que no podía dedicar a otras campañas. El contexto en que se puso en marcha la iniciativa tampoco era tal vez el más propicio, ya que se inició cuando el ciclo de luchas iba a la baja porque la izquierda parlamentaria ya estaba en el gobierno y no se utilizaban tanto los movimientos sociales y la movilización de la gente para ganar terreno a la derecha en el juego político institucional.
   Enric quería, pues, centrarse en un proyecto que básica y principalmente permitiera liberar a personas no sólo para hacer actividades productivas con las que se sintieran cómodas y de acuerdo, sino sobre todo intentaba que el superávit logrado por medio de proyectos «productivos» permitiera liberar a gente que se dedicara a fomentar proyectos en red, a dinamizar acciones y coordinarlas, una idea que precisamente no es económicamente viable, pero que por otro lado él considera una tarea imprescindible para cambiar las cosas. Hay que decir, además, que es relativamente normal que el Infoespai no genere beneficios, ya que es un proyecto que quiere mantener la coherencia entre las ideas que predica y las relaciones económicas que mantiene, y por tanto sólo ofrece productos y servicios a personas, asociaciones y movimientos sociales, y no está pensado para mantener relaciones económicas con instituciones ni empresas capitalistas.
   En esta primera etapa, pues, si bien el proyecto se podrá mantener, no irá encaminado a lograr lo que Enric planteaba como deseable. Tal vez el Infoespai podría llegar a generar recursos suficientes para convertirse en el proyecto con el objetivo por el que se había creado, pero eso se conseguiría con tiempo y mucho trabajo. A partir de verano de 2005, el contexto ecológico que Enric comienza a constatar ajusta mucho el tiempo de acción y plantea un calendario de urgencia para la organización de una red bien articulada y todavía inexistente. Es por ello que buscará otra forma de poder dedicar recursos a los proyectos de creación de redes que ve importantes y necesarios para salir adelante. Se empieza a gestar el momento en que Enric dará un nuevo giro a su emocionante trayectoria vital.


Crisisenergetica.org


 Cuando el precio del petróleo llegue a los 100
dólares el barril, será el fin del mundo tal como lo
entendemos hoy día.
YVES COCHET
Ex ministro de Medio Ambiente francés

El sistema energético mundial se encuentra en
una encrucijada. Las tendencias actuales de suministro
y consumo de energía son claramente insostenibles,
tanto desde el punto de vista ambiental
como desde el económico y el social.
World Energy Outlook, 2008


   Cuando Copérnico descubrió que la Tierra y otros planetas giraban alrededor del Sol, nadie quiso creerle. Aristóteles y Ptolomeo dijeron que la Tierra era redonda cuando una abrumadora mayoría creía que la Tierra era plana. Cuando se empezó a cuestionar la existencia de Dios, cuando había personas que ya no confiaban en la religión para explicarlo todo, ¿cuánta gente moría en la hoguera?
   Siglos después, la religión del consumo y el crecimiento infinitos sigue insistiendo en hacernos creer, en tener fe, atacando hasta límites insospechados nuestro sentido común y anulando de manera preocupante nuestro uso de la razón: de Tierra sólo tenemos una, y es una Tierra redonda, con límites.
   Durante el mes de agosto de 2005, poco tiempo antes de la catástrofe del huracán Katrina en Nueva Orleans, recibo un correo electrónico con un enlace a un artículo titulado «La vida después del colapso petrolero».*
El petróleo no va simplemente a «acabarse», puesto que toda la producción petrolera sigue una curva de campana. Esto es cierto tanto si hablamos de un yacimiento, de un país o de todo el planeta.
El petróleo es progresivamente abundante en la parte ascendente de la curva, y progresivamente escaso en la descendente.
El pico de la curva coincide con el punto en el que la herencia del petróleo ha sido consumida en un 50 por ciento. Una vez superado el pico, la producción petrolera comienza a descender al mismo tiempo que su precio aumenta. [...]
El tema no es tanto «que se acabe» como que no tengamos suficiente para mantener viable nuestra economía. Desde este punto de vista se podría comparar con las necesidades de agua para nuestro organismo. El cuerpo humano contiene un 70 por ciento de agua. Un hombre de 80 kg tendrá por lo tanto 56 kg de agua. Dado que el agua es imprescindible para toda la actividad metabólica del hombre, no necesita perder estos 56 kg para colapsar deshidratado; con sólo perder entre 8 y 12 kg de agua moriría.
Del mismo modo, una petroeconomía como la nuestra no necesita agotar por completo las reservas petroleras para comenzar el colapso. Una diferencia en menos de tan sólo el 10-15 por ciento entre la demanda y la producción será suficiente para destruir por completo una economía petrodependiente y reducir a sus ciudadanos a la pobreza.

    Yo ya conocía los problemas ecológicos, la grave destrucción del planeta día a día, las desigualdades y la pobreza. Ya en 1998, Fromm, en su Tener o ser, me había hablado de los límites del crecimiento cuando advertía que el modelo consumista en que vivimos llevaría a la destrucción del planeta. Era consciente de que las cosas no iban por buen camino, pero no conocí hasta aquel verano el tema del pico del petróleo y la crisis energética que comporta. Esta información, que voy ampliando cada vez más a través de la página crisisenergetica.org, me hace cambiar la concepción de la realidad. Tomo conciencia de que, para mí, el proceso de cambio social que se ha ido impulsando hasta ahora poco a poco es demasiado lento para el momento en que será necesario que haya un movimiento social fuerte que pueda enfrentarse con una transición energética y un cambio de modelo de vida y de sociedad que no parecen precisamente fáciles. Así pues, el cambio de percepción no está tan relacionado con el contenido de las alternativas como con el tiempo disponible para cambiar las cosas.
   Antes sabía, por supuesto, que el petróleo se acabaría a la larga, en unos cincuenta años (que no son nada en un planeta con 4.600 millones de años de historia). Pero no sabía que antes de eso, el declive de este material fósil había de ser tan crucial para nuestra era, haciendo variar con mucha fuerza nuestro estilo de vida y la manera como entendemos el mundo. Y después del petróleo vendría el gas, el carbón, el uranio... El sistema de crecimiento en que se basa la economía actual tiene los días contados, porque depende de materiales que la Tierra ha tardado millones de años en producir. Con el declive progresivo de estos materiales que nos han permitido, al transformarlos en energía, un crecimiento espectacular del nivel de vida y un boom demográfico inigualable a causa de la mecanización de la agricultura y los avances de la medicina, entre otros, este sistema no se podrá mantener porque no podrá seguir creciendo como hasta ahora. Y de qué manera se hundirá, con qué implicaciones, es más importante que el hecho de que el petróleo, y tras él todos los demás recursos no renovables, finalmente se acaben.


EL OPTIMISMO TECNOCIENTÍFICO


Un problema no se puede solucionar con las
mismas formas de pensar que lo han creado.
ALBERT EINSTEIN


    Además de constatar el declive de los recursos energéticos no renovables, lo que es más importante tener en cuenta es que no hay ahora mismo sustitutos energéticos que nos permitan mantener mucho tiempo el mismo modelo de vida que hemos mantenido hasta ahora. Sobre todo en cuanto al petróleo y en relación con los sectores del transporte y de la agricultura, la crisis energética nos afectará muy gravemente. El 90 por ciento del transporte depende actualmente del petróleo, y el petróleo también es el responsable de proporcionarnos el 41 por ciento de la energía eléctrica del planeta. Un descenso de este material en el sector transporte, por ejemplo, puede tener consecuencias dramáticas, ya que también el transporte de alimentos a escala global al que estamos tan acostumbrados y por el que hemos ido perdiendo año tras año nuestra soberanía alimentaria, depende del transporte de los productos desde muy lejos hasta nuestra mesa (aproximadamente la mitad de los productos que consumimos han recorrido más de 2.500 kilómetros antes de llegar a nuestro plato).
   Actualmente consumimos en un año, en todo el mundo (aunque como es sabido no consumimos igual en todas partes), 1,6 km3 de petróleo. Para obtener la energía que consumimos en un año (en los niveles actuales, pero que sabemos que van en aumento por la demanda de los nuevos países industrializados) y que ahora obtenemos a través del petróleo, habría que construir, por ejemplo, 5.200 centrales térmicas de carbón, o 1.642.500 molinos de viento, o bien 2.500 centrales nucleares, o si no 4.562.500.000 placas solares o 200 presas como la de las Tres Gargantas (la presa hidroeléctrica más grande del mundo, en China).
   ¡Eso es una auténtica locura! El planeta no tiene suficiente capacidad para instalar todo eso, ni que fuese una combinación de todas estas opciones, algunas de las cuales son peligrosísimas para la naturaleza y para todos nosotros. Y pensad además que para construir todas estas tecnologías necesitamos precisamente estos mismos materiales y energías que están en declive constante.
   Justo es decir que la energía nuclear sólo sirve para producir electricidad y, por tanto, no es un substituto del petróleo, a menos que electrifiquemos toda la red de transporte, cosa que implica mucho tiempo y mucha energía añadida. Además, depende del uranio, que también es un recurso finito, que sabemos que tiene muchos riesgos para la vida y que además no tenemos solución para los residuos radiactivos.
   El hidrógeno no es una fuente de energía, sino un vector que no se encuentra libre en la naturaleza, pero que producido nos daría la posibilidad de acumular y transportar energía, aunque seguiríamos sin solucionar el tema de la fuente. ¿De dónde la sacamos, esta energía? ¿Cómo la producimos?
    Las energías renovables, pese a ser la única opción válida de cara al futuro, son totalmente insuficientes para cubrir la demanda energética actual. Conceptos como el de la tasa de retorno energético y la entropía aplicada a los minerales nos demuestran que sólo un mundo de baja energía será viable a largo plazo.
   Tenemos que revisar los usos que damos a la energía, aprender a reducir su consumo y empezar a crear alternativas, muchas de las cuales dependen de una industria que necesita petróleo y carbón para ponerse en marcha (construcción de placas solares, molinos...).
   Los combustibles fósiles representan más del 80 por ciento de la energía primaria mundial. Tenemos que ser conscientes de que el hecho de que aún sigamos quemando petróleo tranquilamente para seguir adelante, en una huida hacia el vacío, significa metafóricamente que estamos quemando cuadros de Picasso como si fuesen acuarelas de principiantes.

URDIENDO LA TRAMA
(O LA NECESIDAD DE HACER ALGO AL RESPECTO)

   Ante esta percepción del contexto de las cosas me pregunto qué puedo hacer, me pregunto cómo puedo actuar, cómo creo que debo actuar. Querría dar un empujón para volver a impulsar un movimiento coordinado como era el antiglobalización, pero un movimiento con ideas más integrales, vinculadas a la respuesta al tema de la crisis energética y a la insostenibilidad del sistema actual, un movimiento más basado en la construcción de alternativas que en la denuncia y la protesta, un movimiento que fuera capaz de aglutinar muchas de las iniciativas que ya se están poniendo en práctica bajo un mismo paraguas, bajo una misma máxima. ¿No hay otra gente que conozca el tema del declive de los recursos y de sus consecuencias? Sí, la hay; prueba de ello es que hay personas que comentan estas ideas en internet, intercambiándolas, publicándolas. ¿Y cómo es que nadie hace nada ante este panorama tan poco esperanzador?, me pregunto asombrado. Durante la dictadura, cuando el poder y la opresión eran muy visibles y fácilmente detectables, había gente que se la jugaba contra Franco, que arriesgaba incluso la vida luchando por combatir el fascismo y planteando lo que quería. ¿Qué pasa ahora? Todos creemos que vivimos muy bien y que tenemos mucho que perder si apostamos por un cambio, tenemos miedo de asumir riesgos aunque sabemos que antes que nosotros muchas personas se han jugado mucho por cambiar las cosas y que todavía ahora quedan muchas cosas por las que vale la pena y es necesario luchar. La historia no ha terminado, la historia continúa y día tras día tenemos la responsabilidad y la posibilidad de escribirla o reescribirla tal como nos gustaría plantearla.
   Nunca he dejado para los demás lo que creo que puedo hacer yo. Así que empiezo, necesito hacer algo y no tengo miedo de arriesgarme por lo que creo. Se me ocurre probar un sistema para poder poner en marcha los proyectos que es urgente poner en marcha, y que de otro modo creo que serían muy difíciles de sacar adelante. De esta gran idea hablo durante el capítulo siguiente. Aquel verano, después de empezar a conocer las informaciones sobre la crisis de la energía y mezclar diferentes reflexiones y posibles hipótesis de acción, me marcho unos días a Menorca a ver a una amiga. Le quiero contar todo lo que estoy descubriendo, todas las ideas que me hierven en la cabeza, las opciones que veo, necesito compartirlo con alguien. No la encuentro. Paseo por la isla, por las playas, bajo el sol. Reflexiono. No había sido consciente, hasta el momento, de los límites de la tierra que pisaba. A partir de entonces, mi visión de las cosas no volvería a ser la misma. Yo siempre había insistido en crear red, en fortalecer los movimientos sociales y construir alternativas desde abajo frente a un sistema que no nos gusta, pero ahora más que nunca me daba cuenta de que había otra razón para luchar contra este sistema, y es que es un sistema no solamente indeseable sino también imposible de mantener. Hasta el verano de 2005, como ya habéis conocido, mi vida activista en Barcelona había transcurrido básicamente entre las luchas contra las instituciones promotoras de la salvaje globalización neoliberal, los primeros años, y los proyectos de comunicación y servicio a los movimientos sociales, entre los que podemos encontrar el local Infoespai, más adelante. Pero cuando conozco el tema de la crisis energética y el pico del petróleo, comprenderlo a fondo y sobre todo actuar para buscarle soluciones y alternativas se convierte en una nueva prioridad. Cuanto más allá voy, más me doy cuenta de la gravedad y la urgencia de la situación en que nos encontramos, y actuar en este sentido se convierte en una idea insistente en mi cabeza. Al volver a Barcelona tras mis días de reflexión en Menorca empiezo a organizarme para ir delegando tareas que yo hacía en el Infoespai hacia otras personas, con el fin de poder dedicar tiempo a los temas de la crisis energética y de las alternativas que también he empezado a conocer, como por ejemplo las propuestas del decrecimiento, de las que he leído mucho durante los meses de verano. El decrecimiento es un movimiento que se creó con mucha fuerza en Francia a partir del año 2002 y que años más tarde se ha extendido también a Italia, pero que aquí en aquel momento era prácticamente desconocido. El decrecimiento reúne el pensamiento ecológico sobre los límites del planeta y la crítica filosófica a los conceptos de crecimiento económico y de desarrollo sostenible, desenmascarando la sociedad de consumo. El nuevo movimiento también propone alternativas a partir de conceptos como la relocalización y la convivencialidad. Entre sus principales precursores encontramos a Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los padres de la economía ecológica, y al polifacético pensador Ivan Illich. En este momento pienso que tal vez el decrecimiento puede ser un paraguas adecuado para construir este movimiento fuerte que nos hace falta y, así pues, me pongo manos a la obra.

ORGANIZÁNDONOS COLECTIVAMENTE: 
PASAR DEL PENSAMIENTO A LA ACCIÓN

   El 3 de enero de 2006, una vez he podido organizarme, escribo en el foro de crisisenergetica.org: ¡Me presento también! Hace meses que leo crisis energética, que me sirvió para darme cuenta, no de lo chungo que está todo, pero sí de la centralidad del petróleo y de lo inminente de la crisis. No he podido implicarme en los foros hasta ahora, porque antes he tenido que reorganizar mi participación en otros proyectos... Me dedico al activismo social, a tutti pleni, en Barcelona, en el Infoespai de Gracia, que podéis conocer en moviments.net. Allí, junto con otros compañeros, nos dedicamos a través de una cooperativa a ofrecer servicios de comunicación a los movimientos sociales. Quizá sorprenda mi falta de anonimato, pero si soy transparente para listas de correo y para Google (poned «enric moviments»), ¿por qué no aquí? Así pues, sin ser nada especialista en energía, pienso que puedo aportar bastante en lo que a extensión social del cenit del petróleo se refiere, y tengo energías, tiempo y motivación para dedicarme bastante a ello a partir de ahora. Lo primero creo que sería vernos, la gente interesada, en Barcelona y alrededores. Hay una jornada en Can Masdeu sobre la crisis energética, el 12 de febrero, y allí además de ver The End of Suburbia podemos debatir sobre cómo nos movilizamos... Además, vais a recibir mi adhesión a la asociación de manera inminente. Propondré al cabo de muy poco tiempo una reunión para encontrarnos cara a cara el domingo 31 de enero. Pocos días después de este primer encuentro de la gente de crisisenergetica. org escribo un artículo muy premonitorio que se llama «La crisis global como contexto para construir nuestras estrategias de acción».* El 12 de febrero en Can Masdeu, la masía salvada de ser desalojada en mayo de 2002, tiene lugar una actividad sobre la crisis energética, se pasa el vídeo The End of Suburbia y da una charla Marcel Coderch, que habla de crisis energética y decrecimiento. Yo sigo insistiendo en la idea que siempre me ha acompañado en mi periplo de activista: quiero que nos organicemos en red para empezar a movilizarnos respecto al tema y propongo reuniones para iniciar proyectos colectivos. El 18 y 19 de febrero, con algunos compañeros, participo en el primer encuentro de «Solas no podemos», un espacio de encuentro que apuesta por una nueva manera de hacer política inspirada en la Sexta Declaración de la Selva de Lacandona, que insiste en la necesidad de organizarse colectivamente, desde la izquierda y desde abajo. Ya en este encuentro vuelvo a hablar de la idea que me había llevado a escribir el artículo de principio de mes, una idea que puede sonar también muy reciente, tal vez porque ahora se empieza a entender el sentido real de lo que en aquel momento era más que nada intuición: que debemos aprovechar la crisis del sistema como contexto clave para construir las nuevas estrategias de acción de los movimientos sociales. Me pasa por la cabeza también entonces la idea de hacer una marcha por Cataluña para reforzar la red de movimientos sociales, otra idea que recuperaré más adelante, porque en este momento no encuentro el apoyo para llevarla adelante. Lo que sí que hago, a principios del mes de marzo, es escribir un «Plan de acción contra la crisis energética, para construir un movimiento social fuerte que fomente una nueva cultura de vida». Con esta idea en la cabeza, necesito potenciar la red y la acción entre grupos que trabajen temas que estén relacionados y que quieran movilizarse. De momento, consigo materializar una convocatoria para el 16 de marzo que, con la idea de crear una red, se bautiza con el nombre de «Repensar el crecimiento y por una nueva cultura de la vida». Ésta es la segunda y más amplia convocatoria que se intenta llevar adelante, tras el encuentro de finales de enero, y asisten personas de varios colectivos. En la convocatoria del 16 de marzo hablo sobre que: Es necesario promover conciencia social y debate público para quitar el velo que esconde la información sobre la realidad que se nos acerca y para construir una nueva manera de vivir, un nuevo sistema socioeconómico que incorpore valores y prácticas que nos permitan superar la crisis del sistema actual. Después de haber llegado a esta situación absolutamente insostenible, ahora tenemos que organizar un decrecimiento selectivo, un proceso en que decrezca el consumo de energía en los países desarrollados mientras que se permite que los países instalados en la pobreza energética puedan aumentar su consumo para alcanzar una calidad de vida digna, un proceso en que decrezcan, sobre todo, el beneficio privado y las rentas de los poderosos. Para promover todo esto, habrá que poner en marcha iniciativas de comunicación, sensibilización y acción para construir un movimiento social fuerte, que provoque debate social y que sea capaz de controlar la acción de las empresas transnacionales y presionar a los políticos para que tomen medidas que sean realmente adecuadas a la situación que vivimos. A partir de aquí y hasta el verano haremos una reunión mensual de esta red, que va arrancando poco a poco. También creamos el grupo de energía del Infoespai, que se erige como un grupo autónomo dentro de la red, ya que la mayoría de personas que lo formaban no estaban integradas en ninguna otra «movida» y agrupaba a personas que podían reunirse de manera más frecuente. Con el grupo de energía asistiremos a la Feria de la Tierra el 22 y 23 de abril para ir dando visibilidad al tema de la crisis y a la necesidad de decrecer. Pensamos que si a principios de mayo el petróleo alcanza los 80 dólares el barril podría ser un buen momento para interesar a los movimientos sociales en la propuesta de decrecimiento, hacer visibles los grupos que trabajamos el tema de la crisis energética e informar a la población sobre las causas y las consecuencias del cenit del petróleo. Los 80 dólares/barril llegaron, pero en verano, y entonces no tuvimos la ocasión de movilizarnos tan fácilmente. Paralelamente, en este momento estoy involucrado en otros proyectos, como por ejemplo el colectivo Obrint Portes (Abriendo Puertas), que quiere ser un espacio donde se facilite a todo el mundo el contacto con los movimientos sociales y las distintas movidas, una puerta para empezar a participar y a formarse. En verano viajaré a Dijon acompañado por una amiga, en un intento de reenlazar con la AGP y difundir el tema de la crisis energética más ampliamente, y para tratar de promover la filosofía aglutinadora del «Solas no podemos» del ámbito europeo. Desde junio, las reuniones de red se van manteniendo y algunos de los contactos que se hacen en este marco acaban convirtiéndose en caldo de cultivo del que nacerá el proyecto del Observatorio de la Crisis Energética y las Alternativas de Sociedad (OCEAS), un órgano enfocado al estudio y la investigación que centra su atención en la problemática energética y sus alternativas. Queda pendiente construir una red desde los movimientos sociales, una red con un carácter más activista, de difusión de puntos de vista y de maneras de hacer, y de crítica global.  

«DECRECIMIENTO: DESHACER EL CRECIMIENTO,
REHACER EL MUNDO»
  
   A partir de septiembre, el grupo de energía decide que como la primera red no había tenido demasiada continuidad porque la gente que ya está en colectivos no dispone de tiempo para ir a más reuniones, hay que preparar un acontecimiento mayor para sensibilizar y aglutinar a más gente que pueda estar interesada en conocer el tema y participar en él. En octubre sale a la calle Objectiu decreixement (Objetivo decrecimiento), el primer libro sobre el decrecimiento en catalán. El 1 de diciembre se hace su presentación en el Infoespai con la participación de dos personas que ya estaban trabajando en este tema desde el ámbito filosófico y de estudio. La presentación reúne a unas veinte personas y se comenta en el debate la idea de poner en marcha un movimiento por el decrecimiento en Cataluña, tal como ya existe en Francia e Italia. Para hacerlo, se decide aprovechar la venida, en marzo, del economista y escritor francés Serge Latouche, que defiende las tesis del decrecimiento como única salida al colapso del sistema actual, para organizar unas jornadas de debate más amplias sobre el tema de los límites del crecimiento perpetuo y las alternativas que tenemos. A partir de entonces se irán haciendo reuniones con personas del grupo de energía, de Can Masdeu y de otros, para preparar las actividades del mes de marzo. Paralelamente, a mediados de septiembre, se llevan a cabo en el CCCB unas jornadas filosóficas y reflexivas, «El decrecimiento para salvar la Tierra», promovidas por la asociación Una Sola Tierra. Las jornadas del mes de marzo se llamaron «Decrecimiento: deshacer el crecimiento, rehacer el mundo», y contaron con una multitudinaria participación en Barcelona en las diversas actividades que se propusieron. El aula magna de la UB se llenó a rebosar para la conferencia de Serge Latouche, pero también en la charla y la cena del segundo día en el Brindem Brindola y en los talleres del fin de semana en Can Masdeu la participación fue numerosa y muy motivada para saber más cosas y para actuar. Los coches plantados en pleno desierto que acompañaron al material gráfico y el caracol negro haciendo espiral se convirtieron en dos de las primeras imágenes del movimiento para el decrecimiento en Cataluña. El decrecimiento es un tema mucho más amplio que no se explica sólo con la crisis energética sino también con la constatación clara de que el sistema en el que vivimos ha convertido el crecimiento económico en un mito, casi en un credo religioso en el que tenemos que tener fe absoluta, aunque es evidente que no podemos seguir creciendo siempre en un planeta finito. Es un concepto provocador, con fuerza, polémico, que atrae a gente de ámbitos muy diversos que comparten un punto de vista crítico y común de cómo están yendo las cosas hoy en día y una dirección hacia la que tenemos que enfocar nuestras energías para cambiarlas. El decrecimiento hace una crítica desgarradora a la sociedad de consumo y nos habla de la crisis ecológica, pero sobre todo nos motiva con las propuestas, con la necesidad de buscar alternativas. Es, por otro lado, rompedor con el concepto de «desarrollo sostenible», que es una falacia que nos permite tener la conciencia tranquila mientras seguimos sin cuestionar nuestro destructor modelo de vida, pensando que es posible hacer compatible el crecimiento económico y la conservación ecológica. Estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades. El mundo como lo hemos entendido hasta ahora, un mundo con energía barata y extremadamente eficaz para dar y tomar, no durará eternamente, y por eso es importante ver como positivo el hecho de poder vivir consumiendo mucho menos. En los últimos treinta y un años el consumo de materias y energías en el Estado español se ha multiplicado por dos. Para mantener nuestro consumo actual, el tamaño de Europa debería multiplicarse por tres, y hoy en día, si toda la humanidad quisiera vivir como viven los norteamericanos, ¡necesitaríamos seis planetas! Si el mundo creciera a un nivel del 2 por ciento anual, que es muy poco teniendo en cuenta las previsiones, en el año 2050 necesitaríamos unos treinta planetas para vivir. La conclusión de tanto cálculo es sencilla: a escala global (y a pesar de las enormes desigualdades en función de los países) estamos consumiendo más recursos de los que el planeta puede generar y produciendo más residuos de los que el planeta puede absorber. Además, el modelo de vida actual también tiene muchos aspectos criticables, no sólo en el sentido de la imposibilidad ecológica, sino en el sentido de que es un modelo injusto y que nos aboca a la infelicidad, al consumismo compulsivo, al estrés, a la falta de tiempo para vivir y al exceso de tiempo de trabajo, entre otros. No son precisamente los países con más renta los que son más felices, ni tampoco son los países más ricos económicamente los que tienen menos pobreza. El PIB olvida las desigualdades que se esconden tras las cifras y sólo se fija en el bienestar material, como si éste fuera la piedra angular de nuestra alegría de vivir.

LA ENTESA PEL DECREIXEMENT   (ENTENTE POR EL DECRECIMIENTO)

    Gracias a las jornadas del mes de marzo, las propuestas del decrecimiento cogerán mucho impulso y se creará un grupo, la Entesa pel Decreixement (este nombre es una crítica, por oposición y con humor, a la llamada «Entesa de Progrés» del tripartito catalán), en el que ya empieza a participar mucha más gente que en las primeras reuniones del grupo de energía. Parece que tal vez ahora, con un grupo de personas suficientemente amplio y motivado, se podrá fortalecer un movimiento social organizado en red por todo el territorio. Ésta sigue siendo la idea de base, por eso se crea como una entente, porque no quiere ser un grupo cerrado y homogéneo sino un punto de encuentro, un movimiento aglutinador de propuestas diferentes pero con una raíz común: la crítica a la sociedad de consumo, la constatación de la crisis energética y ecológica y la necesidad de buscarle alternativas.
IMAGINÁNDONOS UN DÍA SIN COCHES,    UN DÍA POR EL DECRECIMIENTO

    Después de varias mesas informativas y charlas, el primer acontecimiento que organizamos activamente y con mucho esfuerzo, con la ayuda de Pedalín, un personaje que ha decidido dejar el coche y pasarse a la bici,* es un Día Sin Coches y por el Decrecimiento, el 22 de septiembre de 2007 en el paseo Lluís Companys de Barcelona, en el marco de una semana de la movilidad sostenible en la ciudad, que es poco más que un panfleto publicitario para lavarse la cara desde las instituciones. Pensad que, ni siquiera ese día, en que se habla de limitar el volumen de coches que circulan por la ciudad y de utilizar el transporte público y la bicicleta, resulta posible cortar el tráfico rodado ni durante un rato ni en un área. Ni siquiera cuando pedimos un espacio en la calle para hacer actividades relacionadas con la movilidad sostenible nos dejan cortar un trozo de calle. Es sábado. Sólo faltaría que molestásemos a las personas que se acercan al centro el fin de semana para hacer sus compras. Faltaría más. ¡Una cosa es ser ecologista y otra atentar contra la libertad individual de las personas para consumir y de las tiendas para vender! En un mundo lleno de incoherencias, la hipocresía es la primera norma. También hay que decir que las actividades que proponemos no están enmarcadas en la agenda del Ayuntamiento ni de las fiestas de la Mercè. Tal vez sea tanta autonomía lo que no les hace demasiada gracia. Realmente nos ponen muchas trabas: no sólo no dejan que se corte la calle, sino que, además, pretenden que realicemos nuestras actividades en lugares de la ciudad no precisamente conocidos por su gran tránsito de gente, como el parque Joan Miró, el parque de la estación del Norte... Además, si quisiéramos utilizar el parque del Norte, que es más céntrico, ¡tendríamos que dejar un depósito de 1.500 euros! Pero, ¿de quién es la calle? ¿La calle es un espacio público o un espacio cedido por el Ayuntamiento a precios astronómicos para cualquier asociación o grupo de personas con un poco de iniciativa?** Finalmente lo haremos en el paseo Lluís Companys. No hemos llegado a poder negociar nada con la Concejalía de Seguridad y Movilidad, que la última pega que nos ponía para hacerlo en el paseo era la existencia de un concierto de dominicanos que empezaba justo al acabarse nuestra actividad. Conseguí en internet el contacto de los del concierto y bastó con ponernos de acuerdo con ellos, los dominicanos, directamente. Al iniciar nuestras actividades, vino la guardia urbana y nos hizo saber que no tendríamos ningún problema. Ellos también estaban hartos de las trabas de la concejalía, que cada vez les dejaba más líos para ellos. A pesar de los contratiempos con las instituciones, el Día Sin Coches sale adelante con diversos ejes de charlas y actividades durante el día. Por la tarde, una bicicletada reivindicativa y un corte en la Diagonal con Paseo de Gracia, donde hacemos un final de fiesta del tipo «Reclaim the Streets» y leemos el manifiesto,*** que será la guinda del pastel para una jornada informativa y reivindicativa como es debido. En verano de 2007, antes de ponerme las pilas organizando el Día Sin Coches, había empezado a hacer el moviments.cat, que ya tenía en la cabeza desde hacía un par de años. Se trata de un boletín electrónico informativo semanal que trata de facilitar resúmenes de las noticias, las campañas, los acontecimientos, las reivindicaciones y mucho más, que desde los movimientos sociales se van llevando a cabo por todos los territorios de habla catalana. El boletín llega actualmente a 18.000 personas, todas las que están inscritas en alguna lista de correo de moviments.net. Además, aquel verano había estado reflexionando mucho sobre propuestas económicas nuevas, propuestas que se adaptasen a las ideas que se promovían desde la base y que plantasen la semilla para una economía contrahegemónica. Tenemos que recuperar la economía como herramienta vinculada a los bienes, los materiales y los servicios existentes. La economía no tendría que estar separada de la vida real, sino que tendría que ser vista como parte integrada en un sistema mucho mayor, la biosfera, y así se vería limitada por sus impactos reales, la finitud del planeta y sus recursos. Debemos rehacer la economía para hacerla a medida de las personas y no dejar que sea precisamente la economía la que nos haga a su medida. Esta idea, como veréis, se desarrollará más tarde y con un conjunto de gente con ganas de experimentar.

TIEMPO DE RE-VUELTAS

    Después del Día Sin Coches, nos empezamos a reunir un grupo de personas relacionadas y no tan relacionadas con el decrecimiento, aunque todas implicadas en distintas movidas dentro de los movimientos sociales, para empezar a llevar a cabo una idea que a otras personas y a mí ya nos rondaba por la cabeza desde hacía más de un año: preparar una marcha por el territorio. Una marcha en bicicleta por Cataluña para encontrarnos con otros colectivos, crear red por una nueva forma de vivir y organizarnos, y plantar la semilla del decrecimiento en todo el país. Con esta idea creamos el colectivo nómada Tiempo de Re-vueltas:* Ponemos en marcha el decrecimiento porque es Tiempo de Re-vueltas, porque es necesario construir otra manera de vivir, y porque, para hacerlo, hay que conocer cómo vivimos y adónde lleva el modelo de vida que nos están vendiendo. Es hora de empezar una marcha respetuosa con la naturaleza, que recorra, visite, intercambie y cree con todas aquellas organizaciones locales de cada territorio. Es hora de liberarnos del poder del sistema dominante, de organizar la insumisión, de reagruparnos, de priorizar las alternativas, y de interconectarlas las unas con las otras. Es hora de dejar de trabajar para la economía del crecimiento y de dedicarnos a practicar el decrecimiento.** Entre octubre de 2007 y enero de 2008, un grupo de personas organizaremos los diversos aspectos relacionados con la logística de la aventura. Nos dividiremos el territorio catalán e iremos poniéndonos en contacto con los colectivos y las personas que ya conocemos en todas partes y las que no conocemos pero están interesadas en los temas de debate que proponemos y que nos quieren acoger a nuestro paso por su población. Ofrecemos una serie de actividades y debates sobre temas que nos afectan a todos y pedimos alojamiento y comida para un par de días. Paralelamente, vamos trabajando los contenidos que llevaremos en la mochila de pueblo en pueblo, que se centrarán en el sistema financiero y la economía, el decrecimiento y la crisis energética, incluyendo charlas, debates, talleres y pases de vídeo. Antes de irnos, hacemos una prueba piloto de los contenidos en el Foro Social Catalán, que se celebraba a finales de enero, quince días antes de nuestra salida. Además, en la marcha también pretendemos aprender y compartir, en cada pueblo donde iremos seremos testigos de las luchas en defensa del territorio que se están cociendo allí, y haremos una recopilación audiovisual y escrita de estas luchas que fomente la percepción de que somos una red y que todos estamos luchando en una misma dirección a pesar de que tengamos una práctica local y que cada cual se centre en sus problemáticas más cercanas. En la marcha nos dedicamos a hacer sensibilización del tema de la crisis energética y cómo darle respuesta, proponiendo una transición urgente hacia un modelo energético de menos consumo basado en energías renovables, descentralizado y eficiente. Hablamos de la necesidad de reducir el transporte  de mercancías y relocalizar la producción. También creemos que es necesario repensar el urbanismo y apostar por ciudades compactas y barrios vivos, donde comercios y trabajo hagan posible que tengamos que movernos cuanto menos mejor y, si tenemos que hacerlo, ir más a pie o en bici o en tren antes que en coche o en avión. También hacemos una denuncia del sistema financiero, del que hablaremos más adelante, en el próximo capítulo. Pero ante todo la marcha quiere ser inspiradora de propuestas alternativas, y por eso también nos centramos mucho en explicar cómo podemos aplicar el decrecimiento a escala local y cómo construir otra economía posible. En cuanto al primer tema, el decrecimiento a escala local, hablamos de las iniciativas de «ciudades en transición», un modelo anglosajón de localidades que han empezado a prepararse para afrontar localmente un mundo con baja energía, y así, fomentamos la agricultura de proximidad, la organización de los consumidores en cooperativas para huir de las grandes distribuidoras, la autoproducción y el intercambio local, las energías renovables y de distribución descentralizada y cercana, entre otros. El modelo de globalización, de mercado mundial de productos, de transportes y servicios tendrá que cambiar necesariamente para hacer frente a las consecuencias de nuestro modelo de vida. Un modelo que no sólo no es posible, sino que tampoco es justo ni deseable. No es posible a causa de la limitación energética y de recursos, no es justo porque excluye a la mayoría de la humanidad y hace que unos vivamos a costa de los demás, y no es deseable sencillamente porque el hecho de poder consumir más, de acumular comodidades y objetos no nos hace más felices. Por eso, el decrecimiento propone vivir más localmente y sencillamente, relocalizar la producción y el consumo, reutilizar, reciclar, consumir menos y descentralizar la producción de energía. En resumidas cuentas, vivir con lo que tenemos al alcance. También proponemos que estos cambios tengan como base la comunidad más que el ayuntamiento, y por eso en los talleres reforzamos aquellas acciones que podemos empezar a poner en marcha sin depender de las instituciones. Otras ideas, de las que hablamos en otros ámbitos, serían potenciar la agricultura campesina, menos química y transgénica, evitar los monocultivos y apostar por una ganadería extensiva y una pesca artesanal, reducir el consumo de carne, etc. En los ámbitos de la sociedad y el trabajo, el decrecimiento también desarrolla ideas y propuestas, dentro del marco de una organización social cooperativa y solidaria, no jerárquica y autoorganizada. Si relocalizamos la economía, explotamos menos al sur y dependemos menos de las multinacionales. Nos damos cuenta también de que necesitamos más equilibrio entre los diversos sectores económicos: potenciar la agricultura local para fomentar la soberanía alimentaria y reducir algunos servicios que nos causan más perjuicios que beneficios, el sector de la publicidad, el automovilístico, la industria tabaquera... Vemos necesario recuperar conocimientos y oficios antiguos que nos ayuden en nuestra autosuficiencia, y también hablamos de trabajar menos y mejor, para volver a tener más tiempo para nosotros mismos y para la implicación social y cultural. En los talleres de economía contrahegemónica queremos demostrar que podemos construir una economía participativamente entre la gente, por eso nos imaginamos que cada cual explica lo que sabe y lo que necesitaría para ver cubiertas sus necesidades básicas. Hablamos de intercambios e incluso de llegar a la creación de monedas alternativas, de quitar del mercado algunos servicios y productos que pueden ser generados a partir de una comunidad fuerte, etc. La economía dominante, en que los precios no tienen en cuenta el valor real de las cosas y la finitud de los recursos de la naturaleza, nos dificulta enormemente la extensión de las iniciativas que llevan en su interior la semilla del decrecimiento; la comunicación de las propias luchas que se oponen al sistema imperante, defendiendo el territorio y a su gente. Por este motivo vemos que hay que construir otra economía que ante los grandes retos sociales y ecológicos que nos esperan, nos permita confrontarnos con el sistema dominante desde una nueva autonomía, una nueva fuerza. Queremos construir un espacio de afinidades, de intercambios, de sinergias entre el campo y la ciudad, de economía solidaria, monetaria o no. Queremos poner esta idea en común a todos los colectivos y personas que vamos encontrando, para construirlo conjuntamente. Los días de marcha serán dos meses y medio de pedaladas por más de 45 poblaciones de 35 comarcas catalanas, acompañados por una furgoneta eléctrica solar; días llenos de aventuras y de relaciones que nos harán crecer en el ámbito personal y colectivo. En mayo, la marcha llegará al área metropolitana de Barcelona y, pueblo a pueblo, barrio a barrio, iremos tejiendo la conciencia del decrecimiento en la gran ciudad, y también en otras poblaciones cercanas durante los meses de mayo y junio. Hemos llegado a Barcelona el 27 de abril y tenemos dos semanas de descanso antes de empezar la marcha por los barrios de la ciudad y por otras poblaciones que nos lo han pedido expresamente. En este momento, el tema de la crisis alimentaria será el pan de cada día y, por tanto, decidimos incorporar esta temática en las charlas y debates. Tras un progresivo pero rápido empeoramiento de la situación, se ha llegado a la conciencia mundial de que estamos ante una crisis alimentaria, ya que los precios de los productos básicos para la alimentación mundial se han multiplicado por dos o tres en los últimos tres años y ha habido restricciones a la exportación, tanto de trigo como de arroz... ¿Por qué? La especulación salía del mercado inmobiliario y energético e iba hacia los productos básicos del sur, antes de que la crisis económica hiciera restringir la demanda y bajase el precio de las materias primas. Los agrocombustibles también habían hecho aumentar el precio de los productos básicos y había competencia por las tierras de cultivo. Además, el precio del petróleo estaba por las nubes y, por tanto, aumentaban los costes de producción por el encarecimiento del petróleo y los fertilizantes, de los que depende en gran medida el modelo agrícola industrial. Los pueblos van perdiendo cada vez más soberanía alimentaria y dependen más de los alimentos que les llegan de fuera para seguir subsistiendo, de modo que la crisis de precios les afecta gravemente. Estructuralmente, los mercados están cada vez más controlados por pocas empresas transnacionales que controlan de origen a final la producción, la transformación y la comercialización de alimentos. Las grandes superficies comerciales tienen poder para imponer precios muy bajos a los productores y quedarse ellas con un gran margen de beneficios. Este monopolio y concentración permite un fuerte control a la hora de determinar lo que consumimos, a qué precio lo compramos, de quién procede, cómo se ha elaborado, con qué productos, etc.* La cifra de más de 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo no ha dejado de incrementar desde el inicio de la crisis y se calcula que actualmente estamos a punto de llegar a la escalofriante cifra de casi mil millones de personas, y no precisamente porque falten alimentos...

DE LA MARCHA A LA RED:
EL ENCUENTRO  DE MOVIMIENTOS SOCIALES DE JULIO

    Para culminar el proceso de la marcha y convertirla en red, Tiempo de Re-vueltas ya estaba trabajando en la preparación de un encuentro de movimientos sociales, con el título «Pongamos en marcha el decrecimiento, construyamos contrapoder» que tendría lugar a principios de julio en dos masías de Santa Maria d’Oló (Bages). El encuentro se había ido anunciando a lo largo de toda la marcha por el decrecimiento y los temas de debate se habían ido generando a partir de los debates de aquellos meses. Finalmente, el encuentro se organizó en trece áreas de trabajo: economía, autogestión de la vivienda, autonomía alimentaria, modelo territorial y defensa del territorio, relación campociudad, medios de comunicación, agua, energía y transporte, estrategias ante el poder político, conocimientos y educación libre y relaciones sociales y vida comunitaria. Se crearon unos grupos previos para empezar a organizar los debates y trabajar las propuestas antes del encuentro. Al encuentro asistieron unas 350 personas, de unas treinta comarcas catalanas y también de las Islas Baleares, la Comunidad Valenciana y Francia, que se repartieron entre dos masías y una zona de acampada. El transporte para llegar al lugar se intentó organizar de la forma más decreciente posible, haciendo compartir coches y furgonetas e incluso un autobús. Del encuentro salieron muchas ideas y propuestas, sobre todo de la necesidad transversal de crear bancos de recursos compartidos para empezar a tener menos dependencia de los circuitos oficiales. Con el mismo objetivo queremos poner en marcha actualmente el Espacio Público Autónomo, que consistiría en una red de personas y recursos, en que se garantizan las necesidades básicas de las personas que participen en él, con el objetivo que estas personas dejen de trabajar dentro de la economía capitalista y puedan dedicarse a proyectos para construir una nueva manera de vivir. Y también queremos mantener y difundir muchas ideas para potenciar las experiencias que ya existen, como cooperativas de consumo, vivienda, huertos comunitarios agroecológicos, así como la organización en el ámbito municipal con la puesta en marcha de iniciativas decrecentistas prácticas. Actualmente, seguimos articulando un movimiento por el decrecimiento en todo el territorio catalán que cada vez es más fuerte y consciente, y que agrupa afinidades y sensibilidades diversas, desde el anticapitalismo en general y el anticonsumismo a la defensa de la tierra y del territorio, contra la especulación urbanística, por la agroecología, por una nueva cultura del agua y de la energía..., pero todos juntos siendo conscientes de que vamos en una dirección común y que podemos actuar para crear alternativas desde abajo para cambiar las cosas. Tal vez el decrecimiento se ha convertido ya en un amplio paraguas, aunque está en continua evolución... Diario de una expropiación planificada Os he hablado claramente de la grave encrucijada en que se encuentra la humanidad hoy en día, en un contexto no sólo de crisis energética sino también de crisis sistémica, multidimensional. Ante una situación tan grave que se acerca y con tantas ideas en la cabeza para afrontarla, con toda la experiencia acumulada de más de seis años de intenso activismo, creo que ha llegado el momento de actuar. Creo que ha llegado el momento de arriesgarse para cambiar las cosas y apuntarlas en la dirección adecuada y me veo capaz de asumir los riesgos que eso pueda comportar. Durante los primeros meses de aquel mágico año 98 yo ya había quedado impresionado por las palabras de Henry Thoureau cuando afirmaba que «ante un gobierno que encarcela a la gente injustamente, el mejor lugar para una persona justa es también la cárcel». A medida que había pasado el tiempo, estas palabras habían ido resonando constantemente en mi cabeza, pero siempre había pensado que si me tenía que arriesgar tenía que ser por algo que realmente valiera la pena.

UNA IDEA INSPIRADORA DE UN PERSONAJE MISTERIOSO

   El año 2002, un personaje peculiar y misterioso de Madrid que había conocido en septiembre del año 2000 en Praga me había citado en Barcelona para confiarme una información que hasta entonces no había utilizado pero que en los últimos tiempos me volvía a venir a la cabeza con insistencia. Él me contaba que los bancos no pueden saber si una nómina que tienes domiciliada en su entidad y que demuestras con una hoja salarial es falsa, siempre que los datos de la empresa que paga la nómina y tus datos personales sean ciertos. Me contaba que él, que era empresario cultural, a veces, cuando un proyecto no le salía bien y tenía problemas de dinero, lo utilizaba ante un banco para conseguir líquido que después, cuando le volvían a funcionar las cosas, retornaba. Se había dado cuenta, además, de que eso se podría utilizar para financiar a movimientos sociales si había personas dispuestas a quedarse endeudadas para toda la vida y se imaginaba que a activistas como yo, que habitualmente teníamos muy poca relación con los bancos, no nos importaría en un momento dado asumir ese riesgo dado que nuestra vocación ya era vivir fuera del sistema.
   El hombre estaba motivado a difundir esta idea y de alguna manera pensaba que yo era una persona clave para ayudarle a hacerlo. Él había pensado hacer una película con un guión vinculado a esta idea, un guión que se presentara como ficción pero que la acción que narrara fuera real y que las informaciones que diera al público de cómo actuar fueran lo suficientemente claras para permitir pasar a la acción a quien deseara intentarlo. Me pidió que le pusiera en contacto con otros activistas que pudieran estar interesados en este proyecto y así lo hice. A finales de 2002 llegamos a hacer un par de reuniones donde discutíamos elementos del guión, pero después de fin de año el hombre no nos dijo nada más y el proyecto se desvaneció.
   Un día de agosto de 2005, la idea de este hombre me vino a la cabeza con mucha fuerza y se me ocurrió volver a contactar con él, tras mucho tiempo sin ninguna noticia suya. No encontraba su correo y me puse a buscarle por la red. La respuesta que encontré me dejó consternado, ya que a través de una dedicatoria de un amigo suyo supe que había muerto trágicamente.
   Este triste suceso me trajo, sin embargo, una motivación añadida. Yo era depositario de aquella idea y él había pensado que ésta me podría ser de gran utilidad si la utilizaba para lograr los objetivos por los que creía que era necesario luchar. Tal vez había llegado el momento...

ACTUAR: LA EXPROPIACIÓN ANARQUISTA

   Antes de poner manos a la obra, investigo un poco en internet si alguien ha tenido alguna vez una idea parecida a la que a mí me está pasando por la cabeza en esos momentos. No encuentro ninguna acción activista relacionada con nóminas y créditos, pero topo de cara con el caso de Lucio Urtubia, que era el caso más reciente y de más envergadura relacionado con la tradición de expropiación anarquista y del que encontré referencias en un libro que se había escrito sobre él en 2001. Lucio, después de ser durante unos años la mano derecha de Quico Sabaté, había logrado dinero sin violencia y a través de la estafa para financiar a organizaciones revolucionarias y anarquistas. De algún modo podemos decir que sus acciones, especialmente la famosa estafa multimillonaria de cheques de viaje de Citibank, son las que tienen más en común con mi idea, aunque él siempre había actuado de forma clandestina y a mí lo que me motivaba de una idea como la que tenía en la cabeza era el hecho de poder hacerlo público yo mismo para defender la legitimidad de mis acciones ante la sociedad.
   Lucio dejó de actuar en 1980. Si no andaba equivocado, pues, había un agujero de veinticinco años sin ninguna acción de expropiación vinculada a luchas sociales y revolucionarias, como mínimo que yo conociera. ¿Acaso ya no necesitan dinero los movimientos revolucionarios?, me pregunto. ¿Es que ya no hay que arriesgar para cambiar la sociedad? Por supuesto que sí. Y mi experiencia me dice que ahora es más necesario que nunca.
   Se me ocurre también en aquel momento que llevar a cabo acciones como la que tengo en la cabeza puede ser importante como inspiración para recuperar acciones revolucionarias, como parte del imaginario popular, por parte de quienes conozcan el estado de las cosas sin embudos ni telarañas y crean también que es necesario actuar.
   Tras los días de reflexión en Menorca, de los que os he hablado en el capítulo anterior, decido que en principio quiero llevar a cabo una acción de expropiación, pero para saber si esta idea puede ser viable tengo que aprender muchas cosas y empezar a hacer investigaciones prácticas sobre el terreno. Todavía no me he planteado cuáles podrían ser los límites de mi acción ni qué cantidades podría llegar a conseguir, así que me encuentro ante todo un mundo nuevo que se abre ante mí para descubrir y aprender.

LAS PRIMERAS INDAGACIONES Y LAS PRIMERAS PRÁCTICAS

Empiezo a buscar información sobre créditos en internet y pruebo a pedir un préstamo en alguna oficina, no de forma seria sino sencillamente para ir cogiendo práctica y saber qué me piden. Así, confirmo que con mi nómina real no voy a ninguna parte. También me preocupa el tema de que me pidan tener una propiedad como aval. El hombre misterioso me había dicho que 1.500 euros de nómina domiciliada durante tres meses seguidos en una entidad servían para conseguir un préstamo de 9.000 euros sin ningún avalador ni garantía, que es precisamente lo que necesito.
   Tras estas primeras investigaciones llego a la conclusión de que para empezar el proceso y poder ir consiguiendo préstamos, ahora que la burbuja inmobiliaria todavía está creciendo, me iría bien tener un piso hipotecado y utilizarlo como garantía. Pero no sólo eso, sino que también aventuro que crear una empresa me podría ser útil porque sospecho que los préstamos como empresa los podré esconder cuando pida un préstamo personal. Con las primeras indagaciones realizadas también he comprobado que para calcular si te pueden dar un préstamo, una norma general para las entidades es que no puedes tener cuotas mensuales por deudas de más del 40 por ciento de tu sueldo, es decir, que si cobras 1.000 euros no puedes tener más de 400 euros en cuotas mensuales, contando lo que estás pidiendo en ese momento.
   Así, haciendo mis cálculos, llego a la conclusión de que antes que nada necesitaré:
— Una nómina de 2.200 euros mensuales con contrato fijo.
— Una empresa que me transfiera la supuesta nómina desde su cuenta. ¡Esta empresa no puede ser mía!
— 3.000 euros que pueda inmovilizar durante casi dos meses, para el proceso de creación de una empresa.
   Con la excusa de que tenemos problemas de tesorería en el Infoespai, me resulta fácil que un familiar me preste 6.000 euros que le devolveré pronto y de esta manera ya puedo empezar a actuar, ya que percibo que no hay tiempo que perder. Así que decido elegir un primer banco donde ir a domiciliar una nómina.
   A finales de agosto de 2005 entro en una oficina de Caixa Terrassa y abro una cuenta para domiciliar mi nómina de 2.200 euros. Soy informático, contrato fijo. El director de la oficina aprovecha para preguntarme una cosa de enrutadores, que precisamente es un tema que domino, así que no hay problema. Al mismo tiempo había creado otra cuenta en Caixa Manlleu, donde tenía que ingresar el dinero para hacer las transferencias hacia mi nómina.
   El 1 de septiembre recibo en esta cuenta la primera nómina de Infoespai, SCCL. He elegido la cooperativa donde trabajo realmente y de la que soy presidente, pero no habrá ningún problema porque tiene una cantidad importante de socios y por tanto no podrán interpretar que es «mi» empresa.
CREANDO EMPRESA Y... ¡HACIENDO HIPOTECA!

 En septiembre también, elijo Bancaja para depositar los 3.000,12 euros necesarios para crear una empresa. Con el comprobante de este depósito, un certificado negativo de nombre que había solicitado unas semanas antes y unos estatutos de una S.L. sacados de internet y adaptados, firmo la creación de mi primera empresa ante un notario. Días después realizaré las gestiones ante la Agencia Tributaria para tener un CIF de empresa y darla de alta del IAE. Con esta documentación iré a preguntar enseguida a Bancaja si ya me pueden conceder un crédito que necesito para poder empezar a operar con la empresa, pero me responden que en mis condiciones (sólo 3.000 euros de capital social y sin propiedades) sólo cuando lleve al menos un semestre facturando habrá alguna posibilidad de que me lo concedan.
   Septiembre y octubre me los paso intensamente buscando un piso que sea lo suficientemente barato en relación con su posible tasación para que me puedan hacer una hipoteca que incluya los impuestos y los costes de notaría, que suelen ser del 7 por ciento para un joven menor de 32 años como era yo en aquel momento. Además, el precio del piso no puede superar los 190.000 euros para que me salga una cuota de hipoteca que pueda hacer que acepten mi nómina de 2.200 euros como ingresos suficientes.
   Después de moverme mucho por las ciudades de los alrededores de Barcelona, encuentro por 185.000 euros un piso de cuatro habitaciones en el barrio de Llefià de Badalona. Me parece lo bastante barato para los más de 70 m2, y el hecho de que tenga cuatro habitaciones puede ir bien para alquilarlo mientras lo utilizo como aval. Tengo que decidir rápidamente si me lo quedo porque ya he aprendido en estas semanas que las gangas vuelan, así que doy una pequeña paga y señal en la misma visita.
   Aquél será el momento de preparar por primera vez mi documentación para conseguir un préstamo, y no un préstamo cualquiera: ¡ni más ni menos que una hipoteca! Puesto que tengo que poner 3.000 euros antes de firmarla en concepto de contrato de arras, se me ocurre que tendría que hacer alguna prueba previa con la documentación que quiero presentar, porque si descubren que los documentos no son auténticos mejor que sea allí, donde no tengo nada que perder, en vez de arriesgar los 3.000 euros que son más de la mitad del dinero que tengo. Así, hago una solicitud por teléfono con una entidad financiera cualquiera que encuentro por internet y empiezo después a preparar lo que serán mis primeras hojas de nómina. También preparo mi contrato indefinido a partir de un PDF editable en internet, pero me entero de que necesito un sello de la Oficina de Trabajo de la Generalitat para que parezca lo bastante verídico. Este sello lo consigo escaneándolo de un contrato impreso ya sellado y utilizando un poco de diseño para separarlo y adaptarlo a mis necesidades.
   En el sello tenía que poner una fecha que marcaría el momento desde el que tengo contrato indefinido y que podría afectar a otros documentos que me pidiesen, como por ejemplo la declaración de la renta y la vida laboral. En el caso de la declaración de la renta, yo no la había hecho aquel año, ni nunca, de hecho, así que no tenía y ya me imaginaba que me resultaría más difícil de falsificar porque se trataba de un documento del Estado, así que pensé que sería más interesante dar una buena justificación para no tenerla. La que se me ocurrió en aquel momento fue que en 2004 no trabajaba porque había estado estudiando, de forma que el sello del contrato de trabajo lo hice con fecha de marzo de 2005. La vida laboral no me la pidieron aquella vez y en general es un documento que por lo que fui viendo no se suele pedir demasiado. De hecho, algunas veces pedían la vida laboral, aunque no tanto como los demás documentos. En mi caso, como yo no he trabajado nunca para nadie que no sea yo mismo, sólo salía el puesto de trabajo en la cooperativa desde 2004, de la que me había dado de baja a media acción expropiadora. La vida laboral te la envían a casa en color y resulta muy difícil de falsificar, pero también la puedes pedir presentándote en la Seguridad Social, donde te darán una en blanco y negro hecha con impresora láser. Como la empresa era real y la nómina no salía, sólo tenía que cambiar los días trabajados de manera que pareciera que seguía dado de alta y quitar la fecha de finalización de contrato. Cuando lo tuve preparado lo guardé para no tener que buscar cada vez la misma tipografía.
   Los de aquella financiera también me pidieron el extracto de la cuenta corriente de los tres últimos meses, pero como la había abierto a mediados de agosto les di lo que tenía. Con los nervios a flor de piel por la primera prueba de mi habilidad de hacer manualidades, envié las fotocopias de los documentos por fax y al cabo de unos días me llamaron para decirme que no me habían dado el crédito, aunque no me dijeron nada que me hiciera pensar que habían descubierto que la documentación no era auténtica, y eso me dio una mínima confianza para seguir adelante con la firma de la hipoteca.
   A principios de noviembre, finalmente, entregaba en Caixa Terrassa las tres nóminas y el contrato de trabajo. Como tenía la nómina domiciliada en esa entidad ya no me pidieron nada más. ¡Mentira! Al cabo de un par de días me llamaron y me preguntaron si yo tenía una deuda con una empresa de comunicaciones. ¡Primero no sabía de qué me hablaban, pero entonces caí en la cuenta! ¡Ostras, si se trataba de la factura de teléfono de Vodafone de la Campaña contra el Banco Mundial que había dejado impagada en 2001! Mientras pensaba una explicación para este tema, le pregunté si aquello era un problema grave para la operación y me dijo que no, que si le hacía llegar alguna justificación de por qué aquella deuda seguía impagada no habría problema, porque ya están acostumbrados a que muchas personas tengan conflictos con empresas de este tipo...
«¡De acuerdo! —le dije—. ¡Ya te lo haré llegar por escrito!»
   Este teléfono móvil del cargo lo abrió un amigo mío inmigrante senegalés, con mi nombre porque él tenía problemas para conseguir un móvil de contrato y lo necesitaba para estar en contacto con su familia, con el acuerdo de que él me lo iría pagando a mí.
   El problema llegó cuando se juntó con un grupo numeroso de inmigrantes, y todavía no entiendo muy bien cómo, todos empezaron a utilizar el móvil para comunicarse con sus respectivas familias y amigos.
   Si Vodafone os pasara un extracto de aquel período, veríais que hay un predominio de llamadas a países lejanos con los que yo no tengo ninguna relación. [...]
   La documentación fue aceptada y la hipoteca concedida por valor de 201.000 euros, todo incluido. Inmobiliaria, antiguos propietarios y yo fuimos a ver al notario para firmar el cambio de nombre y la hipoteca, que en aquel momento me salía por una cuota de 775 euros mensuales. La caja vallesana me consideró suficientemente buen cliente para ofrecerme además una tarjeta de crédito de 6.000 euros que acepté gustosamente. Me iría bien para pagar las primeras cuotas de la hipoteca y las operaciones siguientes. Empezaba, así, a girar la rueda en el sentido que yo deseaba.
   Los meses siguientes seguí con mis investigaciones. En Caixa Terrassa, antes de concederme la operación, me habían hecho firmar un documento para autorizarles a buscar en una base de información llamada CIRBE, que después supe que significaba Centro de Información y Riesgos del Banco de España, en la que figura información sobre la situación deudora de las personas. Eso me hizo pensar que tal vez sería difícil endeudarme mucho en el ámbito particular, aunque seguía esperanzado en poder hacerlo como empresa.
  …Mientras buscaba a unos inquilinos para mi piso, que no encontré hasta febrero de 2006, y seguía cobrando la «nómina» en Caixa Terrassa, me dedicaba sobre todo a valorar la situación para acabar de tomar una decisión definitiva sobre mis actuaciones. Después de hacer las primeras pruebas veía que seguir con mi acción era perfectamente posible, aunque sabía que desde entonces, si seguía pidiendo créditos, ya no habría marcha atrás.
   En aquel momento, justamente, leyendo la web de Crisis Energética, en la que a veces hay información relacionada también con el funcionamiento del sistema financiero, descubrí un cuento que me acabó de abrir los ojos para motivarme a seguir:

QUIERO TODA LA TIERRA MÁS EL 5 POR CIENTO*

Érase una vez un país que existía en algún rincón de este planeta. El máximo problema del país era, sin embargo, saber exactamente cómo valorar sus intercambios vitales. ¿Un cuchillo valía uno o dos cestos de maíz? ¿Valía una vaca más que un carro? Durante generaciones la gente utilizó el sistema de permuta: una persona mantenía a su familia proporcionándole todas sus necesidades o bien se especializaba en un comercio en particular. Los bienes excedentes de su propia producción los intercambiaba por los excedentes de los demás.
  En aquel país vivía Fabián, un artesano que trabajaba el oro y la plata. Pensando, pensando, Fabián llegó a una conclusión y la quiso presentar a los demás. «Tengo la solución a nuestros problemas de permuta y os invito a todos a una reunión pública mañana», anunció un buen día.
  A la mañana siguiente, sobre un escenario de la Plaza Mayor de la ciudad, Fabián explicó el nuevo sistema, al que llamó «dinero». La idea sonaba bien. «¿Cómo empezaremos? », preguntó la gente. «El oro que utilizo en los ornamentos y la joyería es un metal excelente. No se desluce ni se oxida y durará muchos años. Fundiré un poco de mi oro en monedas y llamaremos a cada moneda “dólar”», explicó Fabián. Aquel dinero pasaría a ser realmente el medio para el intercambio, un sistema mucho mejor que la permuta.
   Uno de los gobernadores planteó entonces: «¡Algunas personas pueden encontrar oro y hacerse las monedas!» Pero Fabián ya tenía la respuesta preparada: «Sólo las monedas aprobadas por el gobierno se podrán utilizar, y tendrán estampada una marca especial.» Aquello parecía razonable, y se propuso que se le diera a cada hombre una cantidad igual de monedas. «Sólo yo merezco la mayoría», dijo el fabricante de velas. «No —dijo el granjero—, sin alimento aquí no hay vida, nosotros tenemos que tener la mayor cantidad de monedas.» Y la discusión continuaba.
  Fabián les dejó discutir un rato y finalmente dijo: «Teniendo en cuenta que ninguno de ustedes llegará a un acuerdo, les sugiero que cada cual obtenga de mí la cantidad que quiera. No habrá ningún límite, excepto el de su capacidad para retornarlas.» «¿Y qué le tendremos que pagar?», le preguntó la gente a Fabián. «Puesto que les proporciono un servicio, eso me da derecho al pago por mi trabajo. Digamos que por cada 100 monedas que ustedes obtengan, me devolverán 105 por cada año que mantengan la deuda. Las 5 monedas serán mi paga, y llamaré a esta paga “interés”.»
  Fabián no perdió ni un minuto e hizo monedas noche y día, y cuando las monedas fueron examinadas y aprobadas por los gobernadores, el sistema empezó. La mayoría pidieron pocas monedas y se dispusieron a probar el nuevo sistema.
  Encontraron que el dinero era maravilloso y pronto lo valoraron todo en dinero o dólares de oro. El valor que le pusieron a cada cosa se llamó «precio» y el precio dependía principalmente de la cantidad de trabajo que se requería para producir el bien. Si hacía falta mucho trabajo, el precio era alto, pero si se hacía con poco esfuerzo el precio era bajo. Los clientes elegían siempre el que creían que era el mejor trato, tenían libertad de elección. El estándar de vida se elevó, y al cabo de poco tiempo la gente se preguntaba cómo lo habían hecho hasta entonces sin «dinero».
  Al terminar el año, Fabián salió de su tienda y visitó a toda la gente que le debía monedas. Algunos tenían más de las que habían pedido, pero eso significaba que otros tenían menos, ya que sólo había un número concreto de monedas repartidas desde el principio. Los que tenían más de lo que habían pedido devolvieron lo pedido más las 5 monedas adicionales por cada 100, pero una vez devueltas sus monedas tuvieron que pedir otra vez para poder continuar.
  Los demás descubrieron por primera vez que tenían una deuda. Antes de dejarles más dinero, Fabián hizo una hipoteca sobre algunos de sus activos, y todos volvieron a salir para tratar de conseguir aquellas 5 monedas extras que parecían tan difíciles de encontrar.
  Nadie se dio cuenta de que, conjuntamente, el país nunca podría salir de su deuda hasta que se devolviesen todas las monedas, pero aunque se retornasen todas las monedas siempre quedarían aquellas 5 adicionales por cada 100 que jamás se habían puesto en circulación. Nadie aparte de Fabián podía ver que resultaba imposible pagar el interés. El dinero adicional nunca se había puesto en circulación, así que siempre le faltaría a alguien.
   Por otro lado, Fabián tuvo otra idea. En la parte posterior de su tienda hizo una caja fuerte y a la gente le pareció adecuado dejar algunas de sus monedas allí como depósito de seguridad. Fabián cobraba un pequeño honorario dependiendo de la cantidad de dinero depositado y la cantidad de tiempo que lo dejaran en la caja fuerte, y daba al dueño de las monedas un recibo por cada depósito.
   Cuando una persona iba a hacer las compras, normalmente no llevaba demasiadas monedas de oro. La persona le daba al comerciante uno de los recibos de Fabián, de acuerdo con el valor de las mercancías que quería comprar. Los comerciantes reconocían el recibo como genuino y lo aceptaban con la idea de llevarlo después ante Fabián y recoger la cantidad correspondiente de monedas. Los recibos pasaban de mano en mano en vez de transferirse el oro en sí mismo. La gente tenía total confianza en los «recibos» y los aceptaba como si fueran monedas de oro.
   Al poco tiempo, Fabián se dio cuenta de que era bastante raro que alguna persona le pidiera realmente sus monedas de oro, así que pensó: «Estoy en posesión de todo este oro y debo continuar trabajando duro como artesano. No tiene ningún sentido. Hay docenas de personas que estarían contentas de pagarme el interés por utilizar este oro, que está depositado allí y que sus propietarios pocas veces reclaman. Ciertamente, el oro no es mío, pero lo tengo yo, que es lo que importa. Ya no tengo que hacer más monedas de oro para dejar, puedo utilizar algunas de las monedas almacenadas en la caja fuerte.»
   Al principio iba con mucho cuidado y dejaba sólo unas cuantas monedas de oro, y sólo cuando tenía mucha seguridad de que le serían retornadas. Pero gradualmente cogió confianza y dejó cantidades mayores.
   Un día le pidieron un préstamo muy grande. Fabián sugirió: «En vez de llevarse todas estas monedas, le puedo hacer un depósito a su nombre y entonces le daré varios recibos con el valor de las monedas.» El prestatario estuvo de acuerdo, y se fue con un fajo de recibos. Había conseguido un préstamo y, aun así, el oro seguía en la caja fuerte de Fabián. Una vez el cliente estuvo fuera, Fabián sonrió. Podía tener la tarta y además comérsela. ¡Podía «prestar» el oro y mantenerlo en posesión!
   Los amigos, los extranjeros e incluso los enemigos necesitaron fondos para llevar a término sus negocios y, siempre que pudieran asegurar su devolución, podían pedir en préstamo lo que necesitasen. Simplemente escribiendo recibos, Fabián podía «prestar» tanto dinero como varias veces el valor del oro de su caja fuerte, del que ni siquiera era el propietario. No pasaría nada mientras los auténticos propietarios no pidieran su oro y la confianza de la gente se mantuviera.
  La posición social de Fabián dentro de la comunidad aumentaba casi tan rápidamente como su riqueza. Se estaba convirtiendo en un hombre de importancia y pedía respeto. En materia de finanzas, su palabra era sagrada.
   La gente ahora aceptaba los recibos como una cosa tan buena como el oro mismo, y muchos recibos fueron depositados para mantenerlos seguros de igual modo que las monedas. Cuando un comerciante quería pagar a otra persona por mercancías, simplemente escribía una nota corta dirigida a Fabián en que le pedía transferir dinero de su cuenta a la del otro comerciante. Fabián sólo necesitaba unos minutos para ajustar los números en el libro en que anotaba los movimientos de cada cual. Este nuevo sistema se hizo popular, y las notas con la orden de transferencia se llamaron «cheques».
   Un día, Fabián se reunió con el gobernador y le expuso una preocupación: «¡Algunos recibos están siendo copiados por falsificadores, y esto tiene que parar!”» El gobernador se alarmó. «¿Qué podemos hacer?» Fabián contestó: «Mi sugerencia es: antes que nada, hagamos que sea tarea del gobierno imprimir nuevas notas en un papel especial con diseños enrevesados, y cada nota la firmará el gobernador principal. A las notas las llamaremos “billetes”. Los orfebres ya pagaremos los costes de impresión, ya que nos ahorrará mucho del tiempo que pasamos escribiendo nuestros recibos.» El gobernador razonó: «Bueno, mi tarea es proteger a la gente contra los falsificadores y su propuesta parece realmente buena.» Y decidió imprimir los «billetes». La idea sonaba bien, y sin pensárselo demasiado imprimieron gran cantidad de flamantes billetes nuevos. Cada billete tenía un valor impreso: 1 $, 2 $, 5 $, 10 $... Los pequeños costes de impresión los pagaron los orfebres. Los billetes eran mucho más fáciles de transportar y rápidamente fueron aceptados por la gente.
   Empezó la etapa siguiente del plan. Hasta entonces, la gente pagaba a Fabián por guardar su dinero. Para atraer más dinero a la caja fuerte, Fabián ofreció pagar el 3 por ciento de interés sobre los depósitos. La mayoría de la gente pensó que si dejaba el dinero a Fabián, en realidad estaba dejando aquel dinero a los deudores al 5 por ciento y por eso su beneficio era del 2 por ciento, la diferencia. Además, la gente no se lo preguntó demasiado, ya que obtener el 3 por ciento era mejor que estar pagando por depositar el dinero en un lugar seguro.
   La cantidad de ahorros creció, y con el dinero adicional en las arcas, Fabián podía dejar 200 $, 300 $, 400 $ y hasta 900 $ por cada 100 $ en billetes y monedas que tuviera en depósito. Tenía que ir con cuidado de no exceder este factor 9 a 1, porque normalmente una de cada diez personas le pedía retirar su dinero. De no haber suficiente dinero disponible cuando alguien se lo pedía, la gente habría empezado a sospechar, ya que las libretas de depósito mostraban en teoría exactamente lo que tenían depositado.
   Más allá de esto, sobre los 900 $ que Fabián había dejado en préstamo escribiendo los cheques él mismo, podía pedir hasta 45 $ de interés (el 5 por ciento de 900). Cuando se devolvían el préstamo más los intereses (945 $), los 900 $ se cancelaban de la comuna de débitos y Fabián se guardaba los 45 $ del interés. Por tanto, estaba encantado de pagar el 3 por ciento de interés sobre los 100 $ depositados originalmente, que nunca habían salido del arca. Eso significaba que por cada 100 $ que mantenía en depósito, era posible obtener 42 $ de beneficios, mientras que la mayor parte de la gente pensaba que sólo ganaba el 2 por ciento. Los demás orfebres estaban haciendo lo mismo. Creaban dinero de la nada, sólo con su firma en un cheque, y además cargaban el interés.
   Es cierto, ellos no hacían los billetes, el gobierno imprimía billetes y los entregaba a los orfebres para distribuirlos. El único gasto de Fabián era el pequeño coste de impresión. Sin embargo, ellos estaban creando dinero de «crédito», que salía de la nada y encima le cargaban intereses. La mayoría de la gente creía que Fabián estaba dejando el dinero que alguien más había depositado, pero había algo raro: ningún depósito se reducía cuando Fabián entregaba el préstamo. Si todos hubieran querido retirar sus depósitos a la vez, se habría descubierto el fraude.
    No había problemas si alguien pedía un préstamo en monedas o billetes. Fabián simplemente le explicaba al gobierno que el incremento de la población y la producción requería más billetes, y los obtenía a cambio de un pequeño coste de impresión.
    Un día, un hombre que solía pensar mucho fue a ver a Fabián. «Esta carga de interés está mal —le dijo—. Por cada 100 $ que deja está pidiendo que le retornen 105 $. Los 5 $ de más no se pueden pagar nunca, porque no existen. Muchos campesinos producen comida, muchos industriales producen bienes y así lo hace el resto, pero sólo usted produce dinero. Supongamos que sólo hay dos empresarios en todo el país, y que nosotros damos trabajo al resto de la población. Le pedimos en préstamos 100 $ cada uno, pagamos 90 $ en sueldos y gastos y nos quedamos con 10 $ de beneficios (nuestro sueldo). Eso significa que el poder adquisitivo total de toda la población es de 90 $ + 10 $, que multiplicado por dos son 200 $. Pero, para pagarle a usted, nosotros tenemos que vender toda nuestra producción por 210 $. Si uno de nosotros tiene éxito y vende todo lo que produce por 105 $, el otro sólo puede esperar obtener 95 $. (Si el poder adquisitivo total es de 200 $ y uno de los empresarios vende 105 $, sólo quedan 95 $ en manos de la gente para comprarle al otro empresario). Además, parte de los bienes no pueden venderse, ya que no quedaría más dinero en manos de los consumidores para comprarlos. Vendiendo por 95 $, el segundo empresario todavía le debería a usted 10 $ y sólo podría pagarle pidiéndole más en préstamo. El sistema es imposible. —El hombre continuó—: Seguramente usted tendría que emitir 105 $, es decir, 100 para mí y 5 para que los gaste usted. De esta manera habría 105 $ en circulación y se podría pagar la deuda.»
   Fabián le escuchó en silencio y al terminar dijo: «La economía financiera es un tema muy profundo, amigo mío, hacen falta muchos años de estudio. Usted tiene que ser más eficiente, incremente su producción, reduzca sus gastos y conviértase en un mejor empresario. Siempre estaré dispuesto a ayudarle en estos asuntos.»
   El hombre se marchó sin estar nada convencido. Había algo mal en las operaciones de Fabián, y se había dado cuenta de que había respondido a su pregunta con evasivas. No obstante, la mayoría de la gente respetaba la palabra de Fabián. «Él es el experto, los demás deben estar equivocados. Miren cómo se ha desarrollado el país, cómo ha aumentado nuestra producción. Mejor dejar que sea él quien lleve estos temas.»
   Para pagar los intereses sobre los préstamos que habían pedido, los comerciantes tuvieron que subir los precios. Los asalariados se quejaron de que sus sueldos eran muy bajos (al subir los precios no podían comprar tantos bienes con su salario). Los empresarios se negaban a pagar mejores salarios, diciendo que se irían a la quiebra. Los campesinos no podían obtener precios justos para su producción. La gente se quejaba de que los alimentos estaban muy caros.
    Finalmente algunas personas se declararon «en huelga», algo de lo que no se había oído hablar nunca. Otros habían llegado a la pobreza y sus amigos y parientes no tenían dinero para ayudarles. La mayoría se había olvidado de la riqueza real a su alrededor —las tierras fértiles, los grandes bosques, los minerales, el ganado—. Sólo podían pensar en el dinero, que siempre parecía faltar. Pero jamás cuestionaban el sistema bancario. Ellos creían que el gobierno lo gestionaba.
   La situación económica empeoró. Los asalariados estaban seguros de que los patrones tenían grandes beneficios. Los patrones decían que los trabajadores eran gandules y no rendían honestamente en su jornada laboral, y todos culpaban a todos los demás. Los gobernantes no pudieron encontrarle una respuesta y, además, el problema inmediato parecía ser combatir la pobreza creciente.
    El gobierno puso entonces en marcha órganos de beneficencia e hizo leyes obligando a la gente a contribuir en ellos, lo que molestó a mucha gente, que creía en la vieja idea de ayudar al vecino voluntariamente. Estos órganos de beneficencia aliviaron la situación de entrada, pero al cabo de un tiempo el problema de la pobreza se agravó nuevamente y se necesitaba más dinero. El coste de los órganos de beneficencia aumentó más y más y la medida del gobierno creció.
   La mayoría de los gobernantes eran hombres sinceros que trataban de hacerlo lo mejor posible. No les gustaba pedir más dinero a su pueblo (aumentar los impuestos) y, finalmente, no tuvieron más opción que pedir dinero a Fabián y sus amigos. No tenían ni idea de cómo lo harían para devolverlo. La situación empeoraba, los padres ya no podían pagar a los maestros de sus hijos. No podían pagar a los médicos y las empresas de transporte estaban entrando en quiebra. Uno por uno, el gobierno se vio obligado a responsabilizarse de ofrecer estos servicios por su cuenta. Los maestros, los médicos y muchos otros se convirtieron en funcionarios públicos.
   La situación no mejoraba demasiado y, desesperados, los gobernantes decidieron pedirle consejo a Fabián. Le consideraban muy sabio y parecía que sabía cómo resolver asuntos de dinero. Fabián escuchó mientras le explicaban sus problemas y finalmente respondió: «Mucha gente no puede resolver sus problemas por sí misma y necesita a alguien que lo haga por ella. Seguramente ustedes estarán de acuerdo con que la mayoría de gente tiene derecho a ser feliz y a ser proveída con lo básico para vivir. Uno de nuestros grandes dichos es “Todos los hombres son iguales”, ¿no es cierto? Pues bien, la única manera de nivelar las cosas es tomar el exceso de riqueza de los ricos y darla a los pobres. Introduzcan un sistema de impuestos. Cuanto más tenga un hombre, más tendrá que pagar. Recojan los impuestos de cada persona según su capacidad, y den a cada cual según sus necesidades. Los colegios y los hospitales tienen que ser gratuitos para quienes no se lo puedan permitir.»
    Les dio una larga charla sobre grandes ideales y acabó diciendo: «Ah, por cierto, no se olviden de que me deben dinero. Hace mucho tiempo que llevan pidiendo en préstamo. Lo mejor que puedo hacer para ayudarles es, como deferencia a ustedes, que sólo me paguen el interés. Dejaremos el capital como deuda, sólo hace falta que me paguen el interés.»
   Mientras las cosas iban a peor, intentaron el control de los salarios, el control de los precios y todo tipo de controles. El gobierno trató de conseguir más dinero con un impuesto a las ventas, aportaciones patronales, aportaciones salariales y todo tipo de impuestos. Alguien observó que en el camino desde la cosecha del trigo hasta la mesa de las casas, había cerca de cincuenta impuestos sobre el pan.
   Los «expertos» se presentaron y algunos fueron elegidos para gobernar, pero después de cada reunión anual aparecían sin soluciones, a excepción de la noticia de que había que «reestructurar» los impuestos, aunque siempre, después de las reestructuraciones, la suma total de impuestos aumentaba.
   Fabián empezó a exigir el pago de los intereses, y cada vez hacía falta una porción más y más grande de impuestos para pagarlos. Entonces llegó la política partidaria —la gente discutía sobre qué partido político podría solucionar de mejor manera sus problemas—. Discutieron sobre las personalidades, el idealismo, los eslóganes, todo excepto el problema real.
   En una ciudad, el interés de la deuda excedió la cantidad de impuestos que se recaudaron en un año. En todo el país, el interés sin pagar siguió subiendo y se cargó interés sobre el interés impagado.
   Gradualmente, mucha de la riqueza real del país fue comprada o controlada por Fabián y sus amigos, y con eso aumentó el control sobre la gente. Aun así, el control todavía no era total. Sabían que la situación sería no segura hasta que cada persona fuera controlada. La mayoría de la gente que se oponía al sistema era silenciada por presión financiera, o sufría el ridículo público. Para conseguir esto, Fabián y sus amigos compraron la mayoría de periódicos, televisiones y emisoras de radio. Y seleccionaron con mucho esmero a la gente que los gestionaría. Muchas de estas personas tenían un deseo sincero de mejorar el mundo, pero jamás se dieron cuenta de hasta qué punto les utilizaban. Sus soluciones se ocupaban siempre de los efectos del problema, nunca de la causa.
   El plan de Fabián estaba a punto de llegar a su cenit — el país entero le debía dinero—. Con la educación y los medios, tenía el control de las mentes de la gente. Podían pensar y creer sólo lo que él quería que pensasen. Los medios marcaban los temas y los debates. Indirectamente, Fabián tenía tal control sobre el gobierno que éste se veía obligado a seguir sus instrucciones. Él solía jactarse: «Dejadme controlar el dinero de una nación y no me importa quién haga las leyes.» No importaba demasiado qué partido fuera elegido para gobernar. Fabián tenía el control del dinero, la sangre vital de la nación.
   El gobierno obtuvo el dinero, pero el interés se cargó siempre en cada préstamo. Cada vez se gastaba más y más en órganos de beneficencia y en seguros de paro, y no pasó demasiado tiempo antes de que el gobierno tuviera dificultades incluso para pagar el interés, por no hablar del capital.
Aún había gente que se preguntaba: «El dinero es un sistema hecho por el hombre. Seguramente se puede ajustar para ponerlo al servicio de la gente, y no que la gente esté al servicio del dinero.» Pero cada vez había menos personas que se hacían esta pregunta y sus voces se perdieron en la locura de buscar el dinero inexistente para pagar el interés.
   Los gobiernos cambiaron, los partidos también, pero las políticas de base continuaban. Sin importar qué gobierno estaba en el «poder», la meta final de Fabián se acercaba más y más cada año. Las políticas de la gente no significaban nada. La gente pagaba impuestos hasta los límites, no podían pagar más. Se acercaba la hora del movimiento final de Fabián.
   El 10 por ciento del dinero todavía estaba en forma de monedas y billetes, cosa que tenía que suprimirse sin levantar sospechas. Mientras la gente utilizara el efectivo, estaría libre para comprar y vender como quisiera —la gente todavía tenía cierto control sobre sus vidas—. Pero no resultaba siempre seguro llevar billetes y monedas. Los cheques no eran aceptados fuera del país y, por tanto, se buscó un sistema más convincente. La organización de Fabián le dio a cada cual una tarjeta de plástico que mostraba el nombre de la persona, la fotografía y un número de identificación.
   En cualquier lugar donde presentara esta tarjeta, el comerciante llamaba al ordenador central para controlar el crédito. Si tenía crédito, la persona podía comprar lo que deseara, hasta una cierta cantidad.
   Al principio, a la gente se le permitió gastar una pequeña cantidad a crédito, y si se pagaba dentro del mismo mes no se cobraba ningún interés. Esto estaba muy bien para el asalariado, pero, ¿qué pasaría con los empresarios? A éstos les hacía falta instalar maquinaria, fabricar mercancías, pagar salarios, vender todas sus mercancías y acabar de pagar el crédito. Si sobrepasaban el mes, lo cargaban con un 1,5 por ciento por cada mes que estuviera pendiente la deuda. Esto ascendía a un 18 por ciento cada año.
   Los empresarios no tenían más opción que añadir este 18 por ciento sobre el precio de venta. Pero todo este dinero o crédito adicional (el 18 por ciento) no se había dejado en préstamo a nadie (el dinero no estaba en circulación). En todo el país, los empresarios tenían la tarea imposible de pagar 118 $ por cada 100 $ que se habían dejado en préstamo, ¡pero los 18 $ adicionales jamás se habían creado en el sistema! No existían.
   Fabián y sus amigos aumentaron todavía más su posición social, eran considerados como pilares de respetabilidad. Sus declaraciones sobre finanzas y economía eran aceptadas con una convicción casi religiosa.
   Bajo la carga de impuestos cada vez más altos, muchas pequeñas empresas se hundieron. Se necesitaban licencias especiales para diversas operaciones, de forma que las empresas restantes encontraban muy difícil participar. Fabián poseía y controlaba todas las grandes compañías, que tenían cientos de subsidiarias. Éstas parecían estar en competencia las unas con las otras, aunque Fabián las controlaba todas. Eventualmente, todos los demás competidores se vieron obligados a cerrar. Los fontaneros, los carpinteros, los electricistas y la mayoría de las pequeñas industrias tuvieron el mismo fin: fueron engullidas por las gigantescas compañías de Fabián, que contaban con la protección del gobierno.
    Fabián quería que las tarjetas de plástico sustituyeran a los billetes y a las monedas. Su plan era que cuando todos los billetes se hubieran retirado, sólo los negocios que utilizasen el sistema de tarjetas conectadas al ordenador central pudiesen funcionar... Con todo esto, al final, Fabián y sus amigos lo controlaban casi todo.
   La historia que narraba este cuento, junto con otros textos con un contenido complementario que iba encontrando por internet, me acabó de hacer ver el sentido que tenía mi apuesta por la acción. La mía ya no era sólo una idea de acción para financiar a movimientos sociales, o para dar ejemplo de una nueva manera de hacer acción directa, sino que, además, podría servir para sensibilizar sobre un tema, el del dinero y el sistema financiero, a la vez tan importante como desconocido y que empezaba a intuir que podía tener también mucho que ver con la crisis energética y ecológica que últimamente me había impactado tanto comprender. Mi acción podía ser, pues, una herramienta de financiación, inspiradora y de denuncia al mismo tiempo. Ir pidiendo créditos e irlos pagando con este mismo dinero para ir pidiendo más era un sistema piramidal similar al que explicaba cómo funcionaba el sistema financiero, pero, además, poder ir liberando buena parte de este dinero para dedicarlo a la transformación social acababa de dotar de pleno sentido a mi hito.
   Asumir definitivamente la decisión de actuar implicaba que habría un día en que decidiría que ya había llegado lo bastante lejos y que entonces sacaría todo el dinero de las cuentas y dejaría de pagar los préstamos. Para poder hacer un buen acto de sensibilización de esta acción, tenía que hacerlo público y con ello reconocer que lo había hecho adrede y, por tanto, corriendo el riesgo de ser denunciado al menos por un delito de estafa, con una pena probablemente de más de dos años y con la posibilidad de ir a la cárcel. Aunque durante los meses que llevaba pensando en el tema, esta posibilidad no me había quitado el sueño. De hecho, ya llevaba suficientes experiencias en los movimientos sociales para que la hipótesis de la detención no me sorprendiera y, además, confiaba en mi capacidad para adaptarme a las circunstancias fueran cuales fueran. Incluso en el peor de los casos, desde la cárcel, seguro que encontraría alguna cosa que hacer que fuera útil o que me permitiera seguir aprendiendo. Las posibilidades que me ofrecía esta acción eran demasiado grandes para echarme atrás. La decisión estaba tomada.
   En aquellos meses, como la empresa había estado prácticamente inactiva, había cerrado la cuenta de Bancaja porque me parecían poco abiertos a dar nada a una empresa tan nueva y había abierto otra cuenta en Caixa Catalunya. Allí tuve que presentar un documento bastante superficial de lo que quería hacer con mi empresa: «Servicios comerciales, servicios gráficos y de publicidad para empresas pequeñas y asociaciones» y explicar y justificar que todavía trabajaba en otro lugar y que seguía teniendo la nómina de 2.200 euros, pero que con este dinero que pedía pensaba poder irme volcando progresivamente en mi empresa y reducir las horas dedicadas a la otra. Después de todo esto, documentación inicial de la empresa, entrega de nóminas, contrato y recibo de la hipoteca, me aceptaron un préstamo de 20.000 euros que ya me daría suficiente líquido para empezar a destinar parte a otros proyectos, mientras seguía buscando oportunidades en este nuevo mundo de los bancos y sus créditos.
    Poco después caí en la cuenta de que tal vez no había seguido la mejor estrategia en esta primera empresa, ya que al conseguir un solo crédito desde ésta, cuando quisiera pedir más tendría más cargas que justificar y menos posibilidades de obtener nuevos créditos. También recordé que el tiempo de actividad era un factor importante, así que me vinieron las prisas por crear una segunda empresa y esta vez prepararla mejor. Mi segunda Sociedad Limitada vio la luz en julio de 2006.
   La organización de mi tiempo se iba enfocando cada vez más hacia estas operaciones, y antes de lanzarme de pleno a mi nuevo trabajo, me organicé mejor. Me compré un fax y lo instalé en casa, para poder enviar todos los documentos pertinentes en cada caso sin necesidad de ir a una tienda y que me viera todo el mundo. También adquirí una segunda línea de teléfono móvil para utilizarla únicamente con los bancos, de este modo evitaba llamarlos desde un teléfono de mi cooperativa, aunque sobre todo si algún día tenía que evitar que me llamaran ellos, la cosa sería tan sencilla como abandonar aquella tarjeta. Así, la tarjeta dual que me permitía conectarme a una línea u otra en función de qué número quería utilizar para llamar, simbolizaría mejor que nada el inicio de mi doble vida. También lo simbolizarían mis zapatos negros y relucientes, mi camisa y a veces americana y mi maletín negro en mano.
    Aquel mismo verano fue cuando mis operaciones de crédito empezaron a crecer. Pensé que las entidades financieras que dan crédito a distancia podrían ser «víctimas propiciatorias» de mis acciones, ya que no tenía que tener cuenta corriente en ellas ni mucho menos la nómina domiciliada, sino que bastaba demostrarles que tenía mi ingreso periódico domiciliado en Caixa Terrassa. Aquel mes de julio, de manera bastante sencilla, cayeron 10.000 euros de Cetelem y 5.000 de Cofidis, y la financiera de la Caixa, Finconsum, cayó con 3.000 euros en septiembre. Paralelamente, ya me había preocupado de pedir a todas las entidades de no pagar las cuotas a través de la cuenta de Caixa Terrassa, que de esta manera seguiría «limpia» y, por tanto, siempre que me pidiesen el extracto, sólo saldrían en él las cuotas de la hipoteca y la tarjeta de esta caja. En vez de eso, les di una cuenta de «La Caixa» que tenía desde hacía años (la antigüedad de la cuenta la preguntaban y podía ser un factor decisorio), que se empezó a llenar de cuotas. Para que la aceptasen hacía falta que al menos tuviera un recibo domiciliado: suerte de la factura del agua que se cobraba por allí.

LAS VISITAS AL CIRBE

   Agosto de 2006 fue el primer mes que llevé a cabo una práctica que se convirtió en habitual en mi estrategia de aquel momento y en adelante. Fui a la delegación del Banco de España de la plaza de Cataluña y pregunté por el CIRBE. Me hicieron subir a la primera planta y una vez allí, en un largo mostrador en que sólo había una persona delante de mí, pregunté por mi situación de crédito. En aquel momento salían los 200.000 euros de la hipoteca, que casi no se habían reducido porque los bancos tienen la mala costumbre de utilizar el método francés, que consiste en hacer que los primeros años de cuotas pagas la mayor parte de los intereses y muy poca parte del capital, y los últimos años, si llegas, la cosa funciona al revés. También salían los 6.000 euros de límite de mi tarjeta, de los que había dispuesto ya de 5.000 euros. Curiosamente no salían ni el crédito de Cetelem ni el de Cofidis, ni mucho menos el aval personal del préstamo de empresa de Caixa Catalunya de hacía ya unos meses. Me daba la sensación de que estaba descubriendo algo importante, pero todavía no sabía exactamente qué era. Tuve que esperar hasta principios de septiembre, cuando puntualmente me presenté nuevamente ante el mismo mostrador del primer piso del Banco de España. Aquella vez en el CIRBE aún salían la hipoteca y la tarjeta... ¡y salía también el préstamo de Cetelem, pero, en cambio, no salía el de Cofidis! Con esto había descubierto dos cosas de una tirada que serían fundamentales para mi estrategia desde aquel preciso momento: en primer lugar, que la información de endeudamiento del CIRBE, la fuente de información de los bancos, tardaba dos meses en actualizarse, y en segundo lugar, que los préstamos de menos de 6.000 euros no aparecían.
   Aquella información me abría un abanico de posibilidades muy amplio, aunque al mismo tiempo me daba cuenta de que a corto plazo mi situación era bastante delicada porque con una hipoteca, un préstamo y un crédito a la vista, se me haría difícil cerrar nuevas operaciones.
   Así fue, efectivamente. En los meses de octubre y noviembre de 2006 todo fueron fracasos. Además de en alguna entidad financiera como persona, hice algunos intentos desde mi flamante segunda empresa, pero consternado comprobé que el hecho de tener una hipoteca, que para más inri me había subido a 907 euros la cuota, en aquel momento me iba más en contra que a favor. Me di cuenta de que parte del camino que había hecho hasta aquel momento lo tenía que retroceder, ahora que ya había aprendido unas cuantas cosas, aunque no estaba demasiado seguro de si económicamente sería capaz de hacerlo.
   Pero no todo fueron desgracias aquel otoño. Una tarea que pude hacer fue la de pasar con mi segunda empresa por el Servicio de Autoempresa de la Generalitat, a través del centro adscrito al Instituto Químico de Sarriá. Esta vez mi empresa era una productora de vídeo, y mis conocimientos del tema y también los de los planes económicos fueron suficientes para que me sellaran el proyecto sin haberle dedicado demasiado tiempo. Ésta es una información que, más tarde, el 17-S, le di a un periodista y que hizo que la Generalitat lo negase diciendo que sí, que me había presentado, pero que no había acabado mi proceso; pensándolo bien, se confundían, porque el proyecto inacabado del que ellos hablaban había sido con mi cooperativa real, la primavera anterior. Aun así, la verdad es que finalmente no conseguiría gran cosa gracias al documento que salió de este proceso. Después de varios intentos, sólo el Deutsche Bank quiso trabajar con mi empresa, pero con una situación ridícula: me pignoraban 10.000 euros (es decir, que tenía que dejarlos depositados sin tocarlos) y me daban una póliza de crédito por la misma cantidad, lo que quería decir que en realidad no me prestaban nada, pero lo acepté porque me prometieron que tras unos meses en estas condiciones sí que caería algo.
    A finales de diciembre de aquel año, ya bastante apurado de pagos diversos, decido que en mi nueva comunidad de vecinos de Llefià (me había empadronado previamente en Badalona) hay que rehacer todo el sistema de aguas y que resulta que los pocos vecinos de la finca tendremos que soltar más de 5.000 euros por cabeza. ¿Tal vez Caixa Terrassa, de la que soy buen cliente, se avendría a financiármelo? Esta operación sí que funciona, excepto por el pequeño detalle que, no recuerdo por qué motivo, me dicen que el préstamo será de 6.900 euros. Con todos los pagos que tengo que hacer, no sé decir que me lo rebajen por debajo de la cifra fatídica y ya me veo con una mancha más en mi CIRBE. Para acabar el año, además, los de Cetelem están generosos y fácilmente se avienen a hacerme una tarjeta de crédito de 3.000 euros más de los que debía.

¿AÑO NUEVO, VIDA NUEVA?

   Afortunadamente, en enero de 2007 hice un paso importante en la corrección de mi camino: dejar vendido el piso hipotecado a una inmobiliaria. En realidad, el acuerdo al que llegamos fue muy curioso, ya que resultaba que ellos en el momento de la firma me avanzaban 6.000 euros y se daban seis meses para comprarme el piso. Si antes de esta fecha le encontraban comprador, el contrato sería entre éste y yo, y en caso contrario me lo comprarían ellos en julio. Además, mientras no lo vendieran, la cuota de la hipoteca me la irían ingresando, de modo que no tenía que preocuparme si se atrasaban. Lo único que me preocupaba era que mientras no estuviera vendido, mi CIRBE seguiría con una mancha bien gorda.
   A partir de este momento pasé sin duda los meses más difíciles de mi periplo de activismo bancario. Me paseaba por bancos donde todavía no tenía cuenta, con una hipoteca y tres créditos confesados bajo el brazo y con un papel privado que decía que el piso estaba medio vendido y que la hipoteca ya no la pagaba, pero no era suficiente. También trataba de obtener préstamos a través de una y otra empresa, pero la primera tenía demasiadas deudas para muy poca actividad económica y la segunda todavía era demasiado reciente. Además de las dificultades de préstamo, pagaba 1.300 euros al mes en créditos y todavía no me veía con suficiente empuje para utilizarlos para cancelar el CIRBE.
  ¿Y si necesitaba líquido para poder acceder a más operaciones de crédito? Efectivamente, esto ocurrió. En marzo de 2007 frené los dos meses de sequía que llevaba gracias a una póliza de crédito de 12.000 euros con Cajamar, a nombre de mi primera empresa. ¿Cómo lo había logrado? Pues poniendo 6.000 euros de depósito y especialmente haciéndoles creer que facturaba diez veces más de lo que había justificado alguna vez antes. El tema me costó horas y horas de madrugada «arreglando» el extracto bancario de la empresa en Caixa Catalunya para, a partir de los números del mismo extracto en internet, añadirles un 0 a todos éstos. Los IVA trimestrales y los balances que había entregado eran coherentes con estos números. Como veis, iba aprendiendo que con ordenador, impresora, fotocopias, tijeras y cinta adhesiva se pueden hacer maravillas.
   En abril me llegaba un préstamo de 5.000 euros, mi número favorito, con otra empresa de crédito telefónico, Mediatis. En este caso no fue demasiado complicado obtenerlo, excepto por el problema que sólo me aceptaron la cuenta de Caixa Terrassa para recibir el préstamo, de manera que esta cuenta me quedaría demasiado quemada y por otro lado veía que necesitaría meses para tener otra a punto. Tratando de ser previsor, bien pronto caería otra nómina mensual, esta vez de 1.500 euros en Caixa Penedès, otra cuenta de esas que tenía muerta de asco desde hacía años. ¿De dónde venía esta nómina? De la misma cuenta que la otra, la que mi «yo colectivo» tenía en Caixa Manlleu y que como nadie se la miraba, pues se me ocurrió que podría enviar dos nóminas seguidas a mi nombre a dos cuentas diferentes y que nadie notaría nada, como así fue.

VERANO DE CREATIVIDAD Y MANUALIDADES

   Como hacen falta tres meses de historial en una cuenta para poderla presentar cuando te lo pide una financiera, recuerdo todavía aquellos meses de mayo y junio como los de más manualidades de todos. Desde el mes de marzo arrastraba un intento de préstamo con una intermediaria que curiosamente me recomendaron en la oficina de Caixa Terrassa cuando les pedía un nuevo préstamo. La intermediaria, después de semanas de mirar diversos bancos, me dijo que había uno que me concedía el préstamo con la condición de que cancelase mi deuda con Vodafone. Sí, aquella deuda telefónica de 1.600 euros que arrastraba desde 2001 y que había ido trampeando a costa de inventarme historias, ahora seguía pasándome factura, y nunca mejor dicho. En aquel momento, lo que me ofrecía la financiera me pareció una buena opción en la línea de ir mejorando mi situación de endeudamiento visible antes de empezar a ir más en serio en mis acciones, así que acepté por mucho que me pesara pagar aquella deuda. De este modo, aquel junio pude firmar un préstamo personal con Caixa Sabadell de 5.200 euros, 1.800 de los cuales fueron para pagar a Vodafone e intermediarios.
   En aquella época, mi creatividad a la hora de responder como quería a los documentos que me pedían las entidades aumentaba. Así, con Citifinancial, la financiera del ahora rescatadísimo Citibank, recuerdo que cuando me pidieron el recibo del préstamo de Cetelem, en vez de darles el que correspondía, que era de 353 euros, les entregaba el de la tarjeta, que era de 120. Igualmente, aquella gente me lo puso difícil porque después de entregarles el extracto de Caixa Terrassa bien manipulado, me dijeron que aquel extracto era informático y que lo querían de la caja, con lo que me vi en una situación complicada, ya que no encontraba la manera de convertir el extracto real en lo que tenía que ser. Le estaba dando muchas vueltas y no sabía qué hacer para solucionar este tema, hasta que se me ocurrió lo siguiente: ¡si realizaba alguna retirada concreta de dinero de aquella cuenta, los números de base cambiarían y entonces sería mucho más fácil de manipular!         
   Al día siguiente, a primera hora de la mañana, fui a una oficina de Caixa Terrassa e hice una curiosa petición:
—Querría sacar 64,89 euros.
—Ningún problema —dijo la cajera, preparando el dinero euro a euro.
—Muchas gracias.
    Rápidamente volví a mi centro de operaciones e hice la intervención deseada. Después me fui a la oficina de Citibank con la documentación pendiente y me concedieron el préstamo al instante. Respiré aliviado.
    Un junio muy activo me aportó también un nuevo préstamo de Euro Crédito, que recuerdo que se pedía a través de una empresa de seguros que me solicitó los documentos originales, con lo que estaba un poco nervioso mientras se miraban mi contrato con el sello de impresora láser, aunque finalmente no hubo ningún problema. Al mismo tiempo abrí una línea de crédito de Accordfin y una segunda operación con Cofidis. En total, 5.000 por cada una de las tres operaciones. Fantástico. Estas operaciones de mayo y junio, de 5.000 en 5.000, me sirvieron para poder hacer determinadas acciones que me irían muy bien para lo que vendría después. Un buen día fui a Caixa Terrassa y ofrecí una amortización del préstamo por 1.100 euros, de forma que la cantidad a deber quedó en 5.500. Más o menos hice lo mismo con el primer préstamo de Cetelem: de los 7.000 euros que me quedaban por pagar cancelé 1.500. De este modo, a los dos meses, ambos préstamos habían desaparecido ya del CIRBE.
    Para acabar de dejar mi CIRBE bonito y precioso, en julio firmé la venta del piso y la cancelación de la hipoteca, justo antes de que se le acabase el plazo del contrato a la inmobiliaria. Económicamente quedé en paz, aunque al día siguiente recibía una llamada de Caixa Terrassa y me decían que la tarjeta de 6.000 euros que me habían concedido ya no tenía razón de ser y que me la cambiaban por una de 1.000. El golpe fue duro, pero tenía que estar contento porque todo eso podría significar a la práctica que el siguiente septiembre mi CIRBE presentaría un bonito 0 en los datos oficiales de mi endeudamiento. Aun así, como la perfección no existe, resulta que el 0 no fue absoluto porque el aval que había hecho con Cajamar en marzo sí que salía. Si me preguntaban de qué se trataba ese aval, como que no tenían que saber que tenía aquella empresa, tendría que decir que era un aval de un préstamo personal que habían hecho a una amiga mía y si me pedían la documentación de la operación, diría que no la tenía porque ella estaba de Erasmus y no me lo podía enviar. Este aval no significó ningún problema en la práctica, ya que como no se trataba de una deuda directa, las entidades siempre cedían.
    Así pues, entraba en verano de 2007 con una situación que mejoraba por momentos. Tenía todo el aprendizaje que había adquirido durante los primeros dos años de acción y una situación de deuda «confesada» mejor que nunca. Era, pues, el momento de aprovechar mi segunda empresa, de la que sólo había conseguido una póliza cien por cien garantizada del Deutsche Bank y una tarjeta de crédito de 5.500 euros con la misma entidad, que era lo que finalmente me habían concedido después de ponerme pesado reclamando que se arriesgasen un poco.
   Esta segunda empresa estaba económicamente activa desde el tercer trimestre de 2006, de modo que en junio había tenido que entregar por primera vez un impuesto de sociedades, es decir, un documento que es como la declaración de la renta pero para empresas, y que debería servir también para los bancos, ya que para realizar operaciones me lo pedirían. El impuesto de sociedades eran unos documentos llenos de números que se podían enviar a través de internet y de los que imprimías una copia. A Hacienda les envié la información cierta según los trimestres que había ido presentando. El trabajo duro sería «montar» una hoja de impuesto de sociedades que quedase bien «mona» para los bancos. Nuevamente, el documento real me sirvió de plantilla para el documento falsificado y tuve que hacer muchos cálculos para que cuadrasen todas las sumas y todas las restas, cálculos que me llevaron toda una noche. Los IVA inventados estaban hechos también para que cuadrasen y de hecho habitualmente eran los oficiales añadiéndoles un número delante.
   Mi declaración de renta personal también fue curiosa, y es que yo debía ser de las únicas personas que, en el borrador de la declaración de la renta, a los 7.000 euritos anuales que constaban en ella, les añadía casi 7.000 euros más de ingresos atípicos. El motivo, hacer que me salieran 14.000 euros en la declaración y de esta manera, cuando lo entregaba en los bancos, cuadrasen un poco más los números con el hecho de que supuestamente yo llevaba tiempo trabajando con contrato fijo.
   La idea que tenía con la segunda empresa era llevar a cabo tantas operaciones como pudiese en el margen de dos meses, siguiendo el mismo patrón: pedir un préstamo de 15.000 euros destinado a inversiones para aumentar la actividad de la empresa y hojas de factura proforma de la tienda donde se realizarían las compras, por este valor más el IVA. Si me pedían un extracto de la empresa entregaría el del Deutsche Bank, banco con el que había ido intentando recibir ingresos que simulasen actividad: ahora un ingreso en efectivo, ahora una transferencia desde la primera empresa, ahora otra desde mi cuenta de la cooperativa... Si me pedían los datos personales, entonces yo era director comercial y cobraba 1.500 euros, tenía contrato fijo desde marzo de 2006, pero hacía algunos meses que me habían ascendido y me habían subido el sueldo, por eso por desgracia mi declaración de la renta (de 2006) todavía reflejaba el sueldo antiguo. La experiencia que había adquirido tratando con bancos y cajas a lo largo de dos años ya hacía que tuviera la confianza de tener todas las respuestas preparadas a todas las preguntas posibles. Además, para no perder el tiempo haciendo copias cada vez que me pedían los mismos documentos, por aquella época ya me había puesto a hacer fotocopias en serie y cada contenido lo guardaba en una carpeta de un color diferente. Mi estrategia estaba completamente sistematizada, como si mis actuaciones fueran parte del trabajo en una cadena de montaje dentro de un sistema de producción fordista.

MÁS ACTIVIDAD EMPRESARIAL

   El primer éxito con la segunda empresa fue gracias a Caja Navarra, a la que llegué a través de un intermediario que se llevó su 10 por ciento. Había entregado todos los documentos excepto el impuesto, que de momento no hacía falta. Procuré que la firma fuera a principios de mes para tener los dos meses enteros por delante. Curiosamente, una sede de Barcelona de esta entidad me había negado repetidamente el préstamo que ahora finalmente me concedía una oficina nueva abierta en Sant Cugat. Esta firma significó la fecha de inicio de mi primer esprint empresarial, ya que a partir de aquel momento entregué la misma documentación en cosa de pocas semanas en Bankinter, Banco Guipuzcoano, Bankpyme, Caixa Penedès y CAM. Previamente también la había entregado en una franquicia de Credit Services. Una intermediaria lo que hace es tener un abanico de oficinas de confianza de diferentes bancos y según el carácter de cada operación las coloca en una u otra a cambio de un porcentaje de beneficio que oscila entre el 5 y el 10 por ciento según el caso. Luego, al banco tienes que devolverle el préstamo entero, así que no es demasiado buen negocio lo que haces, ya que acabas pagando capital e intereses tanto del dinero que has recibido como del que se ha quedado el intermediario. Yo había descubierto y probado las entidades mediadoras en la época de más dificultades, aunque cada vez me daba más cuenta de que este juego era peligroso, porque las entidades con las que había tenido contactos o alguna operación en marcha ya eran un buen puñado y no siempre había presentado la misma documentación, así que decidí que aquel intermediario sería el último. Un intermediario desastroso, por cierto. Mientras yo iba consiguiendo préstamos, él, con la misma documentación, no era capaz de conseguir ni uno. Yo reaccionaba a sus malas noticias con una sonrisa interior y pensaba que si no hubiera tenido nada mejor que hacer en la vida ya habría encontrado una nueva profesión en la que me habría ido bien.
    Aunque no todo el monte es orégano, no os creáis. Un buen día me llamaron de Caixa Penedès y me dijeron que había un problema con la documentación que había entregado y que pasara por la oficina lo antes posible. Cuando llegué ya me temía lo peor, y cuando empezamos a hablar, resulta que casi lo era.
—¡En este impuesto de sociedades hay algunas sumas que no cuadran!
—¿Qué? ¿Cómo es posible? ¡Si se ha encargado mi gestoría!
—se me ocurrió decir.
—Pues vaya gestoría que tienes, chico, porque esto está mal, ya se lo puedes decir.
—¿Y qué puedo hacer ahora?
—Ve a mirar dónde está el error y cuál es la explicación. La operación estaría aprobada si no fuera por esto, así que todavía tienes posibilidades.
—De acuerdo, espero poder volver mañana mismo con una explicación —dije un poco aliviado.
    Me di cuenta de que me había dejado de sustituir un número cuando había estado haciendo la falsificación y que por eso la suma no cuadraba. Lo peor del caso era que todas las entidades, excepto Bankpyme y Bankinter (a las que había dicho que todavía no lo tenía y no me lo habían vuelto a pedir), tenían el impuesto de sociedades con el error sobre la mesa y no sabía si todas, al darse cuenta, reaccionarían tan bien como ésta. Al repasar los datos vi que el problema podía parecer un error en la trascripción del balance al ordenador, ya que éste estaba «correcto», pero uno de los números no lo había pasado al nuevo papel. Así lo justifiqué y les dije también que había notificado el error a Hacienda. Sorprendentemente, después de la corrección Caixa Penedès me concedió el préstamo. En este caso tal vez contaba mucho que, como recordaréis, la nómina particular de 1.500 euros la tenía domiciliada en esta entidad. Pero, ¿y en los demás casos?
    En Banco Guipuzcoano decidí corregirles la documentación antes de que ellos me lo reclamaran y de esta manera les daba más confianza. Aun así, no obtuvieron la suficiente confianza de su departamento de riesgos y como desde la oficina querían realizar la operación, solicitaron apoyo a Avalis. Esta entidad de «garantía recíproca» con participación pública y privada avala operaciones a empresas, de modo que el cliente tiene que hacerse socio de la entidad y si después el deudor no paga, es ésta quien lo asume y es a la empresa a la que finalmente le debes el dinero. Así pues, la operación pasó por dos entidades, pero finalmente fue aprobada.
   Con la CAM no llegué a tiempo de avisar yo mismo del error y a pesar de la benevolencia del director de la oficina el préstamo me fue denegado. CAM volvía así «a la reserva», a la lista de entidades pendientes. En Bankpyme el préstamo se convirtió en una póliza de 10.000 euros, lo que significa que no pagas cuota sino únicamente los intereses y que cada año se tiene que renovar, mientras que en Bankinter el préstamo se convirtió en un leasing, es decir, que los equipos presupuestados los tuve que comprar realmente y hacer la factura a su nombre. En esta última entidad, a última hora entregué el impuesto de sociedades para su archivo, pero como ya habíamos firmado no me molesté a rehacerlo porque era demasiado trabajo y así se quedó, porque ya pensaba que en este caso no se lo mirarían.
    Días después, en el Guipuzcoano, me pasó una buena anécdota: cuando quise retirar el dinero del préstamo en efectivo me dijeron que no podía ser, que tenía que hacer una transferencia a la cuenta de la entidad donde había comprado material o bien que ellos me podían hacer un cheque que yo podía utilizar para pagar mis compras. Yo insistí que en la tienda donde quería comprar me habían pedido que pagase en efectivo y finalmente lo aceptaron, pero me dijeron que tenía que presentar la factura. Mientras les decía que sí, iba pensando cómo lo haría esta vez para salirme con la mía. Al día siguiente me presentaba en la misma tienda donde ya había comprado equipos y materiales a nombre de Bankinter otras veces y compraba tres complementos muy baratos, que pedía que me facturasen por separado. Eso era lo que necesitaba para presentar las facturas al banco: en la parte inferior aparecerían los productos financiados y en la parte superior estarían los datos de las facturas creadas expresamente.
    Ya empezaba a hacerse divertido eso de encontrar soluciones ingeniosas a los problemas que se me iban presentando y, además, me iba llenando los bolsillos. Por primera vez en esta historia, realmente la rueda giraba ya claramente a mi favor y las cantidades expropiadas empezaban a ser importantes.
   En vista del éxito y para preparar una posible repetición para el año siguiente, ya había creado durante aquellos días de verano mi tercera empresa.

MONEY AS DEBT, EL DINERO COMO DEUDA

   Aquel verano, aparte de práctica, también hice mucho trabajo teórico. Un día, navegando por internet, encontré un documental que se llama Money as Debt* (El dinero como deuda) y al visualizarlo me emocioné. Se trataba de un contenido muy similar al del cuento Quiero la Tierra más el 5 por ciento, pero en un formato que se hacía muy digerible para difundirlo a un número mayor de gente. Mi cabeza empezó a hervir con ideas. Antes que nada le escribí al autor del documental y le pedí que me lo enviara en una versión de calidad. Lo mismo hice con la autora del libro Web of debt que encontré a partir de un enlace de la página del documental y que realmente tenía buena pinta. Ambos me respondieron enseguida que me lo enviaban y así lo hicieron.
   El vídeo era en inglés, aunque la versión castellana ya estaba acabando de ser traducida y había un equipo de gente interesada en el doblaje. Entre la gente que conocí virtualmente a raíz de estos hallazgos había dos personas de referencia en el tema de las monedas alternativas, la argentina Heloísa Primavera y el japonés Miguel Yasuyuki, y es que el vídeo Money as Debt, además de la crítica implacable a la banca y al sistema monetario, introducía algunas de las alternativas en que estas personas estaban trabajando.
    Viendo el documental me quedaba más claro que nunca que el dinero era una convención que funcionaba por la confianza que todo el mundo depositaba en él, y que el sistema funcionaba en la actualidad para el mantenimiento de los intereses de una minoría, pero que en realidad podría funcionar de una manera muy diferente que fuera en beneficio de la gente, y además eso se podría conseguir de una manera relativamente sencilla. Yo ya había participado anteriormente en grupos de trabajo para construir sistemas monetarios alternativos que no habían salido adelante a causa del muchísimo trabajo que supone difundir la idea en la que te has puesto de acuerdo entre un número lo bastante grande de participantes como para que se pueda poner en marcha.
   Además, mientras leía el impresionante libro Web of Debt,** empezaba a escribir un documento titulado «Planteando una economía contrahegemónica», que quería que fuera una buena base para reflexionar sobre un nuevo sistema monetario. Del libro sacaba mucha información que desconocía. ¿Sabías que El mago de Oz había sido una alegoría de la lucha en Norteamérica por construir un sistema monetario al servicio de la población? ¿Que ésta había sido una de las causas principales de la Guerra de Independencia y que los que habían ganado tenían el apoyo de los banqueros europeos para construir una sociedad a su medida en aquel continente? ¿Sabías que el modelo de reserva fraccionaria se había ido imponiendo durante el siglo XX en prácticamente todo el mundo, excepto en China, que tenía un modelo aprendido de Lincoln, que en el siglo XIX había creado los greenbacks, una moneda que se prestaba sin intereses y que se consideraba que sería la mejor para cubrir las necesidades de la población? Tal como aparecía también en el documental, los vencedores habían hecho silenciar toda aquella realidad en la educación, los estudios universitarios y los medios de comunicación.
    Me daba la sensación de que ahora, en el siglo XXI, esta censura ya no era tan necesaria porque la historia nos era tan desconocida que nadie repararía en el hecho de que fuera cierta. Además, desde siempre nos habían enseñado la economía como unos conocimientos complicados y exclusivos, que sólo algunos especialistas podían interpretar, y el hecho que ésta se pudiera basar en un sistema sencillo de explicar y al mismo tiempo tan perverso costaba de aceptar para la mayoría de las personas. Precisamente en este sentido, el documental Money as Debt sentenciaba: «El proceso mediante el cual los bancos crean dinero es tan sencillo que nuestra mente lo rechaza de pleno» (John Kenneth Galbraith). Otro de los aspectos que sobre todo el vídeo dejaba muy claro era cómo este sistema de creación de dinero e intereses obligaba a necesitar cada vez más actividad económica para poder crear más dinero, para que se pudieran pagar los intereses que se habían comprometido a pagar los deudores. Es decir, que el sistema de crecimiento, aquel que estábamos criticando de raíz a través del movimiento por el decrecimiento, en realidad funcionaba de esta manera porque el crecimiento era una necesidad del sistema monetario para que la gente, las empresas y los estados endeudados pudieran seguir pagando sus deudas. Si el sistema se paraba, las deudas no se podrían pagar. Si el sistema continuaba su camino de crecimiento, los recursos naturales del planeta y la supervivencia de nuestra especie tenían los días contados. En el fondo, palabras como democracia y libertad perdían toda su razón de ser en un sistema prácticamente calcado a la estructura feudal, donde los bancos eran los señores feudales y la población, los vasallos que tenían que rendir cuentas a través de la deuda que los esclavizaba.
    Mientras estaba pensando cómo aprovechar todos los recursos que tenía para difundir toda esta información que había descubierto y la que ya he explicado en el capítulo anterior, un hecho desencadenado en Estados Unidos afectaría de manera decisiva a mis planes. Los días 9 y 10 de agosto, las bolsas de todo el mundo bajan de manera estrepitosa.
    Pocos días antes habían quebrado diversos fondos de inversión del banco Bear Stearns, así como el American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de Estados Unidos, y la National City Home Equity. También había estado a punto de hacerlo el banco alemán IKB, que fue salvado con dinero público, y a partir de aquí la crisis se había extendido también a Europa. Pocos días después, los principales bancos centrales de todo el planeta comienzan acciones coordinadas de inyección de liquidez, que no hacen más que poner de manifiesto que estamos ante una grave crisis financiera. ¿Cómo se había llegado hasta aquí? Los fondos especulativos estaban garantizados por deudas provenientes de hipotecas subprime, hipotecas que habían dejado de existir en los últimos tiempos. Sólo en 2006 hubo más de 1.200.000 ejecuciones hipotecarias en Estados Unidos, lo que significa 1.200.000 personas embargadas que se quedan sin casa. En otras palabras, el endeudamiento creciente del sistema había tocado techo y ya no se podía mantener.
   Este suceso y su agravamiento a medida que iban pasando los días me hicieron empezar a pensar en poner una fecha de finalización a mi acción bancaria. Si no estaba equivocado, esta crisis incipiente se iría agravando cada vez más hasta ponerme en grandes dificultades para acceder al crédito. Además, en aquella época mis cuotas mensuales a pagar ya estaban por encima de los 2.000 euros y me empezaba a dar cuenta de que sólo con préstamos de 5.000 euros y teniendo que esperar un año para volver a hacer una buena acción como empresa, podría pasarme que cada vez tuviera que destinar más dinero del que consiguiera a pagar cuotas de préstamos y, por tanto, podría destinar menos a proyectos de transformación social.
    Por otro lado, una idea en positivo se empezaba a dibujar en mi imaginario. Pensaba que si realmente la esperada crisis aparecía próximamente con toda su crudeza, sería el momento más adecuado para conseguir la máxima cantidad de dinero posible y destinarlo a difundir todas las ideas e informaciones que yo conocía, además de preparar el momento para hacer pública mi acción y generar el debate necesario sobre el poder de la banca con su privilegio de crear dinero y sobre el modelo económico basado en el crecimiento exponencial.
    De este modo, me decidí a poner fechas definitivas para la culminación de mi acción insumisa. Entre septiembre y noviembre iría preparando el terreno. Diciembre y enero serían los meses para recoger todo lo que pudiera de todas las entidades financieras posibles. En febrero abandonaría la solicitud de créditos y me dedicaría plenamente a difundir estos contenidos, y a partir de finales de marzo sería el momento de dejar de pagar las cuotas de crédito. Entre julio y septiembre, según como hubiera ido todo, llegaría la fecha en que haría pública mi acción.
   En ese momento recuperé una idea que ya he comentado en el capítulo anterior y que llevaba tiempo volando por la cabeza de varias personas, entre las que me encontraba yo: hacer una marcha por el territorio, además de crear red por el decrecimiento y para difundir el tema de la crisis energética, podría servir también para realizar proyecciones del vídeo Money as Debt y generar debate sobre las alternativas económicas que podíamos construir nosotros mismos si nos lo creíamos y nos lo proponíamos en serio. Con gente que estaba interesada en esta idea constituiríamos el colectivo Tiempo de Re-vueltas y la marcha empezaría el 10 de febrero, justo después de que yo hubiera culminado a mansalva la petición de créditos. Con esto me cuadraba todo, y con el curso 2007-2008 planificado decidí pasar a la acción.

UN CALENDARIO ABARROTADO Y PLANIFICADO

    Durante las últimas semanas del verano había ido reflexionando sobre la estrategia a seguir para conseguir el máximo créditos posibles en los próximos dos meses, momento en que ya no pediría préstamos personales de 5.000 euros, sino de la cantidad máxima posible. Empecé a pensar que el hecho de tener mi nómina domiciliada en sólo una o dos cuentas haría muy difícil que en las demás entidades me concediesen créditos de cantidades substanciosas, así que se me ocurrió multiplicar aquella acción tan sencilla de realizar transferencias de una cuenta a otra, de una cuenta de empresa a mi cuenta personal, de manera que me pasé los últimos días de agosto abriendo cuentas para domiciliar la nómina o para pasar movimientos de la SCCL.
   En aquel momento, un día abarrotado podría haber sido así: a las 9.00 h abría una cuenta en Caja Madrid, a las 9.30 h en el Santander y a las 10.30 h en el Banco Popular. Entremedio o después tendría tiempo de pasar por unos cuantos cajeros a retirar dinero y ponerlo en otras cuentas, ya que los días finales del mes se tenían que preparar las transferencias y los pagos de todas las cuotas. De esta manera, si a principios de septiembre me transferí seis nóminas, en octubre ya fueron ocho. Todas eran de 1.500 euros porque no era cuestión de inmovilizar demasiado dinero y porque había calculado que con esta cantidad y con la nómina domiciliada era suficiente para conseguir entre 20.000 y 25.000 euros por cuenta. La excepción era la de ING Direct, que era de 2.200 euros y que serviría para operar con las entidades sin nómina domiciliada y especialmente con las entidades financieras de crédito (EFC) que me quedaban.
   Hacía unos meses que había conseguido, a través de la web del Banco de España, un listado de unas ochenta EFC legalizadas en el Estado español. Las entidades financieras de crédito, como su nombre indica, son entidades que pueden dar créditos, pero en las que en cambio no puedes tener una cuenta, y por tanto ellos ya esperan que tengas la nómina domiciliada en alguna otra entidad. De estas ochenta, alrededor de unas veinticinco o treinta eran víctimas posibles de mi acción, el resto concedían leasings o créditos para empresas con unas condiciones a las que yo en aquel momento no podía acceder. Con el tiempo había aprendido que estas entidades tenían una conducta cortada por el mismo patrón: el primer préstamo que concedían solía ser pequeño y servía para coger confianza con el cliente. A los seis meses de pagos puntuales ya reunías las condiciones para que te ampliaran la línea de crédito o pudieras pedir un segundo crédito por una cantidad mayor. A menudo, lo primero era automático o a partir de una sola llamada ya lo tenías concedido. También, para endeudarte más y más te enviaban propaganda, a veces bastante agresiva. Cofidis, FinConsum, Mediatis, EuroCredit, Accordfin y CitiFinancial eran las EFC que ya estaban «acreditadas» en mi carrera y durante aquel verano se había añadido Barclaycard, que fue muy sencilla de conseguir porque un buen día me llamaron a la puerta de casa preguntándome: «¿Quiere una tarjeta oro Barclay?» Y yo les dije que me parecía una oferta muy interesante y que me la explicaran. Mi caso debió ser una de las ventas más fáciles de aquella pobre pareja de trabajadores precarios que vendían tarjetas por las casas. En septiembre también se añadió una tarjeta de MBNA por 4.000 euros, otra de 900 euros de Carrefour y, entre otras cajas, una nueva operación de 5.000 euros con Caixa Galicia, que además amablemente me «regaló» una tarjeta de crédito con 1.500 euros más.
   Mi estrategia se perfeccionaba por momentos y mi mente iba a mil planificando detalladamente mis actuaciones, como si se tratara de una partida de ajedrez en la que yo quería resultar el claro vencedor. Entre los bancos y las cajas había hecho un listado y en todos los casos había indicado cuál sería su destino, para no dejarme ni uno y que tampoco se me acumulase toda la faena al mismo tiempo. «A Ibercaja le pediré 5.000 euros en octubre, a Banesto 12.000 en enero, con Cetelem pediré un crédito en diciembre de 18.000, y si no me lo aceptaran insistiría con una ampliación de alguno de los que ya tengo...» Los tenía organizados desde las posibilidades mayores a las menores, de modo que si en algunos no llegaba a conseguir grandes cantidades, al menos que fueran pequeñas. Lástima que a La Caixa sólo le podría quedar a deber a través de su financiera FinConsum, porque en sus cuentas ya tenía más de media docena de préstamos domiciliados y no pensaba que pudiera hacer un nuevo intento en estas condiciones.
   Los meses de octubre y noviembre fueron de una relativa calma tensa, mientras iba preparando el plato fuerte de mi acción. Aun así, logré un crédito de 5.000 euros con el Banco de Sabadell a finales de septiembre, crédito y tarjeta con Caixa Tarragona en octubre, crédito y tarjeta también con Caixa Catalunya a principios de noviembre y uno nuevo de 5.000 con Crédito Familiar, la EFC de Caixa Galicia, que amenizaron aquellas semanas de otoño. Mi piso, si no se había reformado una docena de veces, no se había reformado ninguna; de hecho, viéndolo con tiempo y perspectiva, para obtener créditos pequeños la opción de reformas en el hogar es muy buena, ya que nunca te piden nada que tenga que implicarte ningún gasto, basta con un presupuesto mecanografiado con el nombre de un lampista inventado. No todo fueron buenas noticias, sin embargo: en aquellos meses hay también algunas opciones perdidas, como Ibercaja y Banco Pastor, que me denegaron algunas operaciones.
   En aquel periodo fui a husmear por El Corte Inglés y no es que se me hubiera perdido nada allí, no me había atrapado la fiebre consumista navideña ni nada por el estilo. De hecho, desde las manifestaciones contra la guerra de Irak, cuando pasó la anécdota del famoso jamón expropiado, que no me fijaba ni en dónde estaban esos grandes almacenes. Pero resulta que la empresa en cuestión estaba también en la lista de EFC de la que yo disponía, por las tarjetas que llevan su nombre. En este caso no podías conseguir líquido, pero seguro que encontraría algo que valiera la pena expropiar. Aprovecho para decir que si encuentras este libro en El Corte Inglés o Carrefour será por el chantaje que hacen estos grandes almacenes a las editoriales y distribuidoras, de modo que los autores no podemos elegir que no se vendan porque sería un problema para las editoriales; pero en este caso, debes saber, lector o lectora, que algo se me ocurrirá para que de cara a estos monstruos que aplastan al pequeño comercio esto no quede así.

APUESTA POR EL TRANSPORTE MOTORIZADO: UNA NUEVA MODALIDAD

   Se acercaba el mes de diciembre e inauguré una nueva modalidad expropiadora: empecé a hacer algunas visitas a una serie de concesionarios de coches. Y no, no me quería comprar ninguno, hacía más de diez años que tenía claro que eso de conducir no era para mí y mucho menos quería contribuir a agravar más la crisis energética y la petrodependencia. El caso era que estaba preparando toda mi cilindrada de presupuestos para los préstamos que empezaría a pedir a manta cuando el calendario se situara en 1 de diciembre: para los de 12.000 euros querría comprarme un Seat Ibiza de 15.000; para los préstamos de 20.000 euros o más, me quedaba con los dos modelos más conocidos de coches híbridos, un Honda y un Toyota, que puestos a comprar máquinas de matar, al menos tuvieran algo bueno. También pensé en renovarme el carné de conducir que llevaba tres años caducado, no fuera caso que algún banco me lo pidiera. Por aquellas fechas ya me habían llamado de MBNA ofreciéndome un préstamo de 20.000, aunque sólo hacía tres meses que era cliente suyo. Les dije, evidentemente, que se esperaran unas semanas, que me estaba planteando comprarme un coche y que a partir de diciembre les diría algo.
   Llegamos a la fecha señalada. Lo tengo todo preparado, de manera que guardo la cinta adhesiva y las tijeras porque sé que a partir de ahora ya no las necesitaré para nada, ya que para todas las peticiones que quiero hacer ya tengo un extracto a punto, su presupuesto y su nómina. El contrato de trabajo y la declaración de la renta que presentaré serán iguales en todos los casos. Las carpetas preparadas se cuentan por docenas, esperando ansiosas su turno. Empiezo a pedir préstamos para comprarme un Toyota: 18.000 a Cetelem, 22.000 al Santander, 27.000 a Caja Madrid y los 20.000 de MBNA. En el Santander me preguntan en qué concesionario lo compraré, porque si finalmente lo compro harían un talón, mientras que en Caja Madrid me comentan que ellos suelen hacer el seguro con Mapfre... Me empiezo a dar cuenta de que en algunos casos tal vez no me resultará tan fácil como creía conseguir líquido y que podría pasar que tuviera que comprar efectivamente el vehículo para acceder a algunos créditos. Cetelem y MBNA me hacen el ingreso sin ningún problema. Finalmente, entre Santander y Caja Madrid llego a la conclusión de que tendré que comprarme el Toyota, pero al menos me servirá de justificación para ambos. La caja madrileña me hará un talón para el concesionario, mientras que en el banco de Botín me bastará con una factura y, a última hora, después de firmar el préstamo, les diré que el pago tiene que ser en efectivo.
   Me lo preparan para el día siguiente y voy a retirar 22.000 euros; nunca había sacado tantos de golpe, me siento como en una película de gánsteres. Mientras les estoy expropiando esta respetable cantidad me dicen que, además, me llegará también una tarjeta «oro» de 6.000 euros. Les contesto que muy agradecido y que haré un buen uso de ella. En Caja Madrid finalmente fueron 27.000, porque no me pidieron la factura y me financiaron el precio del coche nuevo e incluso el seguro que ellos ponían. Les dije que el talón fuera de 22.000 y así el Toyota no tenía que ser nuevo sino «de gerencia». Esta gente también me «regaló» una tarjeta, en este caso sólo de 2.000 euros. Es remarcable saber que el grupo de Caja Madrid estaba recibiendo, al mismo tiempo, otra petición de préstamo de 25.000 euros por un coche igual, ésta por su EFC Fracciona. Aquí me la jugué un poco, aunque, para mi grata sorpresa, también fue aceptada. Se ve que el sistema de bases de datos del grupo no prevé la opción de cruzar datos. El dinero me lo ingresaron en la misma cuenta de Caja Madrid, ya que yo les había dicho que era donde cobraba la nómina y para ellos eso era un punto a favor. A través de reintegros en la ventanilla de 1.000 o 1.500 euros y también a partir del cajero automático, el dinero iría saliendo discretamente sin que ningún trabajador de la sucursal notara nada raro, hasta que ya fuera demasiado tarde para hacer algo. Mientras, un coche nuevo y bonito en desuso quedaba parado en un aparcamiento del centro de Barcelona hasta que pudiera dedicar tiempo a venderlo...
   El préstamo de 20.000 del Banco Popular, a pesar de tener la nómina domiciliada allí, parecía que costaría más sudor. Primero surgió un problema imprevisto, y es que yo les había dicho que no tenía ningún préstamo pero, en cambio, me encontraron uno de 6.000 en el CIRBE. ¡¿Cómo podía ser?! ¿Qué había fallado? Fui corriendo al Banco de España y descubrí que era Caixa Tarragona la que me había jugado una mala pasada, ya que había sumado los importes del préstamo y de la tarjeta, de modo que juntos sumaban más de 6.000 euros. En cambio, eso no había sucedido con Caixa Galicia ni con Caixa Terrassa, por ejemplo; me daba cuenta de que había cosas difíciles de controlar porque se transmitían arbitrariamente. Además, por otro lado, me seguía apareciendo el aval de mi amiga en Cajamar, pero también me aparecía un segundo aval de una de las operaciones con mi segunda empresa. Para este caso, si no se me ocurría una opción mejor, lo justificaría como aval a la cooperativa donde trabajaba, de la que a veces descubrían que era presidente, sin que normalmente eso les echara atrás. Pero en el Popular finalmente este préstamo se me resistió y lo dejé para enero, cuando pensaba hacer un segundo intento.

SISTEMATIZANDO LOS PROCESOS,
                    EXPRIMIENDO LAS OPORTUNIDADES,
                                                           DIVERSIFICANDO LOS PRODUCTOS...

   Se acababa el mes de diciembre y tenía numerosas operaciones abiertas, mientras que decenas de cuentas corrientes se tenían que mantener con líquido suficiente para pagar recibos y el puñado de cuentas que me servían la nómina se tenían que llenar para enviarme las múltiples transferencias del salario de principios de enero. Todo ello me exigía una sistematización muy grande de estas actividades ya en aquel momento, y para hacerlo tenía montada una base de datos con todos los datos que me hacían falta. En una hoja tenía todos los números de cuenta, usuarios y contraseñas. En otra, todo el listado de bancos, cajas y EFC con la información de lo que había pedido, si estaba concedido, cuándo fue o sería, qué datos sensibles había dado o para qué exactamente había sido o sería el préstamo. En una tercera hoja estaban todas las cuotas que pagaba, mes a mes, que por aquella época ya estaban por encima de los 4.000 euros mensuales. En una cuarta hoja ponía periódicamente información actualizada de la situación de liquidez de cada cuenta y más abajo me apuntaba las operaciones en efectivo que tenía que hacer los días siguientes para que me cuadraran todas las operaciones. Una vez estuviera todo a punto, cuando llegásemos a final de mes me podía pasar unas horas realizando transferencias entre cuentas, para tener todas las nóminas justificadas y demostradas.
   En aquella época también me dedicaba a mirar entidad por entidad para ver qué les podía sacar antes de que cerraran el grifo. A menudo era una buena estrategia conocer sus productos y ofertas a través de su web antes de llamar o ir, de esta manera podía preguntar directamente por un determinado producto, y siempre es más fácil que te concedan lo que ellos mismos están publicitando. También era cuestión de hacerles creer que eran el banco que yo había elegido, que serían mi banco y que mi llamada era efecto de su publicidad. Un poco de psicología nunca va mal.
   Estas últimas operaciones en cada banco en algunos casos sólo pudieron ser pequeñas ampliaciones. Así, en Accordfin y CitiFinancial pasé de 5.000 a 7.000 euros. En algunos casos me dijeron que en aquel momento no me podían conceder lo que pedía, pero que en una determinada fecha de la primavera sí que se podría activar. Yo iba tomando nota para ver qué podría hacer al respecto. En ocasiones, las fórmulas que encontré para obtener financiación fueron más rocambolescas e imaginativas. Así, en Cofidis cancelé un préstamo del que debía 3.000 euros, ya que me aseguraron que así podría hacer una nueva petición. Ésta fue de 10.000 y... aceptada. En otros casos me había despertado demasiado tarde y sólo aceptaban una primera petición no demasiado grande. American Express, 3.800 euros que debía gastar en especies. ING, una tarjeta de 1.200. La CAM, un nuevo intento logrado me permitió sacar 6.000 euros a través de su EFC, CAMGE.
   También tuve unos días para pasearme por algunos grandes almacenes y conseguir tarjetas vinculadas. La tarjeta del Decathlon, 900 euros, estaba hecha con Accordfin; la de Miró, de 2.000, con Finconsum. Con estas tarjetas se podía comprar en la tienda, pero si hacía falta también se podía sacar dinero en efectivo de un cajero. La de Media Market, que sólo se podía gastar haciendo compras allí, era de 2.000 euros con Cetelem, ¡que ya era la cuarta operación con ellos! Me paseaba por estos lugares con una carpeta llena de nóminas y recibos de la cuenta en ING, para poder cerrar las operaciones en una sola visita y que tampoco me hicieran perder más tiempo de la cuenta.
   En algunas entidades con las que ya tenía préstamo, logré otro nuevo con mucha más facilidad de la que esperaba. Finconsum, segundo préstamo de 6.000 euros. Mediatis, segundo préstamo de 10.000. En Deutsche Bank, 12.000 euros, y en el Banco de Sabadell, también. Los préstamos de entre 12.000 y 15.000 euros iban vinculados al presupuesto del Seat Ibiza que me quería comprar. Este deseo de coche dio mucho de sí y también me sirvió para conseguir un préstamo de 12.500 en Barcklays y uno de 15.000 en Bankinter, donde hacía poco había abierto una cuenta personal por internet después de conseguir la operación para la segunda empresa en una oficina. Teniendo en cuenta que en ninguno de estos lugares habían condicionado la operación a un cheque para el concesionario, decidí volver al Banco Popular. Les dije que me lo había repensado y que esta vez quería un coche más económico, para el que necesitaba un préstamo de sólo 12.500 euros y finalmente me dijeron que sí, pero que me harían un cheque. Como ya tenía la experiencia de que a última hora podía pedir que el cheque no fuera por todo el importe del préstamo, fui al concesionario de Seat y les pregunté si su financiera, Volkswagen, podía financiar 6.000 euros de la operación. Ante la aceptación, en la compra del coche finalmente 9.500 eran del cheque del Popular y 6.000 eran suyos. Un segundo coche nuevo quedaba aparcado por las calles de Barcelona, habría que ir moviéndolo de vez en cuando hasta que le encontrase alguna utilidad.
   Con la firma de tantas operaciones en tan pocos días, pensaba que no sería raro que me pasara alguna vez lo que finalmente me acabaría pasando. Y es que de notarios hay muchos, con tantos contratos con bancos, pero yo ya iba conociendo a todos los del Eixample de Barcelona. ¿Qué pasaría si me hacían ir a firmar más de un préstamo a la misma notaría? Al final, aquel enero tuve la ocasión de descubrirlo. En tres semanas me tocó ir a firmar el préstamo del Deutsche Bank, el de Bankinter y el del Banco de Sabadell a la misma notaría, que tenía tres notarios diferentes. ¿Tal vez pensaréis que tuve la suerte de que me tocara cada firma con un notario diferente? No tanta, la primera y la tercera fueron con el mismo, y firmé ambas veces por los dos préstamos por una cuantía semejante, sin que ocurriera nada. Creo que, la tercera vez, uno de sus ayudantes me miró con cara extraña, ya que era el mismo que me había atendido la semana anterior para otro préstamo, pero yo no perdí las formas ni un momento, que de sangre fría a aquellas alturas ya tenía mucha. Gangas del oficio.
   Me quedaban todavía algunas operaciones que pretendía que fueran importantes porque eran con entidades donde tenía la nómina domiciliada; era el caso del BBVA y Bancaja. Les presenté la operación del Honda híbrido. El BBVA no me puso ningún problema para un préstamo de 18.000 euros, del que no había que pagar ninguna cuota hasta el mes de julio. Teniendo en cuenta la facilidad y lo bien que me había ido en otras operaciones, acepté esta opción sin tratar de pedir una cantidad más elevada; además, me concedieron una nueva tarjeta para mi colección, aunque ésta de sólo 1.200 euros. En Bancaja, en cambio, las primeras peticiones que hice por 25.000 euros fueron denegadas. Aproveché la sabiduría que me daba la experiencia y acudí nuevamente al concesionario pertinente, donde me explicaron con qué financieras trabajaban. Había una que era nueva en mi currículo: ¡GE Money Bank, EFC del grupo General Electric! Allí me prestarían 8.000 euros y así al final llegaría al acuerdo con Bancaja de que su préstamo fuera de sólo 15.000, a través de un cheque. Un tercer coche nuevo esperando en un aparcamiento de Barcelona. Gangas del oficio.
   Quedaban pocos días para acabar el mes de enero y me puse a repasar las opciones que me quedaban antes de que sonara la campana anunciándome que era el momento de dejar de actuar. Investigando, investigando, iba viendo que había unas cuantas EFC que eran financieras de marcas de coches y pensé que, ya puestos, si había comprado tres coches tampoco pasaría nada si al final eran cuatro, así que me fui a un concesionario de Fiat y pedí un coche por un presupuesto de unos 19.000 euros, si me lo podían financiar. Ellos me hablaron de su financiera Tarcredit EFC, como yo ya esperaba que hicieran, y con pocas gestiones el nuevo préstamo y el nuevo coche fueron realidad. También me dieron una nueva tarjeta, ya que éstos también ofrecían, aunque curiosamente no era de Tarcredit, sino de Santander Consumer Financer, una gente que me había negado una compra financiada en PC City pocas semanas antes.
   Una de las tareas que menos gracia me hacía, de hecho, era vender los coches. Primero pensé en hacerlo en concesionarios, eso sí, diferentes de donde los había comprado, aunque veía que podía ser un riesgo si hacían demasiadas preguntas en un tema que era nuevo para mí. Además, antes de hacer nada tenía que comprobar que no tuvieran «reserva de dominio». Este concepto expresaba que en el registro de la Dirección General de Tráfico aparecía que un cierto coche no se podía vender antes de cancelar un determinado préstamo. Se ve que a menudo las financieras lo añadían sin comentártelo en el momento de la compra. Para limitar este riesgo, el Honda y el Fiat los había querido ir a matricular yo directamente. Con el Toyota pensé que no hacía falta porque el concesionario no se había implicado en la financiación, y con el Seat lo querían hacer ellos y tal vez no insistí lo suficiente, el hecho es que efectivamente comprobé que éste sí que tenía reserva de dominio, mientras que los demás no. Una vez sabido esto, los puse en venta; finalmente fue a través de internet y empecé a recibir correos. Como tenía otras cosas más importantes que hacer que dedicarme a vender coches, los puse a precios más baratos que las demás ofertas que había para coches igual de nuevos y de esta manera, en dos o tres semanas de difusión virtual y con pocas visitas, vendí tres, el Honda por 15.000, el Toyota por 14.000 y el Fiat por 13.000. Me quedaba por decidir qué hacía con el Seat y finalmente decidí ofrecérselo al mismo concesionario que tenía la reserva de dominio. Les dije que había perdido el trabajo y que ahora no lo podía pagar y me lo recompraron por unos escasos 8.000 euros (entre la cancelación del préstamo de Volkswagen, la comisión de cancelación y otros, en realidad me acabaron pagando menos de 1.000 euros). La anécdota es que no tuvieron en cuenta en sus cálculos que yo no había pagado el último recibo que acababan de enviarme, de manera que de aquí vienen los 175 euros impagados que he quedado a deber a Volkswagen Finance.
   No todo fueron éxitos, sin embargo, no os creáis. ¡Algunas solicitudes se quedaron en el intento! En Banesto, cuando les pedí un préstamo de los que concedían por teléfono, me derivaron a una oficina que tenía cerca de casa y allí me dijeron que la información que les había entregado no coincidía con la que ya tenían. ¿Ya tenían información? Sí, y es que habían recibido la propuesta por parte de uno de los intermediarios con los que yo había contactado y se quejaban de que no hubiera mencionado nada de la segunda empresa que tenía. Les demostré que el hecho de tener una empresa no contradecía el hecho de cobrar una nómina, pero aun así no quisieron entrar en mi juego. En Carrefour me denegaron el préstamo probablemente porque hacía menos de seis meses que era cliente; pocas semanas después, sin embargo, me ampliarían la tarjeta automáticamente hasta los 1.200 euros, ¡mejor que nada!
   En cuanto a otras entidades, sobre todo cajas de fuera de Cataluña y con poca implantación aquí, ya no lo pude probar porque había que ser cliente bastante tiempo antes. Se dio el caso de una nueva EFC, Celeris, propiedad de distintas cajas de todo el Estado, que no me pudo prestar porque iban anunciando que se pondrían en marcha, pero se iban retrasando y finalmente no tuve tiempo para hacer tratos con ellos.

LOS ÚLTIMOS MESES DE LA ACCIÓN

    Llega el inicio de febrero y, mientras estoy firmando los últimos préstamos, el cómputo total obtenido de estos dos meses de acción es de 270.000 euros, 70.000 por encima de los 200.000 que me había marcado como objetivo inicial. Recordaba todo lo que había pasado para llegar hasta ese momento, los errores cometidos al empezar a actuar, todas las horas de madrugada destinadas a trabajos manuales y, especialmente, cómo después de un primer año en que casi no había logrado salir adelante, al llegar el verano todo había cambiado y, justamente cuando a escala global nacía la conciencia de la crisis, para mí había sido el momento de la oportunidad de utilizar todos los conocimientos adquiridos en el primer periodo para conseguir más préstamos de los que jamás habría imaginado. Aunque, de hecho, lo que ahora parecía un final, en cierto modo era un nuevo principio, un nuevo momento de mi plan entraba en acción, ya que me preparaba para dejar de pagarlo todo prácticamente de golpe.
   Había decidido finalmente pagar aún las cuotas de finales de febrero y de principios de marzo. No lo tenía claro, pero ya que mi decisión de hacerlo público probablemente tendría que llevarse a cabo en septiembre, me parecía que si dejaba de pagar demasiado pronto serían demasiados meses antes del verano, y que me arriesgaría a que hubiera citaciones judiciales o hipotéticas filtraciones de la información.
   ¡También tenía mucho trabajo que hacer! Eran muchas las cuentas que había que vaciar lentamente y con discreción. Decidí dejar algunas cuentas operativas con suficiente líquido para facilitarme las cosas; por ejemplo, la del BBVA, como su préstamo no tenía que empezar a pagarlo hasta julio, me iba como anillo al dedo.
   También podían cumplir esta función algunas cuentas que habían servido para funciones distintas a la de pedir préstamos, antes de que hubiera riesgo de embargo. Otra tarea curiosa, que fue sistemática estos meses de febrero, marzo y abril, fue la de ir vaciando las tarjetas que tenían crédito. Antes de hacerlo, calculaba de qué manera perdería menos dinero en comisiones, si con un ingreso en cuenta, si de 600 en 600 o como fuera.
   Mientras iba convirtiendo dinero virtual en metálico, me encontré con algunas sorpresas que me hacían tener ingresos inesperados. Un par de buenas noticias se produjeron en la primera cuenta del Deutsche Bank y luego en la de La Caixa. En el primer caso, mientras consultaba la cuenta para vaciarla descubrí que me habían preconcedido otro crédito de 3.000 euros y que sólo tenía que tocar un botón para que me lo ingresaran en la cuenta. Dicho y hecho. En La Caixa, más o menos lo mismo, pero la cosa aún tenía más gracia: en una cuenta donde cada inicio de mes estaba pagando media docena de créditos, ahora me concedían otro de forma automática gracias al elevado saldo que tenía, derivado de los últimos meses de estrés para la obtención de nuevos préstamos. ¡Un solo botón desde internet y 2.000 euros más en mi cuenta! Estos dos casos me hicieron pensar que tal vez me había precipitado a cerrar el tenderete... Aunque mi CIRBE de febrero ya computaba todos los préstamos de diciembre, muchas entidades con las que ya había trabajado previamente no consultaban de nuevo el CIRBE cuando recibían nuevas peticiones mías, especialmente si eran pequeñas, así que de cara a éstas todavía tenía posibilidades hasta que no entrara en el registro de morosos, cosa que no tenía que pasar hasta junio o julio.
   Así pues, a partir de pensar en esta posibilidad, aunque estaba empezando a dejar de pagar recibos, conseguí algunas tarjetas de crédito nuevas. ¡Una nueva tarjeta con el BBVA, otra con la CAM, también una nueva operación financiada en unos grandes almacenes de informática a cargo de Santander Consumer! Era el mes de abril y la tarjeta dual que utilizaba para tener dos números ya se había convertido en dos tarjetas en dos móviles diferentes. El móvil de los bancos a menudo estaba apagado y cuando lo abría tomaba nota de los mensajes del contestador y respondía a algunos. El motivo es que ya empezaban a llamarme las preocupadas o amenazadoras entidades financieras. Como quería ganar tiempo para que no emprendieran demasiado deprisa acciones judiciales, trataba de llamarlos después de que insistieran y les decía que mi jefe todavía no me había pagado la nómina y mientras no lo hiciera no les podría pagar, que ya le iba detrás y que les avisaría cuando estuviera solucionado. Aun así, algunas entidades se hacían realmente muy pesadas y cada vez tardaba más en responder a sus mensajes. En algunas ocasiones, las entidades pretendían hacerme un interrogatorio y coserme a preguntas, con lo que sobre mediados de mayo ya decidí abandonar el teléfono móvil y cortar totalmente la comunicación.
   Antes de ese momento, sin embargo, aún tuve la oportunidad de conseguir otro préstamo. Había recordado que, en noviembre, en Caixa Catalunya me habían dado un préstamo sin presentar casi ninguna documentación y había decidido seguir pasándome la nómina desde mi propia empresa, que tenía cuenta allí hasta el momento. Al hacerlo había arriesgado el pago de dos cuotas de préstamo y de tarjeta, pero me salió a cuenta porque, tal como sospechaba, un nuevo crédito de 5.000 euros se incorporó a mi saco. Esta vez el límite en la cantidad concedida no fue el CIRBE sino la excusa que había dado para la solicitud: se trataba de un viaje de estudios a Estados Unidos y, claro, me parecía que por más de esta cantidad no se lo tragarían.
   En aquel momento llegué al punto en que creía que ya estaba finalizada mi etapa de recibir préstamos, ya que cada vez tenía más tarjetas bloqueadas y en algunas cuentas ya no podía ni entrar. Pero me aguardaban todavía sorpresas que no me habría imaginado. Un tranquilo día de junio, mientras repasaba una de las cientos de cartas bancarias que se amontonaban en mi buzón hasta inundarlo, me encontré con una agradable noticia: los de ING me anunciaban que me habían subido el límite de la tarjeta de 1.200 euros a... ¡6.600! ¿Cómo podía ser? ¡Yo creía que ya les había dejado de pagar, a éstos! Pues resulta que gracias a mi antigüedad y sobre todo al saldo de mi cuenta de los últimos meses. ¿Al saldo de mi cuenta de los últimos meses? Fui a consultar la cuenta y comprobé que, efectivamente, ya no había saldo y se habían devuelto los recibos de los préstamos de otros bancos, pero las pequeñas cuotas de su tarjeta las habían pagado... ¡quedando el saldo de la cuenta en negativo! Cálculo rápido de la situación: 5.500 euros para sacar y cualquier día de éstos me bloquean la cuenta. Me organicé rápidamente y en tres o cuatro días el dinero de la tarjeta había volado. ¡Más dinero para financiar a movimientos sociales!
   Parece que no pueda ser verdad, pero paralelamente unos días antes había recibido otra fantástica sorpresa y es que después de vaciar una tarjeta del BBVA de 1.200 euros y volver al día siguiente a la web de la entidad para comprobar si quedaba todavía alguna parte de la tarjeta por vaciar, vi con emoción que el dinero que había retirado el día anterior... ¡ya volvía a estar disponible! ¡Repetí la misma operación, no fuera caso que no me hubiera fijado bien, pero efectivamente al día siguiente se repitió la cosa! O aquella web se había vuelto loca o yo había encontrado la gallina de los huevos de oro. A partir de entonces iría repitiendo la operación cada día, excepto el fin de semana, que me di cuenta de que no funcionaba, pero al lunes siguiente volvería a tener los 1.200 euros disponibles. Y así fueron pasando los días, sin saber a ciencia cierta si aquel dinero que la cuenta de internet y yo íbamos creando cada día de la nada tenía algún límite. Pronto traté también de sacar 1.500 y como vi que luego volvía a tener esta cantidad disponible también, me aboné a esta cifra, de manera que cada día laborable me iba puntualmente a un cajero, no siempre el mismo, por si acaso, y sacaba 600 euros con la tarjeta, 600 más con la libreta y 300 más de nuevo con la tarjeta (ya que 600 era el máximo para una misma operación). Así pues, sin tener que pasar por ningún contacto humano, yo iba expropiando 1.500 euros al día con la complicidad del sistema informático del BBVA y de sus cajeros. No sabía cuándo terminaría esta rifa, hasta que un día, cuando hacía un mes que tenía mi «nómina» diaria siempre a punto, el contador de la tarjeta registró - 19.800 euros de saldo y me avisaba del cobro de un recibo de la tercera parte, es decir, de 6.600 euros, de golpe, en el plazo de una semana. Había comprobado que las cosas buenas no duran eternamente, aunque tampoco me podía quejar de un sobreingreso inesperado que serviría para invertir en nuevos proyectos, los que tenían que venir y no dudaba que surgirían.
   A finales de junio recibí los primeros folletos del archivo Equifax, que gestiona la empresa Asnef, y del archivo Badexcug, que gestiona Experian. Estos archivos, conocidos popularmente como los «registros de morosos», me avisaban de que me habían incluido en aquellas «listas negras» por razón de alguna de mis operaciones impagadas. Después del primer día fui recibiendo muchos más, evidentemente; algunos días llegaba a recibir media docena de golpe, para que os hagáis una idea de la situación. En cambio, pese a las muchas cartas de preaviso que me amenazaban con llevarme a juicio de embargo, a la hora de la verdad estuvieron unos cuantos meses insistiendo sin pasar a la acción. Finalmente, el 15 de septiembre, cuando me fui del país, aún no estaba ni siquiera embargado. Pero para llegar a este momento, antes habían pasado muchas otras cosas y muchas más pasarían, pero no ya a nivel de expropiación a la banca sino en cuanto a la visualización de esta acción y a sus consecuencias.

17 de septiembre de 2008

    El 17 de septiembre de 2008 no fue un día cualquiera. En un día cualquiera, la mayoría de la gente se levanta, se ducha, desayuna y sale de casa pitando para ir a trabajar. Si vive en la gran ciudad de Barcelona, es muy probable que coja el metro y entonces se encuentre sin saber muy bien cómo con un 20 minutos o un Metro en las manos, donde puede leer cada día, poco más o menos, los mismos contenidos mientras bosteza todavía adormilado. Si vive en cualquier otro lugar tal vez comprará su periódico habitual, que le dirá habitualmente lo mismo que siempre le ha dicho, o bien escuchará en la radio las últimas noticias de todo el mundo, que le hablarán de guerras, hambres, gobiernos corruptos y accidentes, mientras seguirá pensando qué mal que está el mundo y seguirá lamentando no poder hacer nada por cambiar el rumbo de las cosas.
    El 17 de septiembre fue un día rompedor en este sentido, una ranura informativa se filtró por las calles de muchos pueblos y ciudades catalanes y algo diferente cayó en las manos de la gente, una publicación única y provocadora con unas ideas bastante originales.
    El 17 de septiembre, 200.000 ejemplares de la publicación CRISIS (publicación gratuita para sobrevivir a las turbulencias económicas) salieron a la calle y fueron repartidos en más de 200 poblaciones de Cataluña y, en menor medida, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana, por más de 500 voluntarios, entre personas individuales y colectivos, la mayoría de los cuales no conocían el contenido de lo que iban a distribuir porque se había mantenido en secreto hasta el último momento por motivos de seguridad. Una publicación que preguntaba desafiante al lector:

¿Crees que los bancos te roban? Descubre cómo lo hacen y cómo darle la vuelta

    La publicación centraba sus páginas en explicar el trasfondo de las diferentes crisis de la actualidad, así como en el poder de la banca como estamento central del sistema capitalista actual que ostenta el privilegio de la creación de dinero y que con éste domina, entre otros, a empresas transnacionales, partidos políticos y medios de comunicación. CRISIS explicaba cómo, a partir del hecho de la creación de dinero en forma de deuda y de sus intereses, la banca roba a los ciudadanos y las ciudadanas de múltiples maneras. Además, el diario también dedicaba unas cuantas páginas a explicar lo que hacen los movimientos sociales para poner en marcha una alternativa al sistema actual.
    Con todo, eran veinte páginas llenas de información que no hemos visto nunca junta en los medios de comunicación de masas, ya que va en contra de las corporaciones que los controlan y financian.

ANTES DEL 17 DE SEPTIEMBRE

    La idea de hacer una publicación de gran tirada para hacer pública mi acción, denunciar a la banca y proponer alternativas de sociedad fue una idea meditada desde hacía un buen puñado de meses, ya desde principios de año, mucho antes de que CRISIS se hiciera realidad. A medida que se va acercando el momento en que sé que dejaré de pagar mis deudas y querré defender mi acción política y públicamente, la idea de cómo llegar a este objetivo se va materializando en mi cabeza. Es importante pensar bien de qué manera quiero hacer público lo que he hecho, porque según cómo, podría ser que los medios no se hicieran el suficiente eco, o peor aún, que se silenciara o se manipulara la noticia tratándome sencillamente de delincuente y evitando hablar del carácter activista y político de la acción y de las motivaciones que me han llevado a realizarla.
    Además, es difícil explicar bien las motivaciones de mi acción y el destino del dinero sencillamente con una corta noticia de prensa, ya que no he financiado algo concreto que puedan divulgar fácilmente los medios, como ONGs o proyectos de solidaridad, sino que he financiado luchas y movimientos mucho más desconocidos y que se dedican a potenciar un cambio real en la sociedad; además, por seguridad no podría dar sus nombres y, por tanto, el mensaje que tengo que dar no es un mensaje fácil de masticar ni de digerir para los medios oficiales, por lo que es muy difícil que las personas lleguen a entender bien los porqués de mi acción.
    Antes de pensar en la publicación escrita llego a pensar en algunos momentos en organizar un acto público y contar lo que he hecho, pero pienso que también podría haber problemas, porque podría llegar a muy poca gente y porque, de nuevo, los medios podrían hacer su lectura particular.
    Por tanto pienso: «Si tengo dinero y se trata de asegurar que la gente reciba el mensaje, ¿qué mejor que hacérselo llegar directamente y de manera masiva?» Y así decido que será a través de una publicación única, impresa y distribuida para que llegue a cuanta más gente mejor. Así, además de explicar mi acción, podré explicar muchas más cosas, como el tema de cómo se crea el dinero, por ejemplo, muy desconocido hasta ahora, y lo que hay detrás de la crisis sistémica que estamos viviendo actualmente. Si únicamente tuviera la oportunidad de anunciar mi acción a secas y no tuviera el tiempo ni el espacio suficiente para explicarla bien, la cosa habría perdido mucho. Pienso también que el hecho de que la publicación sea gratuita facilitará mucho las cosas y me vienen a la cabeza ejemplos varios de distribuciones con una idea parecida, como L’Altaveu, del que se hicieron tres ediciones de 20.000 ejemplares cada una para la campaña contra la Europa del capital y la guerra en 2002.
    También, semanas después de pensarlo, entre abril y mayo conductores de autobuses de TMB explican su reivindicación de los dos días de descanso semanales haciendo correr 60.000 ejemplares de ocho páginas por autobuses, metros y calles de Barcelona.
    Sobre el momento en que lo haré público, creo que vale la pena arriesgarse a pasar el verano (y digo arriesgarse porque desde final de marzo, como sabéis, dejo de pagar mis deudas y no sé muy bien qué consecuencias puede tener esto y hasta qué punto; si llegasen acciones policiales o judiciales previas, podrían impedirme llevar a cabo una estrategia de comunicación como la que planteo). En verano es difícil hacer actividades que tengan eco y donde haya suficiente gente que se quiera implicar en ellas, y por eso lo dejo para el mes de septiembre, para cuando la gente empiece a despertar del cálido sueño del verano y vuelva a la carga de nuevo. Además, no tendría tiempo para prepararlo antes de estas fechas, ya que hasta mediados de julio estaré muy ocupado, como sabéis, en otras campañas.

RETOS Y POSIBLES OBSTÁCULOS

    La idea de hacer una publicación presenta unos retos nada despreciables. Por ejemplo, ¿cómo hacer que un contenido, cuya parte más importante es secreta y no se puede decir por seguridad, sea distribuido por todas partes? Primero pienso en contratar a personas que se puedan dedicar a llevar buzón por buzón la publicación por todas partes sin hacer demasiadas preguntas y si hace falta repartirla por la calle, pero esta opción resulta muy cara y se pierde el componente colectivo y de solidaridad con la acción que de otras maneras se puede conseguir. Tengo claro, por otro lado, que cuento con muchos contactos que pueden estar interesados en colaborar en la difusión de mi acción y de todas las ideas que hay detrás, pero no sé cómo motivarles a participar si no les puedo contar de qué se trata hasta el día en que la publicación estará lista para ser repartida.
    Además, por otro lado, ¿cómo anunciar esta acción que querría que fuera espectacular sin despertar sospechas ni llamar demasiado la atención? No puedo explicar que se distribuirán 200.000 ejemplares, cosa que ya es una cifra que motiva por sí sola, pero al mismo tiempo sospechosa por excepcional, sino que sólo diré que serán decenas de miles. Por tanto, el gancho de la acción no puede ser la enorme difusión que puede tener la publicación a causa de la impresionante tirada que se hará de ella. También quiero llamar la atención sobre el hecho de que se trata de una acción (la del reparto) que tiene que llevarse a cabo un día en concreto, tanto por miedo a que cuando se sepa su contenido pueda haber problemas con su difusión, como porque creo que en el terreno simbólico el hecho de que se estén repartiendo tantos ejemplares al mismo tiempo en varios lugares da la impresión de que está pasando algo gordo. «¿Cómo centrar la atención en la importancia del hecho que el reparto se haga en un mismo día en todas partes?», me pregunto. Pues haciendo que sea precisamente el día lo que se convierta en el reclamo de la acción. Así será como el 17 de septiembre pasará de ser un día anónimo a ser el día D, y a ser, si todo sale bien, una día para la posteridad, como mínimo en nuestro país.

REACCIONES FAMILIARES

    La idea general de cómo hacer pública la acción, pues, ya la tengo a principios de año, pero la recuperaré para materializarla a partir de mediados de julio. Es evidente que antes de hacer público lo que he hecho, hay alguien más, aquella gente a la que quiero, que también tiene que recibir sus oportunas explicaciones. Así pues, a principios de agosto voy hablando con diversos miembros de mi familia para explicarles lo que he estado haciendo durante los dos años y medio que ha durado mi relación con la banca y lo que pienso hacer en un futuro muy cercano.
    Las reacciones son variadas... Mi madre y mi hermano, cada uno reacciona a su manera. Mi madre, de buenas a primeras reacciona bastante bien, pero al cabo de unos tres días viene a verme a Barcelona muy preocupada y, sobre todo, con un gran sentimiento de impotencia. Me explica que hasta entonces ella siempre ha encontrado soluciones para los problemas de sus hijos, pero en este caso no sabe qué tiene que hacer para ayudarme. Yo la tranquilizo diciéndole que soy muy consciente de lo que he hecho y de por qué lo he hecho y que estoy dispuesto a asumir las consecuencias hasta donde haga falta. También le dejo claro, a ella en aquel momento, y al resto de mi familia más tarde, que no pienso devolver el dinero ni negociar la deuda, ya que precisamente quiero que la fuerza de mi acción recaiga en el hecho de denunciar este sistema y no someterme a él después de desafiarlo.
    Mi hermano Marc reacciona de una manera muy natural, él me conoce muy bien. Sabe que si yo le he dejado de entrenar es porque he sentido con mucha fuerza la determinación de cambiar las cosas que no me gustan y que los riesgos y los obstáculos nunca han sido un impedimento para mí ni para llevar a cabo los proyectos por los que apuesto. Sabe que cuando me había dedicado al tenis de mesa había trabajado al máximo, y que en cualquier cosa que haga en la vida, me entregaré en cuerpo y alma.
    Mi padre entra en estado de shock cuando se lo cuento, porque le cuesta mucho entender lo que he hecho. Él siempre ha pensado que yo estoy metido en ONGs y temas de comercio justo, y aunque muchas veces le he hablado de la crisis energética y financiera, él sólo sabía decirme que, efectivamente, el mundo estaba muy mal, pero que por desgracia no había nada que hacer. Con mi hermana normalmente ya no teníamos demasiado contacto, y en esta ocasión, por tanto, visiblemente tampoco se interesa demasiado por lo que he hecho ni por qué lo he hecho, así que hace pocas preguntas.
    Por otra parte, lo que hace sufrir sobre todo a mi familia es que he tomado la decisión de marcharme del país un par de días antes de que la acción se haga pública, y que no sé cuándo volveré.


DIFUSIÓN DE LA ACCIÓN

    A mediados de julio, pues, retomo la idea de la publicación y concentro todas mis energías en pensar cómo se puede llevar a cabo de la manera más eficaz posible. En primer lugar me planteo un calendario de actuación, y durante el mes de agosto se empiezan a redactar los contenidos de la publicación, se hacen las correcciones pertinentes, se traza la maquetación y el diseño... Para hacerlo posible, nos juntamos un equipo de gente para todo lo que tiene que ver con los contenidos y la edición, y nos ponemos a trabajar. ¿Por qué decidimos que la publicación se llame CRISIS? Se busca una forma de expresión que pueda llamar la atención de mucha gente y despertar su curiosidad. Desde el mes de agosto, la palabra crisis ya está en boca de todos los medios y los políticos, y aunque todavía lo ven como algo que viene de fuera, ya hay rumores que hacen pensar que en septiembre la crisis estallará de manera más cercana y real. Desde el equipo de redacción, pues, se ve la sencilla palabra CRISIS, en mayúsculas, como una palabra potente y que marcará el curso que empezamos. Además, también en primera página se quiere buscar la complicidad del lector y se propone hacerlo en forma de una pregunta que toca un debate que ya está muy extendido en la calle. «¿Crees que los bancos te roban?» La publicación tiene que ayudar a responder a esta pregunta, aunque seguramente la mayoría de los lectores ya tenía una respuesta antes de empezar a leer. Más adelante, cuando la gente de redacción ya conoce el contenido entero que aparecerá en la publicación, se añade una motivación más a la lectura: «Descubre cómo lo hacen y cómo darle la vuelta.»
     Para reforzar la idea del día D, la web coge el nombre del día en que se distribuirá la publicación. Así pues, 17-s.info se pone en marcha a finales de agosto, y a partir de entonces la gente ya se puede registrar para apuntarse a distribuir la publicación, aunque para que lleguen a hacerlo las suficientes personas todavía hay que hacer mucha difusión de la acción del 17 y mucha gente está de vacaciones.
    ¿Por qué elijo el 17 de septiembre? Por un lado, tiene que ser una actuación rápida, ya que temo que con mi expediente de morosidad que empieza a hacerse cada día más evidente, empiece a tener denuncias y cobradores del frac persiguiéndome. Por otro lado, sé que tengo que darle un margen de tiempo a la gente para volver a incorporarse a su vida habitual, que normalmente suele ser cuando empieza de nuevo el colegio para los niños, es decir, el 15 de septiembre. Así pues, el 17, un miércoles, me parece el día ideal, ya que es miércoles, el día del medio de la semana, cuando todo el mundo está allí donde vive habitualmente y, por tanto, donde más puede moverse.
    Aunque no tengo ni idea de la repercusión que tendrá mi acción, los riesgos legales los asumo yo al cien por cien, aunque de todos modos a principios de septiembre reúno a la gente que también está escribiendo la revista, la gente que me ayudará a llevar la logística del 17 de septiembre, y les explico toda mi trama de dos años y medio de relaciones con los bancos, con tal que todo el mundo pueda entender bien lo que está en juego y apuntarse a la idea conociendo todos los detalles.

LA CUENTA ATRÁS

A principios de septiembre, una vez la publicación ya está prácticamente acabada, se empieza a organizar la logística del día 17 por parte de un grupo de gente interesada puntualmente en echar una mano, formando, pues, el llamado colectivo temporal CRISIS, que desde entonces y hasta el día esperado estará trabajando noche y día para hacer posible, esencialmente, la participación de la gente en la distribución y la difusión de la acción y la publicación. El colectivo se define así:
Somos un grupo de personas muy activas en los movimientos sociales. Se trata de una iniciativa puntual en la que participamos a título individual.
Detrás de esta publicación no hay ninguna institución, ni empresa, ni organización. Somos personas de las que habitualmente encontrarás en campañas para denunciar el sistema actual y construir alternativas, personas como podrías ser tú.
La diferencia es que este verano, en vez de irnos de vacaciones, nos hemos quedado preparando esta acción, en la que esperamos poder contar contigo y con tus amistades.
Si quieres llamarnos de alguna manera, puede ser, por ejemplo, Colectivo Temporal Crisis.
Queremos demostrar que si nos organizamos no hace falta tener al gobierno, al Grupo Prisa, al Grupo Zeta, al Grupo Godó o al Grupo Planeta detrás para hacer llegar una información importante a toda la población; ¿te apuntas?
    El contenido general de la publicación se mantiene esencialmente en secreto para no perjudicar a la acción y la posibilidad de difusión que ésta brinda. Cuando algunas personas, naturalmente, se preguntan más concretamente sobre las ideas que se difundirán, les pasamos un índice general de lo que se difundirá, evitando, sin embargo, hablar de mi acción bancaria.
     Durante las fiestas de Gracia estoy personalmente repartiendo folletos con la frase: «Guárdate el 17-S», que es la coordenada que tenemos para ir motivando a la participación de la gente en el día señalado. A partir de la propia web (www.17- s.info), a finales de agosto ya se empieza a difundir la propuesta por la red, a la que se apunta mucha gente para participar, tanto de movimientos sociales como de otros ámbitos. Unas 150 personas se apuntarán a través del formulario web, y otras respondiendo al correo electrónico de contacto que vamos enviando progresivamente junto con más información sobre la campaña. Yo mismo envío algunos correos a mis contactos para preguntarles si quieren colaborar, especificando que es una iniciativa en la que yo estoy implicado directamente.
    La convocatoria, colgada en la web, dice así:

Guárdate el 17 de septiembre. Buscamos a gente para ayudar a distribuir revistas el 17 de septiembre. Se tratará de una publicación única en formato de periódico, de la que queremos distribuir decenas de miles de ejemplares gratuitos por todo el territorio. En la publicación, hablaremos en veinte páginas de las diferentes crisis de la actualidad, del papel que tienen en ellas los bancos y los distintos estamentos políticos que dependen de ellos y nos gobiernan. Hablaremos también de los movimientos sociales y de las alternativas que estamos construyendo, de cómo estamos poniendo en marcha el decrecimiento para experimentar otra manera de vivir ahora y aquí. Con esta acción daremos la bienvenida al curso 2008-2009, que todas las previsiones indican que será el año en que la crisis energética, económica y especialmente también inmobiliaria en el Estado español estallará hasta las últimas consecuencias. Lo haremos explicándole a la sociedad civil catalana toda una serie de cosas que son silenciadas por los medios de comunicación, y en todo caso jamás son presentadas todas juntas como lo haremos nosotros. Difundiremos lo que los mass media nos esconden. La idea es ir a los metros, trenes, mercados, institutos, universidades, centros de trabajo y todos los lugares donde se puede encontrar a mucha gente, para hacerles llegar el periódico.
    Si puedes colaborar el día 17 repartiendo periódicos, llena el formulario que encontrarás en la web para ayudar en la distribución. Escríbenos a info@17-s.info para cualquier aclaración. http://17-s.info/guardat-el-17-de-setembre http://17-s.info.
    Este inicio de septiembre se convierte, tanto para mí como para la diversa gente que ayuda en la logística del día 17, en una cuenta atrás constante. Empezamos a difundir la propuesta por todos los medios posibles; sobre todo buscamos tres tipos de colaboración: personas que quieran repartir la publicación en la calle, lugares que puedan actuar como «centros de distribución», es decir, puntos donde la gente que repartirá pueda ir a buscar los ejemplares que le hagan falta, y también personas que se puedan encargar del transporte desde la rotativa hasta los diversos puntos de Cataluña donde se repartirá CRISIS.
     Una anécdota divertida es que, como no podemos decirle exactamente a la gente de cuántos ejemplares disponemos, y la gente no tiene entonces demasiada idea del impacto que puede tener la acción que les estamos proponiendo, cuando les preguntamos cuántos ejemplares de CRISIS querrán recibir, algunos nos dicen 10 o 20... Entonces, nosotros, que previamente ya hemos hecho nuestros cálculos, les orientamos: «Pues podríamos estar hablando, por ejemplo, de una media de un ejemplar por cada treinta habitantes... ¿Cuántos habitantes tiene vuestra población?» Y a partir de aquí, con una sencilla multiplicación todo el mundo se puede hacer una idea de qué cantidad puede asumir, teniendo también en cuenta, claro, su posibilidad de repartirlos ese día, aunque no sean todos, como mínimo una gran mayoría.
     Paralelamente a la organización de la logística, vamos enviando correos informativos a los contactos y haciendo difusión por internet de cómo está yendo la preinscripción de voluntarios, para ir motivando a los más indecisos a participar activamente:
     A 10 días de la distribución de CRISIS, os hacemos saber algunas novedades.
Hasta ahora tenemos ya contactos confirmados en unas treinta poblaciones donde habrá gente que repartirá ya desde el día 17. Si quieres participar y quieres saber si ya hay otra gente de tu pueblo o barrio, escríbenos a info@17- s.info o llena los datos del formulario.
    Por otro lado, como tal vez ya hayáis recibido en vuestro correo electrónico, el día 17 de 21.50 a 22 horas hay una apagada mundial contra el cambio climático. Por eso, aprovecharemos la difusión masiva de la publicación CRISIS para extender y dar más contenido a esta convocatoria.
Finalmente no podemos dejar de felicitar a Amadeu Casellas por su valentía y determinación y a todo el mundo que ha ayudado a hacer que cumpliera parcialmente su justo objetivo. ¡Como han dicho desde su Grupo de Apoyo en Osona, así Moveremos Montañas!
     Por otro lado, también motivamos a la gente que no tiene tiempo de salir a la calle a repartir, pero que tiene ganas de colaborar de alguna forma, a ayudarnos a hacer promoción de la web del 17-S, en la que a partir del día 17 se podrá leer la publicación
en formato digital. Así, les animamos a entrar en los foros de las páginas de los diferentes medios de comunicación convencionales y a hacer publicidad de la web de CRISIS.
    El lunes 15 por la noche, a punto de entrar en martes, se hace llegar por correo electrónico la publicación entera en PDF a todos los coordinadores de cada territorio y a los voluntarios que han insistido en ver la publicación antes de distribuirla. Así, hacia la una de la madrugada se envía el siguiente correo:
   Enviamos, pues, la publicación definitiva para que aquellos coordinadores y repartidores que habéis pedido leerla antes de repartirla podáis hacerlo durante el día de mañana.
    Veréis que uno de los artículos es legalmente comprometido, y éste es el motivo por el que ha habido tanta discreción respecto a los contenidos y el enfoque de la publicación.
    Por seguridad y para poder llevar a cabo la distribución de esta publicación tal como se ha previsto, confiamos que este correo no será reenviado y que el contenido del artículo central se mantendrá en secreto hasta el día 17, en que se producirá su distribución por todo el territorio.
    A partir de este día podréis consultar también la publicación en PDF a través de la web www.17-s.info, donde también podréis encontrar y pedir más información.
     ¡Gracias por la comprensión y por confiar en nosotros!
                                                                                             Publicación CRISIS.
     Una vez tenemos toda la logística más o menos cuadrada, es decir, las poblaciones donde se repartirán ejemplares y cuántos ejemplares tenemos que llevar, además de concretar cuándo podrán llegar, empezamos a diseñar rutas para las personas que harán la distribución con furgonetas. De esta manera nos salen siete rutas, con aproximadamente seis poblaciones cada una, de modo que en una tarde-noche (el día anterior al 17), la publicación se pueda haber repartido prácticamente ya por todas partes. Las furgonetas deberán ir llegando el martes 16 a lo largo de la mañana a la rotativa para ir recogiendo los ejemplares y desde allí saldrán hacia distintos puntos de Cataluña, con el número de ejemplares correspondiente que tienen que hacer llegar a cada punto de distribución. Algunas no llegan a puerto hasta bien entrada la noche.

EL DÍA D: 17 DE SEPTIEMBRE DE 2008

    Después de todo este montón de trabajo, en lo que se refiere a la publicación en sí, el día 17 todo sale como era previsible. Una distribución masiva cubre distintas áreas y localidades de Cataluña y diversas furgonetas acaban de hacer el reparto por los centros de distribución de Barcelona y el área metropolitana. Excepto por algún problema puntual (¡y de puntualidad!), en general todo va como una seda. Hay puntos de la ciudad de Barcelona donde la concentración de voluntarios es tal, porque son lugares muy céntricos y con mucha afluencia de gente, que se van haciendo turnos para cubrir las diferentes franjas horarias. Hay gente repartiendo en las bocas de metro, ferrocarriles y tren, por las calles, por universidades y empresas, institutos... Las personas distribuidoras y voluntarias tienen una carta escrita expresamente para ellas para agradecerles que se avengan a repartir y para darles más información sobre el contenido de la publicación para aquellos que todavía no lo conozcan:
                  Una carta introductoria:

   Queridas/queridos compañeras/compañeros,
   Si os llega este escrito es porque os habéis implicado
como centro de distribución o como repartidores de la publicación CRISIS, que a estas alturas ya podéis tener en las manos. Como ya sabéis, el contenido exacto de estas veinte páginas lo hemos mantenido en secreto hasta ahora, el mismo día antes de su difusión y, bueno, ahora por fin os lo podemos explicar.
    La razón la podéis leer básicamente en las páginas centrales, donde hacemos pública una acción de desobediencia civil a las entidades bancarias.
     Esta acción financiera, que ya se explica suficientemente en las páginas 10 y 11, ha sido realizada exclusivamente por mí, Enric Duran, y fue la idea originaria a partir de la cual se han puesto manos a la obra para sacar adelante estas veinte páginas de contenido centradas en la crisis, aunque también en el poder que tienen los bancos sobre los diferentes estamentos de la sociedad; hasta el punto que los podemos considerar un gobierno en la sombra y responsables de la destrucción del planeta. La publicación también se centra en explicar detalladamente las alternativas que se están poniendo en marcha desde los movimientos sociales.
    Con todo, son veinte páginas llenas de información que creemos que os gustará difundir. Y más teniendo en cuenta que buena parte de esta información no la hemos visto jamás en los mass media, ya que va contra las corporaciones que los controlan y financian.
    Era necesario que la información no se filtrara para asegurar que se imprimieran todos estos ejemplares y que yo, Enric, pudiera desaparecer, pasando desapercibido, justo antes de que CRISIS saliera a la calle. ¡Si estáis leyendo estas líneas ahora es porque de momento esto ya lo hemos conseguido!
     Queremos que la noticia llegue a la gente de la calle sin ser filtrada por los mass media, y es con estos 200.000 ejemplares y con vuestra ayuda que lo queremos conseguir.
     Así, agradecemos la confianza de todas las personas y colectivos que os habéis comprometido con este 17-S sin conocer del todo los contenidos de la publicación, y esperamos que consideréis que ha merecido la pena.
    Por otra parte, para simbolizar que ésta es una acción que a pesar de que la ha hecho una persona, hay muchas que están de acuerdo con su ética, se ha elegido un antifaz verde como símbolo de la acción, de los que hemos repartido unos cuantos por los puntos de distribución que acogen más ejemplares para que quien quiera se lo pueda poner.
     Y bueno, sin extendernos más, hablamos, pues, del reparto en sí. Adjuntamos unos comentarios en relación con las convocatorias del miércoles 17 y del viernes 19 y unas recomendaciones legales a la hora de repartir.
      Desde algún punto del planeta Tierra
      Un fuerte abrazo
      ENRIC DURAN
      En nombre de la publicación CRISIS
      http://www.17-s.info
    La carta va, además, acompañada de algunas recomendaciones legales para el momento de repartir, visto que en algunas ocasiones anteriores había habido problemas de requisa de materiales, tanto por alguna campaña de V de Vivienda como por las recientes viñetas sobre el príncipe que había publicado El Jueves y que habían sido retiradas por calumnia. No sea que haya algún banco que se sienta atacado por los contenidos de la publicación... También hay recomendaciones prácticas, como por ejemplo cómo actuar en caso de lluvia, que parece que se prevé para aquel día.
     Paralelamente, yo ya me encuentro en otro rincón del mundo. Antes de contaros cómo fue mi huida, me gustaría que entendierais por qué vi la opción de marcharme del país como una opción importante de llevar a cabo. Por un lado, es una cuestión de estrategia, quiero marcar los tiempos, no quiero que nadie decida por mí cuándo tengo que dar la cara, cuándo tengo que enfrentarme a un juicio, cuándo y cómo tengo que dar explicaciones sobre lo que he hecho. No quiero que nadie decida cuándo tengo que separarme del ordenador que me sirve de herramienta de trabajo y de difusión de mis ideas. Tengo respeto al posible asedio policial, pero sobre todo mediático y social, y temo que todo ello me impida seguir difundiendo mis propuestas y mi acción de manera masiva. Cuando dé la cara será porque quiero darla, porque creo que ha llegado el momento de hacerlo. No porque el poder lo decida. Además, sé que aunque esté lejos puedo seguir manteniendo la comunicación tanto con la prensa como con los movimientos sociales, con el contacto con la gente a través de la web. Puedo seguir haciendo mucho trabajo.
    Tengo que coger el autobús de Barcelona a Lisboa el domingo 14 al mediodía. Desde allí tengo que coger un vuelo el lunes al mediodía hacia mi destino, donde tendré que llegar el martes día 16 a primera hora de la mañana, un día antes de que CRISIS salga a la luz. Pero no todo sale siempre como uno lo prepara... A última hora, no estoy suficientemente satisfecho de cómo he dado el relevo en cuanto a la coordinación de toda la logística, así que en vez de coger el autobús, decido apurar unas horas más para dejar el trabajo bien hecho y coger un avión. Total, el hecho de coger el bus es una cuestión de seguridad, pero en aquel momento me siento con la confianza de que nadie me sigue la pista y pienso que la posibilidad de que sea un riesgo ir en avión hasta Lisboa es muy remota. De este modo, cojo un avión el lunes a las 8.30 de la mañana y gano unas quince horas de tiempo.
    ¡Y así lo hago, pero la sorpresa es que una vez en Lisboa me encuentro que no me dejan subir al avión que toca porque no tengo billete de vuelta! Un conflicto puntual hace que en ese momento no dejen salir a personas de nacionalidad española sin billete de vuelta. Esta vez sí que me pongo nervioso. ¡Toda una estrategia pensada minuciosamente podría irse al traste si no me encontraba bien situado fuera del continente de buena mañana el día 17!
     Finalmente puedo salir el martes por la mañana, con un gasto imprevisto en forma de billete de vuelta que no utilizaré. Y lo que es más importante, con mucho menos tiempo del que he previsto para preparar mi primera comunicación para el día 17.
     Llego a mi destino el martes a las 21.30, hora catalana. A la una de la madrugada consigo tener conexión a internet y envío tres correos: uno a mi madre, otro a la persona que me ayuda a tener a punto la web, ya que descubro que ésta todavía no está totalmente a punto y sólo faltan unas horas para la gran noticia, y el tercer correo... a la coordinación de la distribución, para darles ánimos y para hacerles saber que ya he llegado a buen puerto. A la una y media decido dormir un poco porque acumulo mucho cansancio del viaje y sé que me espera un día movido. A las 5 vuelvo a levantarme y me vuelvo a poner al ordenador. La web todavía no se veía bien. Envío un nuevo correo tratando de que se solucione...
    En Barcelona las cosas están movidas. Mis compañeras de organización que hace casi dos días que no duermen siguen al pie del cañón, aunque no es fácil afrontar el alud de novedades que llegan. La repercusión mediática es inmediata e impresionante. A las 6.50, el periódico El Mundo publica la noticia, porque un periodista de este medio ya se había enterado el día antes a través de un amigo suyo que lo sabía y se lo hizo saber. A partir de entonces, pero sobre todo a partir de las 9 de la mañana, los teléfonos de la organización no dejan de sonar y la prensa pregunta por mí, ante el susto de mis compañeras que no saben demasiado bien qué decirles. Pero, ¿qué estoy haciendo yo? Pues trato de encontrar un lugar seguro donde poder ponerme en contacto con la prensa a través de mi ordenador, que tiene instalado un sistema de seguridad importante. Voy recibiendo correos de la prensa insistiendo en entrevistarme, pero yo todavía no tengo todo mi equipo montado. A las 8.30 tengo a RAC1 pidiéndome audiencia. Esta entrevista no se podrá hacer hasta las 11, ya que hasta media hora antes no logro tener a punto todo mi kit seguro de comunicación virtual. A partir de la experiencia de RAC1, la dinámica se empieza a ver clara. Las entrevistas se realizan a través de Skype hacia un número de teléfono fijo o hacia otro usuario Skype. Los medios dejan de insistir tanto llamando a los teléfonos de Barcelona y se dedican a enviarme masivamente correos para concertar entrevistas. La segunda que puedo hacer la hago con Josep Cuní, para TV3.
    Esta entrevista provocará un poco de alboroto, esencialmente por la actitud provocativa y arrogante del presentador, que indignará a muchas personas (probablemente es lo que busca). Pero, sobre todo, hay un aspecto fundamental y es que, durante la entrevista, Josep Cuní me pregunta si financio al «colectivo ocupa». Con el poco tiempo que me deja el presentador para explicarme, no puedo decir mucho más que un «no», aunque más tarde me doy cuenta de que es necesario que políticamente y mediáticamente quede claro, para evitar posibles rumores y malentendidos, que el dinero que he conseguido forma parte de mucho otro dinero que se consigue autogestionadamente y que ningún grupo depende de este dinero, es decir, quiero que se sepa que los proyectos de los movimientos sociales tienen vida y financiación propias, que no me necesitan; por ello, enviaré a través de Liberinfo el siguiente comunicado de prensa:

   Buenas tardes,
   Una aclaración a partir de opiniones y debates que están surgiendo.
   Las actividades cotidianas de muchos movimientos sociales, especialmente las de los centros sociales okupados, funcionan básicamente gracias a la autogestión económica, a los conocimientos colectivos y al tiempo voluntario de mucha gente. Los 360.000 euros no han ido a parar a estos proyectos, no porque no esté de acuerdo con ellos, que lo estoy, sino porque los centros sociales no los necesitan.
   Una cantidad como ésta sería una nimiedad si tuviera que financiar la inmensa labor que cada día hace tanta gente desde lo que la prensa llama movimientos alternativos.
    El dinero ha ido a proyectos diferentes que, por ser incipientes o por tener más gastos económicos, no podrían haber arrancado sin él.
    El capital humano de gente que cree en lo que hace es más potente que cualquier capital económico, y ésta es nuestra mejor fuerza, así seguiremos.
                                                             ENRIC DURAN, enric@enricduran.cat

    Las primeras apariciones en la prensa, sumadas a la distribución del periódico que se está realizando masivamente, tienen una consecuencia directa en nuestra estructura, y es que la página web recibe tantas visitas a la vez que no puede asumirlas y la gente no puede entrar. De las 9 a las 10.30 había ido cada vez peor, hasta que se colapsa. Los técnicos, que ya estaban avisados de que habría muchas visitas, pero que no se imaginaban que fueran tantas, reaccionan rápidamente y hacen una migración de emergencia de la web hacia otro servidor. Hacia las 11.30, ésta vuelve a estar operativa, y por fin en buenas condiciones. El indicador señala mil visitas a la vez. Los técnicos están impresionados, uno de ellos escribe:
El problema se encuentra con 17-s.info, que tiene un tráfico de más de 4.000 visitantes activos por hora. Está sirviendo 30 archivos/segundo y hace subir la carga de la máquina hasta las nubes, es decir, hasta que deja de responder. [...] La verdad es que ésta ha sido una subida de tráfico «bestial» [...].
    Esta migración tan precipitada hará que las visitas a 17 s.info se redirijan automáticamente a polaris.moviments.net, que durante unos meses será la dirección visible de la web.
     Hacia las dos de la tarde insisten en pedirme el pasaporte y sé que no es seguro dejarlo, así que tengo que abandonar el lugar donde me encuentro, no sin antes enviar una carta a las 18.000 direcciones suscritas a la lista de moviments.cat, el boletín electrónico semanal de acciones y propuestas de los movimientos sociales, que yo coordinaba desde su creación.
      Soy Enric, creador y redactor del boletín cat@moviments. cat. Esta semana no sale el boletín habitual, porque es una fecha señalada. La próxima semana me volveré a encargar desde allí donde esté, intentando volver el lunes como al inicio.
    Hoy, 17 de septiembre, hago pública la acción de desobediencia civil a la banca que llevaba más de dos años llevando a cabo.
    Tal vez a estas alturas ya lo sepáis, porque la noticia ha sorprendido a la prensa y no ha habido hasta ahora los filtros que nos encontramos en otras ocasiones.
     He expropiado 492.000 euros a 39 entidades bancarias a través de 60 operaciones de crédito. Incluyendo intereses de demora; la cifra actual de la deuda es de más de 500.000 euros que no pagaré.
     Ha sido una acción individual de insumisión a la banca que he realizado premeditadamente para denunciar el sistema bancario y para destinar el dinero a iniciativas que alerten de la crisis sistémica que estamos empezando a vivir, y que traten de construir una alternativa de sociedad.
     Se trata de una acción ajena a ningún tipo de violencia, que reivindico como una nueva forma de desobediencia civil, a la altura de los tiempos que corren. Cuando la financiación al consumo y la especulación son dominantes en nuestra sociedad, ¿qué mejor que «robar» a los que nos roban y repartir el dinero entre los grupos que lo denuncian y construyen alternativas?
     Podéis encontrar toda la información detallada de esta acción en: http://polaris.moviments.net:8000/ca/he-robat- 492000-euros-als-quemes-ens-roben-denunciar-los-i-construir-alternatives-de-societat y en las páginas de la publicación CRISIS.
     También podéis contactar conmigo en enric@enricduran. cat.
     No es hasta las 16.30 que encuentro un cibercafé, pero como no me dejan conectar mi ordenador sólo me dedico a responder correos a los medios como ADN, Público, La Vanguardia, Televisión Española o Catalunya Radio, explicando que tal vez hasta la noche o hasta el día siguiente no me será posible conceder entrevistas. Es el precio que estoy pagando por no haber tenido el tiempo suficiente en mi destino para instalarme en un lugar seguro desde donde poder comunicarme con mi ordenador, que tengo configurado para poder comunicarme sin que se sepa dónde estoy.
    Pocos días antes de marcharme, había rodado con dos personas de confianza una entrevista que me permitiera explicar mi acción a través de un vídeo por internet. La intención inicial era que no se editara sólo la entrevista sino que en el corto hubiera algunas explicaciones en off e imágenes que lo completasen. Habíamos quedado que el vídeo saldría tres o cuatro días después del 17-S. Grande fue mi sorpresa cuando lo vi colgado en internet la misma madrugada del 18. ¿Qué había pasado? Según me enteré más tarde, ante el impacto social y mediático que habían tenido la acción y la misma publicación, sobre la marcha se había decidido editarlo y colgarlo en internet la misma noche del miércoles. Gracias a ello, y a que numerosas páginas web y algunos medios añadieron un enlace con el vídeo, decenas de miles de personas pudieron ver la entrevista en todas partes. En sólo unas horas, el canal Subtitles de internet lo había traducido al castellano y al inglés y el vídeo rodaba por la red.
   Es bonito recordar, también, que desde buena mañana del día 17 empecé a recibir centenares de mensajes de correo electrónico. Primero, a través del correo de la web de 17-s.info, y a partir de las dos del mediodía, cuando difundí mi nuevo correo electrónico mediante el boletín moviments.cat, a través de las dos vías. En la mayoría de los casos, los mensajes mostraban sobre todo felicitaciones, agradecimiento y sorpresa.
     En muchos casos, quien escribía expresaba con palabras bonitas las ideas, reflexiones y emociones que le había llevado el significado de mi acción. Muchos mensajes similares pueden encontrarse en los blogs y foros de internet que informaron de la acción. Al final del libro podréis encontrar una muestra de todo lo que estas personas, impactadas por el momento, llegaron a escribir.
    Como ya os he contado anteriormente, la coincidencia del desarrollo y la culminación de mi acción con la crisis financiera mundial la tenía prevista en sus líneas generales desde que empecé a actuar y sobre todo desde agosto de 2007. Lo que no me podía imaginar es la coincidencia de la publicación de mi acción con el punto de inflexión en que la economía financiera iniciaría el crac que se alargaría todo el octubre.
    La semana antes del 17-S, las dos principales entidades de garantía hipotecaria de Estados Unidos se declararon en quiebra y tuvo que salir el gobierno con dinero público a rescatarlas.
     Días más tarde, el lunes 15, mientras yo estaba tratando de llegar a mi destino, Lehman Brothers, uno de los principales bancos de inversión del país norteamericano, se declaraba en quiebra y el gobierno reaccionaba no dejando que un monstruo con los pies de barro se desplomara. Cuando los 200.000 ejemplares de CRISIS se estaban distribuyendo en el territorio catalán para tomar las calles y mientras yo me aproximaba al lugar donde tenía que reaparecer virtualmente, el capitalismo internacional se despertaba conmocionado por estos hechos. Desde primera hora del miércoles por la mañana, cuando miles de periódicos con el título CRISIS invadían las calles, su nombre confirmaba la realidad que ya era tema de conversación en la calle. Dos días después, el 19 de septiembre, saltaba a los titulares la mediática noticia de que Bush anunciaba un gran plan de rescate de la banca con dinero público. Aquel titular «¿Crees que los bancos te roban?» no podía haber sido más premonitorio. El mismo día 17 me había encontrado que esta gran coincidencia no había dejado indiferente a nadie y daba más fuerza a mi acción, y los periodistas me preguntaban cómo podía ser.


Convocatorias

     En primera página de la publicación había un par de convocatorias públicas para el mismo día 17 por la noche y para el día 19. La del miércoles 17 se trataba de sumar a un apagón mundial para que respire el planeta, que ya estaba convocado por otras vías, una cacerolada reivindicativa contra los bancos.

¡APAGA LA LUZ, NO PAGUES LAS DEUDAS Y ENCIENDE LA CACEROLA!

    Para el viernes 19, dos días después de hacer pública mi acción, se convocaban concentraciones de respuesta a los contenidos de la publicación. Se trataba de intentar fomentar un espacio de encuentro a escala local de aquellas personas que se hubieran interesado por los contenidos y tuvieran ganas de compartirlos.
   La motivación de la convocatoria es que la gente no organizada y la gente organizada podáis tener un espacio común a escala local, para encontraros y aprovechar la difusión que tenga la convocatoria. La propuesta sería después de la concentración en la plaza del Ayuntamiento (en los barrios de Barcelona que quieran puede ser la sede del distrito) y desplazarse ante la oficina de alguna entidad financiera importante, para leer allí el manifiesto que os hacemos llegar y/o aquel escrito que a escala local os apetezca añadir.
   La convocatoria del miércoles no tiene demasiado eco, según me consta, probablemente porque habría sido algo muy inaudito que el mismo día de la publicación provocara un impacto tan fuerte que hiciera que la gente se empezara a movilizar por algo que todavía no conocía demasiado y tal vez ni siquiera había tenido tiempo de leer. Tampoco me consta, de hecho, que el apagón de luces fuera extremadamente secundado. En cuanto a las concentraciones del viernes, se hacen en algunas poblaciones, pero son más bien en apoyo a mi persona y a mi acción y sirven para volver a repartir publicaciones, no tanto para encontrarse. Mi interpretación es que seguramente esperar a que la gente en tan pocos días se sienta motivada para salir a la calle a buscar a otra gente, probablemente es pedir demasiado y hay que dejar que las cosas tengan sus propios ritmos. Por otro lado, creo que tal vez no queda lo bastante claro cuál es el sentido de la convocatoria y por eso la gente que no está ya bastante implicada o que no me conoce personalmente no se moviliza.

DESPUÉS DEL 17-S

   El día 18, al día siguiente de la distribución, siguen llegando reacciones de todo tipo. La Vanguardia publica el artículo «¿Desobediencia o farsa?», explicando que algunos bancos afirman que mi historia es falsa; la verdad es que no me extraña que les cueste creérsela... Además, parece que algún otro banco dice que soy un ladrón. ¡Veo que no se ponen de acuerdo en cómo tienen que reaccionar, ya está bien que sea así! ¡Les he pillado por sorpresa! Por internet también hay gente que se cree que mi acción es una acción publicitaria para difundir los contenidos del periódico... También habría estado bien, ¿no? ¡Pero lo mejor es que la realidad supera a la ficción!
   El viernes 19, El Periódico publica que ya hay dos denuncias contra mí: una de la financiera de Carrefour, y la otra no saben de quién. Hay quien reacciona rápidamente y empieza a hacer un llamamiento a través de internet para boicotear a Carrefour, aunque yo no animo a hacerlo porque antes tengo que confirmar los hechos por fuentes verídicas. No es hasta al cabo de dos semanas y a través de mi abogado cuando me entero que de momento no hay ninguna denuncia en los juzgados, cosa que hago saber a mi entorno más directo para que no se promuevan reacciones antes de tiempo. Por su parte, toda la clase política guarda silencio ante esta acción. Hay un dicho que seguramente conoceréis que dice que «quien calla, otorga», y el hecho es que esta actuación y la información que me va llegando por internet y de toda la gente que me escribe me hace pensar que el impacto ha sido tan fuerte que ningún político se ha atrevido a criticar públicamente mi acción, para no hacerme publicidad y para hacer como si la cosa no fuera con ellos, pero en cambio la noticia ha llegado poco a poco a toda Cataluña y, poco a poco, se va extendiendo por el resto del Estado y en menor medida a otros países.
   Viendo lo que veo, temo que coja fuerza mediática la idea de que nada sea cierto y pido a Barcelona que organice información que pueda demostrar la veracidad de mi acción. Cuando lo tengo a punto, escribo a los medios de comunicación:
Hola a todo el mundo, Escribo sólo para informar que tenemos a disposición de los medios de comunicación documentación que acredita la veracidad de los créditos que anuncié el día 17 de septiembre, que no pagaré. Se trata de cartas de entrada en los registros de morosos y cartas de algunos de los bancos que declaran las deudas como impagadas. Quien quiera acceder a esta documentación nos tendría que facilitar una dirección física donde le haremos llegar las fotocopias por correo postal.
Atentamente,
ENRIC DURAN

   La respuesta no se hace esperar y pronto media docena de medios de comunicación piden estos documentos. Aun así, en el ámbito de los grandes medios de comunicación no se publica nada más sobre esta cuestión durante los días siguientes.
  Por eso empiezo a pensar que debería preparar un comunicado con la suficiente fuerza mediática para hacer llegar esta información al público. Al mismo tiempo, dudo que realmente la cosa quede sin tan siquiera ninguna denuncia, porque sería una muestra muy clara de su «bajada de pantalones» y yo puedo encontrar maneras de que mucha gente se entere de lo que quiero comunicar. Decido preparar un comunicado provocativo, que anuncie que no tengo ninguna denuncia y que por este motivo volveré muy pronto al país. Lo acompañaré de dos materiales audiovisuales que, de manera más contundente y sin necesidad de que lo digan los medios de comunicación, demuestren la veracidad de mi insumisión bancaria. Por un lado, investigando entre mis cuentas corrientes, veo que todas están bloqueadas excepto tres. Dos de éstas son de las que utilizaba para pagar múltiples créditos, una cuenta de La Caixa y la de ING, la tercera es de Caja de Navarra con mi segunda empresa. Me gravo en vídeo enseñando mis cuentas corrientes, ya que llevaba conmigo una pequeña cámara precisamente por si necesitaba hacer algo así, de modo que nada me lo impide. La segunda prueba la consigo entrando virtualmente en la lista de morosos de Asnef. Así, me bajo el documento que demuestra mi situación de morosidad y encuentro además el registro que también lista las consultas que hacen los bancos; éste tuvo un punto de inflexión de consultas el 17 de septiembre, incluso de bancos que no estaban afectados por mi acción. Eso me demuestra hasta qué punto se sintieron afectados desde un primer momento por la noticia que anunciaba CRISIS.
   Para aprovechar su fuerza simbólica, espero al 17 de octubre para publicar este comunicado. También le añado valoraciones personales en relación con la crisis y cómo el hecho de que los bancos estén siendo salvados por los estados demuestra que son ellos los que más nos roban. Poco antes de enviarlo, el abogado me vuelve a confirmar que en los juzgados no hay ninguna denuncia contra mí.
   Entre otras cosas, en el comunicado digo lo siguiente:
Hoy hace un mes que di a conocer mi acción de expropiación de casi 500.000 euros a 39 entidades financieras y todavía no se ha confirmado ninguna denuncia en mi contra. Las informaciones que se van haciendo públicas en algunos medios de comunicación no se han traducido en ningún proceso judicial. Este hecho, junto con el silencio mediático de políticos y banqueros en relación con el tema, me hace sospechar que tal vez están dispuestos a no acusarme con tal de que no se hable más del tema. ¿Qué motivo podría haber, si no, para no denunciarme? Si creen que es un delito, ¿no tendrían que denunciarlo, como es el deber de todo buen ciudadano? Tal vez ya es demasiado evidente para la gente quiénes son los verdaderos delincuentes. Y es que han pasado cosas muy graves alrededor de la crisis financiera internacional desde que la publicación CRISIS vio la luz. El titular de la revista del 17-S: «¿Crees que los bancos te roban?» ha sido respondido sin medias tintas por las ayudas de más de 2 billones de euros que Estados Unidos y los países de la UE han garantizado a la banca privada, con dinero que es de los ciudadanos o le perjudicarán a través de la inflación. Mientras los agujeros de los bancos se apuntalan con dinero público, los principales inversores y ejecutivos del sector financiero han visto engrosar su patrimonio personal con ingresos miles de veces por encima de los de las personas trabajadoras. Así pues, los acontecimientos han hecho que queden cortas las denuncias que hacíamos el 17 de septiembre. Ya no son sólo los banqueros, sino que se ha demostrado que políticos y banqueros van de la mano, para expoliar la riqueza de la gente. Banqueros financian a políticos, políticos financian a banqueros. Ante estas evidencias parece claro que mi acción de insumisión bancaria ha despertado demasiadas simpatías y muestras de apoyo entre la sociedad civil como para ser denunciada por unas entidades financieras totalmente desprestigiadas (y con razón). ¿Son conscientes, los poderes financieros, que si mi acción sale judicialmente inmune será una clara demostración de que la banca ha perdido toda legitimidad y que ésta la tenemos quienes luchamos por transformar la sociedad? ¿O tal vez creen que la gente no se enterará? Que no se equivoquen. Si los poderes fácticos pretenden silencio, es que tenemos que hacer ruido y lo tendrán. Este atraco a mano armada en que se ha convertido la crisis financiera actual está indignando cada vez a más gente. Millones de personas endeudadas están viviendo la situación de ver cómo se les abandona, por no hablar de la gente que se muere de hambre, mientras se ayuda a los ricos. Todos hemos visto de qué parte están los gobiernos. Entretanto, desde el poder nadie quiere reconocer que la verdadera solución pasa por el cambio de sistema. El capitalismo dependiente del crecimiento exponencial está agotado porque hemos llegado a los límites del consumo de los recursos naturales y se ha demostrado con la crisis actual que la especulación financiera sin una base real acaba convirtiéndose en nada. Ninguna supervisión ni control convertirá el dinero virtual en energía o comida. Desde la gente y especialmente desde los movimientos sociales cada vez más personas lo tenemos claro: las verdaderas soluciones pasan por el decrecimiento y la justicia social. Para llegar a estas soluciones hay que abolir el sistema financiero actual. La liquidez que necesitan las personas y los sectores productivos se puede cubrir de otras maneras. No necesitamos bancos privados ni empresas financieras. Por mi parte, ante la falta de denuncias y para poder estar activo en las movilizaciones sociales en esta coyuntura histórica en que nos encontramos, pronto saldré de la clandestinidad y volveré a la actividad pública.
ENRIC DURAN
Insumiso a la banca, 17 de octubre de 2008

   ¿Todo un desafío al poder, verdad? A los Mossos d’Esquadra (policía autonómica catalana) no les debía gustar demasiado este comunicado porque sólo tardaron tres horas en responder públicamente a través de Europa Press:
Un total de dieciocho entidades financieras han presentado denuncias por los retrasos en los pagos de los créditos concedidos al activista Enric Duran. [...] Los Mossos d’Esquadra están investigando el caso y centralizando todas las denuncias de las entidades, según explicaron a Europa Press fuentes policiales, que confirmaron que todas las entidades que habían concedido sumas «importantes» a Duran ya han denunciado el caso por la vía penal.
   Curiosamente, la nota se completaba con información sobre los créditos impagados según el registro de morosos que habían sacado de la documentación que yo les había hecho llegar, aunque lo presentaban como si se la hubiera hecho llegar la policía.
   Al contrario de lo que podría parecer ante esta mala noticia legal, escrita en respuesta a mi comunicado, me impregnó un sentimiento de satisfacción. El comunicado había servido, por un lado, para provocar que algunos medios diesen la información que demostraba la veracidad de mi caso y, por otro lado, para que yo mismo supiera que en principio sí que habría cargos penales contra mí, información que me serviría para concretar mi estrategia. Si yo había dicho que «como se ha demostrado que los bancos nos roban, pronto volveré a la actividad pública» es porque pensaba hacerlo, con denuncias o sin ellas.
   Ciertamente, dos motivos de peso me habían hecho cambiar mis planes a las pocas semanas de estar en el extranjero. Por un lado, el éxito del 17-S y el impacto social que había tenido mucho más allá de los movimientos sociales me hacían pensar que habría muchas posibilidades de que el apoyo social fuera demasiado grande para que me pudieran llegar a encarcelar. Por otra parte, la aceleración de la crisis vivida desde mediados de septiembre me motivaba a dedicar todas mis energías para aprovechar la oportunidad del cambio social que representaría esta crisis. Aun así, no podía precipitarme, porque si volvía demasiado pronto, no habría nada preparado a nivel de movilización social, y precisamente confiaba mucho en lo que pudiese organizar teniendo tantas horas del día, ahora que ya no tenía que dedicarme a expropiar bancos. Así pues, desde muy pronto sonó en mi cabeza la fecha del 17 de marzo, seis meses después del 17-S, como el momento más adecuado para mi regreso público a tierras catalanas montando un nuevo día D, el 17-M. Tenía muchas ideas de cosas que preparar para aquel momento, muchas propuestas nuevas. Os lo cuento en el capítulo siguiente.
Seamos el cambio que queremos

    En algún lugar de este pequeño planeta, y a medida que recibía noticias de lo que pasaba en Cataluña, mi enfoque del tiempo que tenía que estar fuera del país iba cambiando muy rápidamente. Si al principio me había despedido creyendo que al menos estaría un año fuera, ya que era el tiempo que había creído necesario para preparar un hipotético regreso a casa donde me esperase un juicio seguro, pronto vi que esto no estaba tan claro.
   Lo primero que hice fue dudar que me hiciera falta tanto tiempo para volver, aunque mantenía la idea de que lo más probable a mi regreso sería tener que afrontar un juicio. Así, en la carta a los movimientos sociales que publiqué el 22 de septiembre, pedí la opinión de otros activistas:
Mi objetivo a la larga y a partir de ahora es preparar el terreno para llegar a convertir mi juicio en un juicio popular a la banca y todo lo que representa y, por tanto, por extensión, al actual sistema capitalista. Un juicio que pueda ser al mismo tiempo una nueva herramienta de reencuentro y fortalecimiento de todos aquellos y aquellas que estamos por construir una sociedad alternativa a la actual. Si se lleva a cabo esta idea y vuelvo algún día para materializarla, será si una mayoría de vosotros también lo creéis, si también estáis dispuestos a ganar este juicio, si pensáis que será una acción beneficiosa para nuestras luchas. Espero ponerla en práctica algún día, porque será la manera de volver y no dudéis que tengo ganas de volver a estar entre vosotros, pero creo que no soy yo solo quien lo tiene que decidir. Pediría que se hablara del tema en las asambleas de los colectivos y en los espacios de encuentro y que fuera a partir de aquí que pudiéramos tomar una decisión.
   Así pues, la idea de contrarrestar y ampliar mi juicio con un juicio popular a la banca había tomado fuerza ya aquellos primeros días. De hecho, la idea de dar un carácter ético y político a un hipotético juicio contra mí, ya lo comentaba en mi declaración en las páginas centrales de la publicación CRISIS:
Más adelante, me reservo la posibilidad de volver a aparecer físicamente en territorio catalán, si se demuestra que la sociedad civil catalana está preparada para defender la libertad de quienes nos enfrentamos públicamente a los poderes económicos y políticos de nuestra sociedad. Y si algún día, por voluntad mía o no, soy juzgado, aviso que el único veredicto que aceptaré será la absolución por consideración del tribunal de que mi acción no es constitutiva de delito, a causa de su motivación ética y solidaria contra los actores que más daño causan a esta sociedad y en pro del bien común. Fuera de esto, no negociaré penas menores para evitar cumplir condena, ni pagaré una fianza, ni multa, ni negociaré la deuda. Si el Estado es incapaz de salir de la presión de los poderes fácticos, que todo el mundo lo vea manteniendo a una persona como yo en la cárcel.
   Por otro lado, días después del 17-S seguían entrando muchas personas en la web, escribiéndonos y comentando ideas, problemas, felicitaciones. Algunas preguntaban qué se pensaba hacer a partir de ahora, después de la publicación. Decían que tenían ganas de participar y que la cosa no se quedase aquí; otros hicieron propuestas más concretas: «¿Por qué no creáis un foro y facilitáis que la gente participe?»
   ¡Nada más lejos de mi voluntad que cortar las ganas de participación de la gente! Como no nos habíamos imaginado una respuesta tan fuerte a la publicación, la cuestión de la continuidad de Crisis la habíamos dejado en segundo término, concentrados como estábamos en llevar a cabo el proyecto concreto del 17-S. De todos modos, viendo ahora las reacciones de la gente, veíamos una oportunidad de seguir funcionando y proponiendo nuevas ideas.
   Por mi parte, yo sí que había pensado en crearme un blog personal y que éste se fuera actualizando y sirviera para suscitar debate, pero había habido problemas técnicos para crearlo como yo lo quería y no estaba a punto, así que pensé que la participación se podría generar directamente en la web de CRISIS, http://www.17-s.info, y en pocos días tuvimos el foro creado.
   Entre los apartados de este foro, fuimos creando los siguientes:
   Artículos y materiales de referencia: Apartado de enlaces de artículos, textos, vídeos, etc., que nos aporten reflexiones e ideas en relación con los temas que estamos tratando, en especial la desobediencia y la no-colaboración con la banca, pero también otros relacionados más indirectamente.
   Alternativas económicas y de vida (después de la huelga de bancos, ¿qué?): Foro en que hablamos de alternativas que existen para vivir sin la banca, sin las transnacionales y de una manera ecológica y socialmente viable. También desarrollamos nuevas ideas para llevar a la práctica los participantes en la huelga de usuarios y usuarias de los bancos.
   Comunidad de morosos: Espacio del foro para que las personas morosas compartan dudas e ideas para no tener que pagar a las entidades financieras y puedan vivir sin ellas.
   Insumisión financiera: Foro para hablar de temas relacionados con la acción de insumisión financiera que realicé yo. Consecuencias, denuncias, movilizaciones, reflexiones, opiniones...
   ¡Cuéntanos lo que has hecho!: Foro en el que cada cual puede explicar las grandes o pequeñas iniciativas que ha hecho a raíz de conocer la publicación CRISIS o también las que había llevado a cabo anteriormente y pueden interesar a otros participantes.
   Espacio de propuestas: Espacio en que cada cual escribe su propuesta o idea para que todo el mundo pueda conocerla y debatirla. Pueden ser ideas generales de acciones o proyectos para el futuro, o pueden ser cosas muy concretas que se pueden hacer ahora mismo.
   Acciones en marcha: Aquí añadimos novedades y debates de acciones, campañas y propuestas que ya han superado la fase de la discusión previa y se han empezado a poner en práctica.
   Acción territorial: Foro en el que hacemos difusión de las acciones que se llevan a cabo desde una ciudad o territorio concreto. De esta manera será más fácil encontrarlas y que sean una herramienta de autoorganización para las acciones en relación con la crisis y la respuesta desde la sociedad civil.
   Otros temas: Temas abiertos que no se puedan meter en ninguno de los demás foros.
   A partir de la puesta en marcha de estos foros y viendo, pues, que la web seguía siendo una herramienta que tendría continuidad, se creó el colectivo permanente de Crisis, que sería el encargado de dar continuidad y contenidos al llamamiento de la publicación CRISIS. Como las tareas a realizar serían de coordinación de la web y de vehiculización de propuestas que saliesen del foro, dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que participaría gente de lugares muy diferentes, sería un colectivo que funcionaría en red a través de internet.
   En el espacio «Quiénes somos» de la web, dejamos constancia de esta evolución en el tiempo: Actualización 20-11-08 Tras el interés que ha despertado la publicación y las propuestas recibidas, hemos dado continuidad al colectivo a través de tareas como:
— Ofrecer la web como espacio de información, debate y propuestas, mediante los foros sobre temas relacionados con los bancos, la crisis, el sistema económico actual y sus alternativas.
— Dar información de las movilizaciones que se preparan ante la crisis.
— Iniciar nuevas campañas y acciones como la campaña por una huelga de usuarios y usuarias de los bancos. El colectivo Crisis se organiza actualmente a través de internet, así que para participar puedes contactarnos mediante el formulario de contacto.
  En aquella última semana de septiembre también escribí un artículo de opinión sobre el enorme plan de rescate bancario que el presidente Bush había presentado en el Congreso de Estados Unidos.
   En un extracto se podía leer:
Bush vuelve a aprovechar la situación hegemónica de su moneda y de su país para poner en práctica un plan con el que se financiarán las deudas de empresas privadas a costa de buena parte de la ciudadanía del resto del mundo. O dicho de otra manera, se pretende salvar la economía financiera a costa de perjudicar totalmente a la economía productiva, y esto dicho en palabras que cualquier persona entienda significa que los costes de comprar comida, de tener servicios energéticos, vivienda, etc. aumentarán sin que aumenten los sueldos para que las entidades financieras puedan mantener sus beneficios y su situación privilegiada en el mundo.
   Pensaba que ante un robo tan monumental y la indignación general que este hecho provocaba, era una oportunidad para montar una campaña internacional contra la banca. Al mismo tiempo, tanto en el foro como en los correos que yo recibía, diversas personas proponían cosas como sacar todo el dinero del banco o empezar una huelga de hipotecas.
  A menudo escribían en respuesta al llamamiento a la acción que yo había hecho en la publicación CRISIS:
Un llamamiento a la acción Esta acción quiere ser sobre todo un llamamiento para que cada cual se plantee qué puede y quiere hacer para cambiar el estado de las cosas entre lo que sea posible o incluso lo que parecería imposible... Si yo he realizado esta insumisión financiera, arriesgando mi libertad para demostrar que el sistema económico es más vulnerable de lo que parece y para conseguir todo este dinero para la construcción de alternativas, tal vez muchas otras personas pueden hacer algo más si creen en sí mismas, si saber liberarse de los falsos miedos en que se nos educa premeditadamente dentro del sistema, y piensan decididamente que sólo desde la gente, desde debajo, podemos cambiar el estado de las cosas. Poniendo como ejemplo el estilo de acción que yo he hecho, tal vez cada cual, según su contexto personal y económico, pueda darse cuenta de que hay cosas que están a su alcance: Los inquilinos que sufrís el encarecimiento de los precios de alquiler (que acostumbra a venir tras el encarecimiento de los precios de compra), podéis uniros para llevar a cabo un huelga de inquilinos como la de los años 1930 y 1931; me consta que ya hay gente que se lo está planteando. Si estáis pagando una hipoteca desde hace pocos años, y os queda mucho tiempo de trabajar en un trabajo que no os gusta, tal vez podéis dejar de pagar la hipoteca y okupar vuestra casa. Si lo hacéis solos tal vez tendréis un problema, aunque no mayor del que ya teníais, y además podréis plantear dedicaros a lo que os guste y sea coherente con vuestras ideas y vocaciones. Si mucha gente se organiza, será la banca la que tenga el problema... Si ya estáis en camino de tener que vivir sin cuentas bancarias, porque os han puesto una pena-multa (que tanto abundan actualmente) que no queréis pagar, ¿por qué no expropiáis algún dinero a la banca antes de que llegue el momento de dejar de tener cuentas corrientes? Eso sí, con estas diversas opciones y otras que se os puedan ocurrir seréis morosos toda la vida (o mientras aguante el sistema financiero en crisis), de manera que sería aconsejable que os lo plantearais como idea acompañada de un plan personal para vivir de otra manera, sin cuentas corrientes ni propietarios. Ahora bien, si no podéis o no queréis realizar ninguna de las acciones anteriores, hay dos cosas más sencillas que todo el mundo puede hacer y tendría que hacer cuanto antes mejor: no pedir ningún crédito y sacar el dinero del banco. Manteniendo préstamos, tarjetas de crédito y cuentas corrientes estamos siendo cómplices de unos bancos que son el corazón de un sistema capitalista que está sembrando la destrucción del planeta, la pobreza y la esclavitud de nuestras vidas en todas partes. Sacar el dinero del banco es algo que cualquier persona puede hacer si simplemente se organiza un poco para gestionar sus pagos y cobros de otra manera. Y si este llamamiento te llega tarde porque hay deudas que no has podido pagar y ya apareces en las listas de morosidad de los bancos..., ¿por qué no contactas conmigo y montamos un sindicato de morosos? Que hay más personas morosas que paradas..., ¡y vivir sin cuentas corrientes es un arte que valdría la pena compartir!
   Muchas de las propuestas que me llegaban a raíz de este escrito me parecían lo suficientemente válidas, pero veía que era importante articularlas y evitar su dispersión, así que empecé a escribir sobre el proyecto de lo que acabaría siendo la primera campaña del colectivo permanente Crisis.

CAMPAÑA UNITARIA POR UNA HUELGA 
DE USUARIOS Y USUARIAS DE BANCOS

   Septiembre y octubre de 2008 pasarán a la historia por lo que muchos analistas han calificado como el mayor golpe de estado financiero de nuestra época. El plan consiste en «salvar» Wall Street con deuda del gobierno de Estados Unidos: 850.000 millones de dólares es lo que afirma que se gastará el gobierno para «salvar» el sistema financiero de su país. Lo dice el presidente de un país que tiene una deuda externa de 9,6 billones de dólares. [...] Bush vuelve a aprovechar la situación hegemónica de su moneda y de su país para sacar adelante un plan con el que se financiarán las deudas de empresas privadas a costa de buena parte de la ciudadanía del resto del mundo. [...] Mientras, en Europa, las mismas políticas de «socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres» se llevan a cabo de manera menos evidente; pero los bancos importantes amenazados por la quiebra son rescatados también con dinero público. En total, las ayudas europeas son incluso mayores que las norteamericanas. ¡Qué vergüenza! Así, se salvan las inversiones de los más ricos y, mientras, millones de personas de todo el mundo están perdiendo sus casas o están esclavizadas por el trabajo a causa de deudas muy duras de pagar, y hay 2.900 millones de personas que ni siquiera tienen deudas porque malviven con menos de dos dólares al día. Con 850.000 millones de dólares se acabaría con el hambre en el mundo y se daría acceso a la salud y a la educación a toda la humanidad. Así pues, los estados demuestran ahora claramente de qué bando están, ya que permiten que la gente lo pierda todo para que gane la banca. No se puede aceptar. Ante esta situación tenemos que plantarnos, tenemos que decir basta. ¡Hay que pasar a la acción directa! Por eso convocamos una huelga mundial de usuarios y usuarias de la banca. Esta huelga será de carácter indefinido y no terminará hasta que se cancelen las deudas de las personas trabajadoras, del mismo modo que se han cancelado las pérdidas de los especuladores de Wall Street. Si cientos de miles de personas de todo el mundo nos ponemos de acuerdo en no pagar nuestras deudas y nos apoyamos unos a otros, no nos podrán parar. Si mucha más gente participa de la convocatoria sacando el dinero de los bancos, pararemos este sistema que nos esclaviza. De este modo reclamaremos que sea abolido el actual sistema financiero internacional y se vuelva a crear de nuevo con unas reglas justas, que sean para cubrir las necesidades de las personas y no de los especuladores. ¿Qué poder puede tener un registro de morosos si estamos todos en él? ¿Qué fuerza tendrán sus embargos si nos afectan a millones? ¿Con qué especularán si sacamos el dinero de los bancos? ¡Participa en la huelga indefinida! ¡Saca el dinero del banco, que no especulen con nuestros ahorros! ¡¡¡No pagues tu hipoteca y quédate a vivir en casa, no pagues tus créditos personales, la crisis que la paguen los ricos!!! [...]
   Así pues, durante las primeras semanas de octubre, mientras continuaba escribiendo artículos en relación con la crisis económica global, como uno titulado «Se consuma el golpe de estado financiero en EE.UU.»* y otro con el título «Ante la crisis financiera, ¿por qué los estados no crean su propio dinero?»,** iba cambiando mi punto de vista inicial y mi cabeza se estaba concentrando sin darme cuenta en unos planes muy diferentes de los que había previsto al marcharme.
   Poco a poco fui viendo que la idea de que la huelga fuera realmente internacional era demasiado ambiciosa para nuestras capacidades, porque los primeros contactos con organizaciones de todo el mundo y especialmente norteamericanas no tuvieron demasiado éxito. Entonces nos planteamos no cerrar la puerta a la internacionalización, aunque sí centrar nuestros esfuerzos en la notable difusión que podíamos tener en territorio catalán. Tal vez lo que pasara en Cataluña y a partir de aquí en la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares y el resto de territorios ibéricos podía generar la semilla para que la iniciativa que se llevara a la práctica se copiara en otras tierras más lejanas.
   Las semanas siguientes nos dedicamos a preparar la puesta en marcha de la campaña. La herramienta básica de este inicio consistiría en un sistema de preinscripciones, mediante el cual, cuando hubiera suficientes personas en cada territorio dispuestas a realizar acciones como las propuestas, sería cuando empezaría allí la huelga. Alrededor de esto habría mucho trabajo para facilitar información y recursos que permitieran
* Encontraréis el artículo en la web de CRISIS, en el siguiente enlace:
http://www.17-s.info/es-consuma-el-cop-destat-financer-als-eeuu-catcast.
** Encontraréis el artículo en la web de CRISIS, en el siguiente enlace:
http://www.17-s.info/davant-la-crisi-financera-que-els-estats-no-creenels-seus-propis-dinerscat-cast. a los potenciales huelguistas entender y reflexionar sobre lo que les proponíamos.

¡QUE LA CRISIS LA PAGUEN ELLOS!

    Hacia finales de octubre saltaba a la actualidad pública la noticia de la reunión del G-20 de los días 15 y 16 de noviembre, que según los jefes de Estado implicados debería servir para parar la crisis y para empezar a debatir reformas del sistema financiero internacional. Nicolas Sarkozy demostró de nuevo su interés por el protagonismo mediático definiendo el encuentro como una reunión para «refundar el capitalismo», aunque nadie se acababa de creer que se quisieran cambiar tantas cosas, como se demostró semanas más tarde. Ante esta noticia, muy pronto se hizo correr un llamamiento a hacer concentraciones públicas el sábado 15 de noviembre en unas cuarenta poblaciones del Estado español, con el lema «Que la crisis la paguen ellos».
   No fui yo quien hizo correr esta convocatoria, aunque alguna gente lo creía y varias personas me lo preguntaron. En cambio sí que creí oportuno reforzarla, y más teniendo en cuenta que era anónima, que no había ningún colectivo detrás, y que nuestra web era un espacio de encuentro adecuado para articular movilizaciones a gran escala. Así, enseguida desde el colectivo Crisis difundimos esta convocatoria y le dimos un espacio destacado en la web. Además, enseguida vi que esta convocatoria estaba quedando muy caótica, porque al estarse comentando en diversos blogs y foros, había quien añadía su población al listado en uno de los foros pero nadie se encargaba de actualizarlo en una web central, porque ésta no existía. Así que me dediqué a ir repasando web por web todas las poblaciones que alguien había añadido e hice un listado que sería de unas 65 poblaciones, para irlo difundiendo. Desde ese momento, la web de Crisis se tomó como una web de referencia de esta movilización, y las convocatorias que iban llegando las fuimos añadiendo hasta ser 75, incluidas algunas concentraciones que se harían en distintos países del mundo, donde en general las movilizaciones no se habían extendido tanto.
   Además, diez días antes de esta reunión del G-20 escribí un artículo sobre el tema, titulado: «Este 15 de noviembre el G-20 decidirá por todos y todas. Ésta es su democracia.»
   En el artículo decía, entre otras cosas:
Los veinte jefes de Estado presentes tampoco hablarán en nombre de la población de sus países, ni siquiera de aquellos que en su día les votaron, ya que los acuerdos a los que lleguen en la cumbre no formaban parte de ninguno de sus programas políticos. Aun así, a ninguno de ellos le habrá pasado por la cabeza someter sus propuestas a un referéndum de la población de estos veinte países, y mucho menos todavía de la población mundial. Así pues, ¿en nombre de quién decidirán realmente Bush (presidente en funciones), Sarkozy, Merkel, Lula y compañía? Podemos pensar que lo harán en nombre suyo y de sus asesores. En representación de las estructuras burocráticas de gobierno que mandan, y viendo las decisiones que toman seguramente estaremos de acuerdo que en muchos casos lo harán en nombre de los mismos poderes financieros que han causado la crisis o de las principales empresas transnacionales. Las injustas decisiones económicas de los gobiernos a favor de los bancos y en contra de la mayoría de la gente que habrán precedido a la cumbre durante las últimas semanas, junto con su procedimiento antidemocrático, están despertando por suerte múltiples respuestas entre la sociedad civil que anuncian unas movilizaciones que se esperan masivas [...]. Estas movilizaciones son un inicio y habrá que ir mucho más allá para que desde la sociedad civil podamos ser protagonistas de nuestro propio futuro. No bastará con manifestarse, harán falta acciones sostenidas, de desobediencia, de boicot y no-colaboración con el sistema financiero. No bastará con la acción contra el sistema, habrá que plantear y, sobre todo, construir desde ya alternativas de sociedad, con las que mostremos que se puede vivir sin crecimiento económico y sin bancos. Desde la web www.17-s.info estamos haciendo y haremos toda la difusión que podamos de estas movilizaciones y participaremos promoviendo acciones que nos hagan avanzar, ahora más que nunca, hacia otra sociedad basada en la justicia social y ecológica. Quiero recordar para acabar un lema que movió a cientos de miles de personas en 2002 en la campaña contra la Europa del capital y de la guerra, y que sigue plenamente vigente: ¡Porque somos millones y el planeta no es vuestro!
   Este artículo tuvo bastante difusión e hizo que algunos medios de comunicación digitales citasen palabras mías cuando hablaban de la respuesta social a la crisis. Las movilizaciones tuvieron un seguimiento irregular, aunque en Barcelona, Madrid, Washington, Zúrich y Reykjavik (el estado islandés había entrado en quiebra) se movilizaron miles de personas. El día 17 de noviembre aparecía en Público una entrevista mía en que Magda Bandera me preguntaba en relación con la cumbre, la crisis y las movilizaciones. Este hecho era interesante porque se me empezaba a coger de referente no ya en concreto por mi acción insumisa y el 17-S sino también para otros temas de actualidad relacionados. De hecho, diversos medios de comunicación alternativos me han pedido artículos concretos o periódicos las últimas semanas, entre éstos: Diagonal, El Viejo Topo, Polémica, llibertat.cat y decrecimiento.info.
   La campaña para la huelga de usuarios y usuarias de bancos la habíamos puesto en marcha ya oficialmente el 12 de noviembre, abriendo las preinscripciones y difundiéndolas por la lista de correo que unas semanas antes habíamos creado con todas las personas que habían ayudado a distribuir la publicación CRISIS y las que se habían registrado en la web.
   Toda la información de este tema desde entonces la hemos ido añadiendo al menos en catalán, castellano e inglés. En inglés nos cuesta más seguir el ritmo, pero tenemos un núcleo lo bastante activo en Estados Unidos que colabora con nosotros y ha creado la web www.bankstrike.net.

EL TRABAJO CONSTANTE EN LAS PROPUESTAS ALTERNATIVAS

   Los primeros días de campaña se inscribió mucha gente de la que va visitando nuestra web. Había muchos perfiles diferentes: activistas, solidarios, personas muy endeudadas, gente que lleva mucho tiempo en lista de morosos, etc. Había mucho trabajo por delante.        
    Además, por otro lado, no queríamos que la propuesta se viera como una acción de carácter «destructivo» o como una acción que una vez hecha no sabíamos dónde nos llevaría. Mucha gente tiene miedo de lo que pueda pasar si quiebran los bancos, es un miedo que el sistema dominante ha sabido poner muy bien en nuestros cuerpos y nuestras mentes, y sabíamos que tenemos mucho trabajo por delante para demostrar, con propuestas muy claras y experiencias piloto, que podemos vivir mucho mejor sin bancos y no en un hipotético sistema alternativo sino ahora y aquí, organizarnos en los barrios o en nuestras comunidades.
   Por eso, en el texto de metodología de la campaña, habíamos escrito lo siguiente:
Puesto que las personas participantes, especialmente las que dejan de pagar deudas y tienen viviendas embargables, asumen un riesgo personal, la manera que tendremos como colectivo de huelguistas para superar este riesgo es la solidaridad y el apoyo mutuo. A todo el mundo que se apunte a participar se le pide que pueda ser solidario. Así pues, entre todas las personas participantes crearemos una red de apoyo interpersonal para asegurar que a nadie le falte techo ni un plato en la mesa. Más allá de esto, la huelga misma pretende incentivar la puesta en marcha de las alternativas de sociedad. Demostrar que se puede vivir bien, y de hecho mejor, sin bancos, será uno de los objetivos principales de la campaña. De este modo, retirar el dinero del banco se convertirá en un paso para reforzar las alternativas, con la posibilidad de invertir dinero en éstas, y dejar de pagar las deudas podrá ser una manera de implicarse en soluciones comunitarias para tener cubiertas las necesidades básicas.
   Para promover estas alternativas, en los foros de la web habíamos ido añadiendo, ordenadas por temas, todas las propuestas concretas que aparecían en el artículo sobre los movimientos sociales de la publicación CRISIS, entre éstas las propuestas de banca ética, que habían de ser una de las principales opciones que se promovieran desde la campaña.
   Para hacer un resumen de la situación de estas alternativa financieras, decíamos esto:
Completamos la información: podéis contactar con coop57 en http://www.coop57.coop (se pueden dejar los ahorros, pero no abrir cuentas corrientes; no es un banco y por eso es muy recomendable para los ahorros, también). Tiene presencia en Cataluña, Aragón, Madrid y Andalucía. Es un proyecto cooperativo. Podéis contactar con Fiare en http://www.projectefiare.cat (se pueden dejar los ahorros, pero no abrir cuentas corrientes; es un proyecto de banco, pero mientras tanto funciona como agente de la Banca Populare Etica Italiana). Tiene presencia en Euskadi, Navarra, Cataluña y Madrid. Es un proyecto cooperativo. Para abrir cuentas corrientes, actualmente la única opción ética en el Estado español es Triodos Bank (http://www.triodos.es), que tiene oficina en Madrid y Barcelona, y opera por internet y por teléfono en todo el Estado. Es un banco ético, con capital privado y público holandés, que se considera ético porque su financiación va destinada a proyectos sociales, ambientales y culturales. Se puede encontrar más información de otros proyectos de financiación ética en el ámbito catalán, más minoritarios, en http://www.fets.org, Asociación para la financiación ética y solidaria. También se puede encontrar información de otros proyectos similares en el resto del Estado en la «red rufas»:
http://www.economiasolidaria.org/redes/red_rufas.
   Días más tarde creamos un foro expresamente con el fin de que los usuarios de la web aportasen nuevas ideas y propuestas.
   Este foro lo presentábamos así:
Lluvia de ideas: Pensamos que estaría bien que entre todos empezásemos a hacer un listado-lluvia de ideas sobre proyectos concretos o alternativas colectivas. ¡Incluso aquellas cosas que en un principio pueden parecer de lo más ridículo o tal vez demasiado difíciles pueden «inspirar» ideas en otra gente que puede dar forma a la idea original y, así, pueden salir proyectos muy concretos y alcanzables!

EL COOPERATIVISMO

   De entre las propuestas que iban saliendo, al cabo de unos días cogieron fuerza algunas relacionadas sobre todo con la creación de cooperativas. La cooperativa es una forma jurídica de empresa que permite aplicar la democracia económica, es decir, una persona, un voto, por mucho que unas personas hayan aportado más capital que otras. En el ámbito de los movimientos sociales, a menudo se llama cooperativas a todas las formas de organización asamblearias y participativas para gestionar una actividad económica colectivizada. Por ejemplo, las cooperativas de consumo ecológico son aquellos colectivos en que un número de unidades familiares, que oscila entre una docena y un centenar, se junta para realizar compras colectivas a campesinos de producción local y ecológica. La base del trabajo acostumbra a ser voluntaria, aunque también hay modelos mixtos con la profesionalización que permiten ampliar el número de participantes y ser parte de ellas aunque no dispongas del tiempo suficiente para participar activamente. Buscando e investigando sobre las ideas cooperativas, llegué primero a pensar en este modelo aplicado a la vivienda, es decir, en las cooperativas de vivienda de cesión de uso.
En el ámbito de la vivienda propongo como proyecto estratégico la creación de cooperativas de vivienda de uso, donde los participantes son inquilinos y al mismo tiempo socios de la cooperativa que es propietaria de la vivienda. Esta idea, que aborta la especulación, sigue el modelo escandinavo «andel». Ahora es una buena oportunidad para generalizar esta propuesta porque con unos pocos cálculos cualquier persona hipotecada podrá darse cuenta de que si deja de pagar su hipoteca y apuesta por este modelo, podrá aumentar a medio plazo su bienestar y seguridad, y reducir sus necesidades económicas. Este modelo de cooperativa de vivienda, además de para el acceso a la vivienda, es importante por todas las relaciones comunitarias que puede comportar, ya que se pueden generar tareas, espacios y usos comunes que además ayuden a reducir el impacto ecológico de nuestra forma de vida. Se trata de realizar una expropiación ciudadana de la propiedad capitalista para convertirla en una propiedad colectiva, y la cooperativa de uso es una manera legal de hacerla que puede complementarse con las acciones de desobediencia civil tipo okupaciones que ya conocemos. Será interesante calcular también, ahora que las hipotecas afectan a viviendas que se están devaluando, cómo dejar de pagarlas y apostar por este modelo puede hacer que una familia tenga derecho para toda la vida a una vivienda digna, sin endeudarse y a una cuota bastante más baja de lo que cuesta un alquiler. Así pues, creo que esta propuesta es muy complementaria con la huelga de usuari@s de bancos, ya que las personas que por voluntad o necesidad pasen a ser morosas se podrán implicar en la cooperativa, ya que sus aportaciones al capital social no son embargables y en cambio se pueden retornar si se dan de baja de la cooperativa. Este modelo antiespeculativo de cooperativas de uso es incipiente en el Estado español, donde ya lo está popularizando la asociación Sostre Cívic (Techo Cívico), pero es masivo en otros países como Suecia, Dinamarca y Uruguay. Algunas de éstas son a la vez modelos de covivienda (cohousing), que enfatizan las relaciones comunitarias entre los vecinos y, por tanto, son doblemente interesantes. Tengo ganas de ir construyendo una propuesta sólida sobre este tema, en tiempos de crisis. ¿Alguien se apunta?
   Después de pensar en esta idea, vimos que podíamos tener la solución para motivar a la gente a dejar de pagar sus hipotecas, ya que si los números demostraban que era más viable, para vivir en condiciones, dejar de perder dinero en una casa que no sería tuya hasta de aquí treinta o cuarenta años y dedicarlos a tener pagado un techo en cinco años, participando de un proyecto colectivo, mucha gente se podría entusiasmar con la idea. El hecho de encontrar la solución en el ámbito del cooperativismo fue un gran hallazgo que empezó a dotar de forma todo este sistema de propuestas.
    Investigando con esta idea en la cabeza, para acabar de darle forma, había visto en unos estatutos antiguos que «el capital social aportado a una cooperativa no es embargable». Esto me emocionó, porque podíamos estar ante una piedra de toque importante, pero antes de echar las campanas al vuelo lo había preguntado a los abogados del Col·lectiu Ronda, que unas semanas más tarde me confirmarían «que la aportación social a la cooperativa no sería embargable; sí que lo serían los excedentes de la cooperativa si se generan, y los anticipos laborales (en cooperativas de trabajo) en las mismas proporciones que los sueldos».
   Después yo mismo comprobaría que la misma Ley de cooperativas lo tiene en cuenta realmente de esta manera.

UNA COMUNIDAD DE MOROSOS PARA APRENDER A DARNOS APOYO

  A este colectivo de abogados no sólo les pregunté sobre este tema sino sobre muchos otros, para poder hacer una buena lista de preguntas y respuestas frecuentes sobre el no-pago de deudas. La información que se daba era la necesaria para poder dejar de pagar deudas de manera voluntaria y activista, pero estas respuestas servían también para la «comunidad de morosos», personas que ya no tenían nada que perder por probar otro modelo que les ayudara a solucionar sus problemas reales. Desde que habíamos abierto el foro en la web, éste se había llenado de comentarios de personas que, afectadas por la crisis u otras circunstancias, nos exponían sus dudas sobre las deudas y las relaciones con entidades financieras, preguntas que yo y cada vez más alguna otra persona voluntariosa tratábamos de responder.
   Cuando en el llamamiento de las páginas centrales de la publicación CRISIS ya había dejado ir la idea de la creación de un sindicato de morosos, ya se me había ocurrido el potencial transformador que podía tener este colectivo si se unía, si dejaba de sentirse mal de manera individual y veía que había muchas personas en situaciones parecidas con las que podían buscar soluciones conjuntas. Una persona que le queda a deber a un banco queda excluida de manera involuntaria del sistema consumista que precisamente desde muchos ámbitos estamos tratando de transformar. Esta persona ya no puede pedir más créditos, no puede pagar a plazos en unos grandes almacenes, no puede tener propiedades a su nombre y si tiene una nómina se la embargan, aunque si ésta no es muy elevada sólo en una cantidad pequeña. Se trata, pues, de una persona que tiene muy poco que perder y que al haber sido a menudo una derrotada del sistema está predispuesta a verle los problemas. En verano de 2008 ya había 2,5 millones de morosos en el Estado español y ahora la cifra se debe haber disparado, a pesar de que esto no ocupe las portadas de los medios de comunicación como lo hacen las cifras del paro. Aunque a menudo las personas paradas y las morosas coinciden, como persona parada se lucha por la oportunidad de la «reinclusión laboral» y por tanto hay opciones a parte de la exclusión total, aunque estas opciones sean especialmente complicadas en una recesión como la que estamos viviendo. En cambio, como persona morosa, la opción de restablecer el total de la deuda no es una opción deseada sino un mal trago que si se pudiera evitar se evitaría.
   Pensando que las alternativas que plantea el movimiento por el decrecimiento y muchos otros movimientos afines, que van en la línea de salir del sistema y crear ahora y aquí otra manera de vivir, ¿qué público mejor para sumarse a esta alternativa que las personas que ya están siendo abocadas hacia fuera por el propio sistema capitalista?
   En estos meses, la web de 17-S se estaba convirtiendo en el principal punto de encuentro para la comunidad de personas morosas y a menudo embargadas del Estado español, y ahora, con los últimos descubrimientos en relación con las ventajas legales del cooperativismo, me hallaba ante la cuadratura del círculo para construir una propuesta integral que fuera en la dirección de aportar soluciones prácticas a los problemas reales de las personas. Hacía falta, sin embargo, darle todavía más forma a la propuesta y por eso me puse a leer la Ley de cooperativas española a ver si me inspiraba en esta concreción de la propuesta. Allí, lo que me llamó la atención es que aparecía la «cooperativa integral», que se define como cualquier cooperativa que integre en su seno más de un objeto cooperativo; es decir, por ejemplo, que si una cooperativa de vivienda es al mismo tiempo una cooperativa de servicios, en realidad hay que denominarla y es una cooperativa integral. Este nombre sonaba muy bien y me parecía muy adecuado a la idea que tenía en la cabeza, ya que hacía pensar en cooperativizar los diferentes aspectos de la vida, es decir, en transformarla por completo.
   Al mismo tiempo en que tenían lugar nuestras investigaciones, la web se había ido llenando de recursos adecuados para todo el mundo que quisiera participar en la huelga de bancos en cualquiera de sus formas. Entre éstos, añadimos dos cuadros de las opciones éticas en las que ahorrar, organizados por proyectos, el primero, y por territorios, el segundo.
   Más adelante añadimos una información detallada de las opciones alternativas para cuentas corrientes. Ésta es tal vez la cuestión pendiente en la banca ética, ya que hace falta una estructura ya muy grande para poder ofrecer tarjeta de débito desde donde acceder a líquido en cualquier cajero y, encima, se necesita el acuerdo con una de las redes de cajeros existentes en el Estado, que evidentemente están en manos capitalistas. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, la banca ética Triodos ya lleva casi un año ofreciendo tarjeta de crédito, aunque hace falta un depósito de 1.200 euros para poderla tener. Su tarjeta de débito está aprobada por los órganos de decisión del banco, pero necesita la autorización de la red 4B. Por otra parte, el proyecto de Fiare para una cooperativa de crédito ética todavía no permite cuentas corrientes aunque prevé poder hacerlo en el periodo de un año, momento a partir del cual empezarían el proceso de petición de tarjetas. Ésta será una opción muy interesante cuando salga porque el proyecto dispone de la participación de diversas organizaciones del mundo del cooperativismo y de los movimientos sociales.
   Mientras esta alternativa ética no se completa, desde la web hemos recomendado las cooperativas de crédito, que son habitualmente cajas rurales o cajas de colegios profesionales, como segunda cuenta desde donde realizar transferencias si tenemos dinero en una banca ética, para poder acceder a líquido.
   A finales de diciembre escribí un artículo que ordenaba muchas de estas ideas para empezar a dibujar una visión global de los diferentes elementos de transformación que desde el colectivo Crisis estábamos trabajando. El resultado es el que copiamos aquí, ya que resume todo este proceso de reflexiones y propuestas que ha ido evolucionando en los últimos meses:

Construyamos una alternativa colectiva al capitalismo: 
integrando activismo y necesidad en los barrios

   Si hay una solución común para todos los colectivos afectados por la crisis que sea al mismo tiempo un paso hacia una alternativa de sociedad, ésta pasa por la organización colectiva en el ámbito vecinal y comunitario. Reforzar las relaciones comunitarias es un medio contra la precariedad vital y al mismo tiempo una finalidad en sí misma. Volver a la comunidad es uno de los referentes básicos del movimiento por el decrecimiento, ya que quien aprende a compartir y a moverse en un entorno solidario, se da cuenta de que el consumismo ha sido una práctica sin sentido que creó adicción cuando olvidamos que los lazos sociales no tienen precio. En cambio, la generación de espacios y bienes compartidos ayudará a reducir el impacto ecológico de nuestra presencia en la Tierra al mismo tiempo que hará aumentar nuestra calidad de vida. En este contexto, las cooperativas me parecen el método legal idóneo para agregar voluntades a una práctica poscapitalista que haga abandonar la propiedad privada en bien de la colectividad. Además, esta forma jurídica nos permite al mismo tiempo construir economías colectivas y autogestionarias y protegernos de los embargos de los bancos y de los estados, estos últimos cada vez más incisivos con la práctica de las penas-multa como forma de represión. El reencuentro entre los vecinos en sus barrios debería servir para potenciar, en amplias capas de población, la autogestión de sus necesidades. Como miembros de una cooperativa en que cada cual aporte su profesión, oficio, habilidad o simplemente su tiempo, pueden poner en común productos y servicios entre los asociados cubriendo comunitariamente parte de sus necesidades y al mismo tiempo venderlos fuera para poder adquirir los ingresos que les permitan cubrir los gastos monetarios de su día a día. Este espacio de socialización también puede servir para romper con las relaciones verticales y mercantiles que han marcado en el capitalismo actual el acceso a necesidades básicas como la educación y la salud; y que entre todos podamos poner en común la práctica de aprender a aprender, para así poder autogestionar nuestra vida cotidiana.

Cooperativas para la autogestión y asambleas para la auto-organización

   Creo que la forma de cooperativa adecuada para dar un marco legal a quien lo quiera o lo necesite dentro de la comunidad sería una cooperativa que fuera al mismo tiempo de servicios y de consumo. Esta cooperativa la podemos llamar cooperativa integral. Como cooperativa se le podría aportar dinero y patrimonio personal al capital social, sin ningún riesgo de que fuera embargado y siendo recuperable por cada socio en cualquier momento. La parte de servicios serviría para dar un apoyo legal a los trabajos de aquellos miembros que tuvieran clientes que necesitasen factura y al mismo tiempo serviría para los intercambios económicos que se precisaran entre los miembros. La forma de cooperativa de consumo permitiría participar a cualquier persona de la comunidad para ofrecer servicios, y así la cooperativa también permitiría hacer compras colectivas de cualquier tipo y serviría como medio de autoorganización y ahorro en las compras que tuviesen que venir de fuera de la comunidad. Las cooperativas son un elemento importante para organizarse, aunque no el único. Para construir una alternativa colectiva al sistema actual, cualquier persona, colectivo o grupo de amigos que pudiera estar interesado en ser parte de este proceso podría ser necesario y es importante disponer de ellos. Necesitamos establecer mecanismos de comunicación estables entre todos y espacios de encuentro, como podrían ser las asambleas de barrio. ¿Qué tengo que contar de las asambleas de barrio? Ejemplos como Argentina y ahora Grecia nos demuestran que éstas son uno de los elementos primogénitos de un intento revolucionario. Pero para marcar la diferencia, el elemento de las cooperativas comunitarias es clave, ya que es autogestionando la actividad económica y cubriendo nuestras necesidades como podemos ser fuertes para comenzar un proceso sostenido de largo alcance. Hace unos meses redacté un proyecto para la creación de una red de grupos de afinidad, ¡éste sería el momento para llevarla a cabo! En un ambiente de crisis, la situación de indignación social puede llevar a hacer que algún hecho concreto, injusto y desgraciado, como ocurrió recientemente en Grecia con el asesinato de Alexis o a finales de 2001 con el «corralito» argentino, lleve a la movilización popular para confrontar al poder. Si esto ocurre, todo el trabajo que hayamos hecho previamente de construcción de alternativas servirá para este momento, ya que la historia nos ha demostrado que la espontaneidad tiene un límite y que si la movilización no se sabe combinar con la autogestión, la chispa finalmente se apaga. Pero la autogestión económica necesita tiempo. La autoorganización en los barrios que podamos ir avanzando puede ser muy importante para este momento e incluso si pasan los meses y ya nos hemos ido organizando y todavía no ha saltado la chispa, podríamos provocarla nosotros si pensamos que estamos preparados para extender la rebelión colectiva.

¿Cómo empezamos? ¡Hacia un censo de personas, colectivos y grupos de afinidad!

   ¡Para ver quiénes somos y poder entrar en contacto, en primer lugar contémonos! Podemos aprovechar esta web y la difusión que haremos a través de la nueva publicación masiva del 17 de marzo para preparar un censo de personas, colectivos y grupos de afinidad que puedan estar interesados en formar parte de la alternativa. A partir de un formulario detallado en que la gente se pueda inscribir como individuo, como grupo o colectivo, y en el que cada inscrito pueda concretar su interés (cubrir necesidades, producir, organizarse, comunicarse, tomar la calle, etc.) ya podríamos empezar a funcionar. Dentro de los inscritos y a través de las mismas preguntas del formulario se recauda la información de quién se ve con capacidad, motivación y tiempo para dinamizar alguna de las iniciativas en su barrio o pueblo. La propuesta sirve tanto para el ámbito urbano como para el rural: ¡tanto vale una ciudad como un valle! El formulario se convierte en una base de datos que de manera muy sencilla nos permite, a medida que haya suficiente gente de un mismo territorio, poner en contacto a la gente del mismo barrio o pueblo que comparta intereses y donde haya personas dispuestas a dedicar tiempo a organizar las propuestas que salgan. A partir de aquí podrán utilizar las herramientas de internet (listas, foros locales, red social) y también los encuentros físicos para empezar a organizarse en cooperativas y en asambleas.

      Interrelaciones con otros proyectos

    Esta propuesta forma parte de la estrategia de esta web para aprovechar la oportunidad de la crisis y está relacionada con otras propuestas e iniciativas que aparecen en los foros de alternativas económicas y de vida y especialmente también en el apartado de lluvia de ideas y proyectos concretos. Los activistas sociales del movimiento por el decrecimiento y otros movimientos anticapitalistas que también defienden organizarse a escala local, tendrán una oportunidad para aportar su motivación y sus energías al cambio colectivo. Los muchos proyectos que están desarrollando estos colectivos serán importantes en este proceso. Las personas que conocen bien tecnologías y saberes para la autogestión en cualquier aspecto necesario de la vida las podrán compartir y extender a las nuevas compañeras y compañeros. Los nuevos deudores participantes en la huelga de usuarios y usuarias de bancos, así como las personas en paro, tendrán una alternativa para poder mantener/recuperar su aportación productiva a la sociedad sin ser embargadas y ahora, además, sin recibir órdenes de ningún jefe. Las personas morosas podrán combinar las cooperativas integrales y la propuesta de cooperativas de vivienda de cesión de uso para poder recuperar una vida con toda la dignidad y estando fuera del sistema financiero y sin ceder a su chantaje. Como ellos, muchos otros colectivos también pueden tener mucha mejor cabida en esta propuesta que la que les brinda el sistema, ya que las relaciones comunitarias basadas en la solidaridad y el apoyo mutuo podrán dar mejor propuesta a sus necesidades que el mercado capitalista y el Estado, especialmente ahora en momentos de crisis. ¡Y para difundir toda esta propuesta integral de alternativa colectiva al capitalismo, disponemos de su difusión masiva mediante la publicación del 17 de marzo! Organizarnos nos beneficia a todos; ¿vamos allá?
   Tal como habéis leído, a través de todo este proceso de generación de propuestas también iba surgiendo la idea firme de hacer llegar a la ciudadanía una nueva publicación masiva aprovechando la fecha de mi regreso, el 17 de marzo, que había ido tomando forma como un nuevo día D, como ya os he explicado al final del capítulo anterior. A finales de diciembre lo hemos presentado públicamente en la web.
   En esta ocasión, para crear un equipo de trabajo hemos hecho un llamamiento y han ido saliendo personas dispuestas a dedicarle su tiempo. En paralelo, hemos abierto el foro para que se hagan aportaciones de ideas en relación con los contenidos. Esta vez intentaremos hacer una versión en catalán como la anterior, pero además una versión en castellano para todo el mundo que habla y entiende esta lengua, abriendo la distribución a todo el Estado español e incluso, y de manera mucho más minoritaria, a algunos lugares de América Latina. Si no surge ningún imprevisto, cuando estéis leyendo este libro, esta publicación será ya una realidad.


Y DESPUÉS DEL 17-M, ¿QUÉ?

    Lector o lectora, cuando estés leyendo este texto, yo estaré viviendo de nuevo en Cataluña. A partir de mi experiencia pública, se podría abrir un proceso judicial en mi contra. Ahora mismo no es seguro, es sólo una posibilidad. A finales de noviembre me enteré de que las cuatro primeras causas penales contra mí han sido archivadas provisionalmente. Lo hacía público y lo explicaba el 18 de diciembre en un comunicado:
Escribo para informaros en primer lugar de cuál es mi situación legal tres meses después de haber hecho pública mi acción de insumisión financiera. A día de hoy, el juzgado de instrucción núm. 29 de Barcelona ha recibido cuatro denuncias penales contra mí, que han hecho las siguientes entidades: La Caixa, Bancaja, Caixa Sabadell y Bankpime. La actuación del juez ante este sumario ha sido el archivo provisional del caso. La causa de este archivo no ha trascendido, aunque todo indica que con el argumento de que estoy fuera del país, el juez ha preferido archivar las causas al menos hasta mi regreso, en vez de citarme a declarar y tener que ponerme en búsqueda, con el impacto mediático que probablemente tendría esto. Para reabrir el caso haría falta en todo caso que alguna de las entidades que me acusan o el fiscal del Estado lo reclamara. No tenemos información del resto de las dieciocho denuncias penales, cuya existencia declararon los Mossos d’Esquadra ante la prensa el pasado 17 de octubre, pero en todo caso, según mi abogado, lo más probable es que, si llegan más, se las pasen al mismo juez y sean archivadas en las mismas condiciones que las anteriores. El archivo provisional del caso y la falta de información en los medios de comunicación son dos nuevas muestras del silenciamiento oficial que interesa que se mantenga sobre mi acción. Como respuesta a este silenciamiento, quiero pediros que os apuntéis en la agenda la fecha del 17 de marzo, seis meses después del 17-S y quince días antes de la segunda cumbre del G-20, cuando será un buen momento para volver a casa y defender mi libertad.
   Pocos días después de transmitir este comunicado, desde el colectivo Crisis confirmábamos la declaración de esta fecha como nuevo día D.
Desde el colectivo Crisis hacemos pública la intención de editar una nueva publicación masiva para el 17 de marzo, coincidiendo con el regreso de Enric. Así como la publicación CRISIS del 17 de septiembre priorizó la denuncia de la banca y la contextualización de la crisis sistémica actual, esta nueva edición queremos que esté más centrada en propuestas concretas de acción que podamos hacer llegar a la gente que quiera empezar a dar pasos para cambiar su manera de vivir y ser más libres en relación con el poder financiero y político. Una publicación, en resumen, para aprovechar la oportunidad de transformación que significa la crisis.
   Hasta aquí la evolución de las propuestas en el momento del cierre de este libro. Podéis estar atentos a la web http://www.17- s.info porque estas alternativas están en continua evolución y seguro que habrá más alternativas nuevas con el tiempo.

JUICIO POPULAR A LA BANCA

   Desde que decidí llevar a cabo mi acción de insumisión bancaria tan pensada, uno de los temas que me ha ido rondando por la cabeza es buscar algún elemento legal que, si se llegaba a un supuesto juicio, pudiera darme la razón también en el ámbito legal en este asunto. Ya no sólo para evitarme una pena de cárcel, sino sobre todo también para crear jurisprudencia, es decir, para que hubiera un precedente que demostrara que la forma de actuar de la banca, con sus privilegios en la creación de dinero y la cadena de chantajes que se hacen a las personas que caen en las cadenas del crédito y del pago de intereses, no sólo es ilegítima sino que además es ilegal. No puede ser que esto mío sea legal, pensaba, porque no habrán tenido la vergüenza de aprobarlo en un papel de ley y, en cambio, ignorarlo totalmente en la práctica...
   En el foro 17-s.info escribí estas curiosidades para ver si se podían investigar más a fondo:
Abro este tema para compartir unas reflexiones y si alguien se quiere animar, montar un pequeño equipo de trabajo para denunciar a los bancos (todos en general) porque se apropian ilegalmente de las propiedades de los demás a través de los embargos, entre otras proezas.
La cuestión es que:
— Si la función de los bancos privados es crear dinero a través de créditos, gracias al hecho que el banco central les ha dotado de unos privilegios a través de un reglamento que hace que sean las únicas entidades que pueden prestar un dinero que no tienen;
— Si es una constitución «democrática» de un estado la que ha dado al mismo tiempo permiso a un banco central para gestionar estos privilegios bancarios;
— Si los bancos ya hacen sus beneficios con los intereses y las comisiones y, en cambio, el capital retornado de un préstamo igualmente desaparece como dinero;
— ¿Cómo es que cuando alguien no puede pagar un préstamo, es el banco quien se puede quedar su propiedad o parte de su nómina?
— ¿No debería pasar a ser de titularidad pública (es decir, de todo el mundo) esta propiedad embargada, puesto que en última instancia ha sido el Estado (¡todo el mundo!) quien ha hecho que un banco tenga esta función?
— Se trataría de buscar en las leyes españolas y europeas más información con el objetivo de investigar si podríamos constituir una acusación popular a la banca por apropiación de bienes, basándose en el hecho de que los contratos hipotecarios y de préstamo se apoyan en la mentira de que los bancos dejan un dinero que es suyo.

¿MI ACCIÓN ES LEGAL?

   Ahora mismo hay tres compañeros abogados investigando sobre este tema y todavía espero su valoración. Entretanto, nunca he dejado de investigar por mi cuenta y a raíz de esta especie de «consultoría gratuita para problemas de deudas» que se ha generado en la web, aún me he avezado más a buscar información. Así, he descubierto más cosas aún que me podrían ayudar a constituir la defensa misma de mi acción. He leído detenidamente los principios generales que regulan el Código Penal del Estado español, que queramos o no es el documento que nos relaciona con los órganos judiciales y represivos que se ponen en nuestras vidas.
   En el Código Penal he encontrado un apartado que me ha hecho pensar mucho, y es el siguiente:
Capítulo II
De las causas que eximen de la responsabilidad criminal
Artículo 20 del Código Penal: Están exentos de responsabilidad criminal: 5. El que, en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno lesione un bien jurídico de otra persona o infrinja un deber, siempre que concurran los siguientes requisitos: Primero. Que el mal causado no sea mayor que el que se trate de evitar. Segundo. Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el sujeto. Tercero. Que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, obligación de sacrificarse.
7. El que obre en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo. En los supuestos de los tres primeros números se aplicarán, en su caso, las medidas de seguridad previstas en este Código.
   ¿Significa esto que incluso la ley me da la razón y que mi acción, además de ser ética y legítima, es también totalmente legal?
   Creo que, en general, además de buscar información legal de la banca en relación con los contratos de crédito, puede ser también muy interesante y aleccionador recuperar aquellos preceptos de sentido común que alguna vez, en un mundo no tan desorientado de principios como el que nos gobierna hoy, algún grupo de juristas dejaron escrito en este código.
  Creo que en este libro, así como en la publicación CRISIS, ha quedado bien demostrado que he actuado como lo he hecho por un estado de necesidad ajeno, el de la sociedad y las futuras generaciones. También he actuado para el cumplimiento de un deber, el deber de hacer lo que esté a mi alcance como activista social y como persona para sensibilizar sobre los aspectos más críticos de nuestro presente.
  Así pues, estos dos conceptos, el de «estado de necesidad» y el de «cumplimiento de un deber» se pueden convertir en una nueva herramienta para la acción solidaria para desobedecer a la banca y al resto de poderes dominantes en nuestra sociedad, que movidos por quién sabe qué ambiciones o por qué falta de autoestima, siguen insistiendo en llevarnos a todos por el camino de la catástrofe ecológica, así como por la vía de la precariedad vital y de la soledad y la competencia en las relaciones sociales.
   Es el momento de levantarnos para cumplir nuestro deber como personas, que es desobedecer a la banca, a los gobiernos y a todo el mundo que pretenda hacernos continuar con este sistema económico destructor de vidas y de futuros. No es una utopía sino una necesidad y una clara muestra de sentido común y buena voluntad. Lo acepten o no los jueces, el derecho está de nuestra parte. Tal como decimos al principio del capítulo, tenemos que ser partícipes del cambio si realmente queremos ser libres y apostar por una forma de vida diferente de la que tanto criticamos o que tan poco nos gusta. Tenemos que lograr vencer el miedo, ser actores vivos y atentos de nuestras vidas intensas, actuar en la dirección que queremos y ser nosotros mismos el cambio que queremos ver en el mundo.

DESTINO DE LOS INGRESOS DEL LIBRO

   Como autor de este libro he firmado un contrato con la editorial Ara Llibres por el que renuncio a la remuneración económica de mis derechos de autor con la condición de que el 10 por ciento del precio de venta de cada libro a partir del ejemplar vendido número 1.228 vaya a los proyectos del colectivo Crisis, ingresos que serán gestionados colectivamente por las personas que participan en él, para que puedan poner su grano de arena para hacer que todas las iniciativas que se han explicado en este capítulo y las que sigan surgiendo puedan llevarse a cabo.
   Por otro lado, el 10 por ciento de los beneficios de cada ejemplar vendido hasta el número 1.227 servirá para remunerar el trabajo que ha hecho posible que ahora tengáis este libro entre las manos.
   Así, los bancos tampoco me podrán embargar estos ingresos, porque no los tendré.
   Este acuerdo será extensible a todas las traducciones y ediciones que se hagan del libro, en las que desde el primer ejemplar vendido, este 10 por ciento irá a los proyectos de transformación social que se elijan en cada momento. En el caso hipotético que el colectivo Crisis dejara de estar activo, se elegiría otro proyecto que comparta sus objetivos. De este modo, la publicación de este libro cumple también con los tres objetivos fundamentales que me hicieron llevar adelante mi acción: denunciar el sistema actual, inspirar nuevas acciones y financiar a los movimientos sociales. No podría hacerlo de otra manera, puesto que dar ejemplo es el mejor modo de promover otra manera de hacer y de vivir. Seamos el cambio que queremos.


Anexo
REACCIONES EN LA BLOGOSFERA: HABLANDO DE ENRIC DURAN
http://www.ventdcabylia.com/2008/09/jo-vaig-conixerlenric-
duran.html
   Al paso meteórico que lleva, éste tendría que ser el titular:
«Yo conocí a Enric Duran.» 32 años y acaba de realizar una de las acciones antisistema más audaces de los últimos tiempos: ha expropiado 492.000 euros a 39 entidades bancarias mediante 68 créditos que le han concedido y que no piensa devolver, conscientemente, como acto de desobediencia civil para cuestionar la injusticia del sistema crediticio y financiero promovido por los bancos. Lo cuenta en la revista CRISIS, hecha ad hoc con una tirada de 200.000 ejemplares; explica sus motivos, el procedimiento y el porqué de la injusticia de la banca. Ahora, ante la más que previsible amenaza de ser amenazado de estafa y resultar condenado a una pena de entre tres y nueve años de  cárcel, ha anunciado que procederá a su «desaparición física».
   Y ante esta desaparición sonada lo único que puedo decir en el terreno personal es que, como muchísima otra gente, «le conocí». Era la época, hace ya ocho años, de la consulta popular organizada por la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa —que posteriormente ha desembocado en el Observatorio de la Deuda en la Globalización—, del viaje a Praga contra el FMI y el BM, y de las Redes de Resistencia Global, que en Valencia se materializaron en el MRG Colectivo «Pa amb Tomaca» —porque la primera acción fue el reparto de pan con tomate delante de un McDonald’s—. Entonces conocí El Lokal (en el Raval barcelonés), donde distribuyen los interesantísimos libros de Virus Editorial —especialmente los de Ramón Fernández Durán— o la incansable revista Illacrua, y me di cuenta de que, al menos en Barcelona, existía todo un mundo de luchadores antisistema, organizados, valientes y extraordinariamente firmes.
  Enric frecuentaba este mundo y al menos desde entonces ha sido uno de esos luchadores tenaces, impulsando decenas de proyectos que tratan de construir un mundo diferente. No en balde uno de los lemas más recurrentes de este movimiento alterglobalizador ha sido y es «Otro mundo es posible», más justo y más solidario. Enric nunca se ha escondido y la policía secreta, la que va a las «manis» disfrazada de manifestante, que asiste a las charlas «camuflada» de público y que navega por internet para enterarse de lo que hace el «enemigo», bien sabe quién es. Ahora, con su acción ha dado la campanada pública, lo que le obligará a ser un prófugo y alejarse un poquito. Como mínimo, sin embargo, su atrevimiento merece que nos informemos sobre sus motivos y que seamos un poco más conscientes de la estructura de la sociedad en la que vivimos.
CRISIS
http://desdelilla.blogspot.com/2008/10/crisi.html
   Todavía quedan espacios para el heroísmo en esta mediocre sociedad. Eso mismo pensé al enterarme de la historia del filántropo que ha financiado la publicación CRISIS.
   Los contenidos de CRISIS, que imitan las páginas de economía de cualquier periódico, pegan allí donde hace daño, cuestionan el siniestro y oscuro sistema económico vigente: el capitalismo. Y lo más curioso es que, a pesar de encontrarnos completamente inmersos en él, su funcionamiento nos es desconocido. Porque, ¿cómo funcionan realmente los engranajes de esta máquina de generar injusticia?
   Esta publicación, en unos cuantos esbozos, trata de aclarar este turbio asunto. Y lo hace con un lenguaje muy comprensible, al contrario de lo que acostumbra a pasar con la críptica información financiera. Así, analiza diversos aspectos de la crisis actual, basada en el sistema bancario internacional, el agotamiento de los recursos energéticos, la relación entre el capital y los medios, la crisis alimentaria que nos acecha, las amistades peligrosas entre el poder político y el económico, etc.
   Y además, para no librarnos a un panorama apocalíptico sin solución, apunta a los movimientos sociales y a la resistencia civil como única alternativa a esta locura en la que se nos embarca desde el nacimiento llamada capitalismo. Tal vez es hora de que los movimientos sociales se planteen que sólo hay una vía: la Revolución. El sistema no se puede reformar si no cortamos de raíz la cepa podrida, nuestro planeta, con todas sus criaturas, está perdido. Así de claro. Y los principales actores de esta pantomima son los bancos. Empresas que nunca corren ningún riesgo, ya que los gobiernos de turno correrán a salvar sus culos de los problemas que ellos mismos crean con su salvaje especulación.
   Digámoslo alto y claro: los bancos nos roban. Con lo que nos hurtan financian guerras, aniquilan el medio ambiente, pagan la explotación, el genocidio, el hambre, la corrupción de gobiernos títeres del Tercer Mundo... Juegan con nuestras vidas como un chiquillo juega a aplastar hormigas, juzgando que es una crueldad insignificante y necesaria.
   Por eso, lo más importante detrás de la aparición de CRISIS es la persona (o personas) que ha decidido revelar las contradicciones del sistema crediticio defraudando unos 492.000 euros en créditos a un buen puñado de entidades de todo tipo. Lo ha hecho conscientemente y haciendo frente a todas las consecuencias, y ha repartido gran parte de los beneficios entre los movimientos sociales. Además, con este dinero se ha financiado esta publicación, de la que se repartieron gratuitamente unos 200.000 ejemplares, casi nada...
   En fin, mi más sincera admiración por este Robin Hood moderno. Me pongo en pie y me reconcilio un poco más con nuestro país de pasotas, pero que ha generado tantos y tantos románticos valientes y temerarios. El romanticismo no es ni más ni menos que la mayor muestra de amor al prójimo que conozco. Todo mi respeto.
ENRIC DURAN
http://ketanavadir.blogspot.com/2008/09/
enric-duran.html
   Ya tenemos aquí al nuevo Jerôme Kerviel catalán. Pero con la gracia añadida que lo hace en actitud altruista y así como más de nuestra tierra.
   Ante el megacrack financiero que estamos viendo esta semana, Enric Duran ha decidido cagarse en los bancos a título personal. A copia de Tippex, cinta adhesiva y mucho morro, ha dedicado parte importante de su tiempo a estafar a entidades de crédito y ha pedido pasta a diestro y siniestro a Caixa Catalunya, el BBVA, el Banco Popular, el Santander, el Deutsche Bank y un impresionante etcétera hasta 39 —TREINTA Y NUEVE— entidades, hasta llegar a la colosal cifra de 492.000 euros.
   ¿Y qué ha hecho con la pasta nuestro venerado, enaltecido y nunca lo bastante ponderado Robin Hood de los bosques? ¿Una vuelta al mundo? ¿Sesenta Porsches Cayenne? No. Enric Duran ya las ha visto de todos los colores. Enric Duran ha editado una revista que se repartirá mañana por toda Cataluña en la que explica cómo ha perpetrado este engaño de tanta importancia y hace saber a todo aquel que quiera escucharle que no piensa devolver ni un euro. También hace notar, para quien no se haya dado cuenta a estas alturas, con los Lehman Brothers muertos y enterrados, que los bancos son una caca y que ya se pueden ir a tomar por saco. Con los 360.000 euros que le han sobrado, ha cogido una maleta y se ha fugado del país.
   Enhorabuena, Enric. Te mereces todos y cada uno de los 360.000 euros que te has llevado. Disfrútalos antes de que te pillen y acabes en la cárcel de Quatre Camins. Yo te vendré a ver con una fiambrera de lasaña, y si mi admiración sigue in crescendo, tal vez accederé incluso a un vis a vis.

UNA ESTAFA ANTISISTEMA

http://oconnorabogados.wordpress.com/2008/09/17/
una-estafa-antisistema/
   De todos es sabido que Cataluña siempre ha sido la cuna del surrealismo y el modernismo; en ella han nacido artistas de la talla de Joan Miró, Salvador Dalí, Antoni Tàpies, Antoni Gaudí..., por citar unos cuantos.
   Hoy he tenido conocimiento, por distintos medios, que en distintas ciudades catalanas se ha repartido una revista gratuita llamada CRISIS editada por un grupo de jóvenes antisistema que se denominan «Colectivo temporal Crisis». La idea de repartir la revista estaba premeditada desde el mes de agosto de 2008.
  En ella, un joven de 32 años llamado Enric Duran se jacta de haber solicitado préstamos bancarios por un importe total de 492.000 euros, creando una apariencia de solvencia a través de una nómina falsa ideada por él mismo y de una empresa para poder justificar determinadas inversiones.
  Para mayor vanagloria afirma rotundamente que no piensa devolver el dinero y que es plenamente consciente de la ilicitud de sus acciones y de la pena que puede llevar acarreada la comisión de los presuntos delitos.
   Nos encontramos sin duda ante un presunto delito de estafa y otro de insolvencia punible de los muchos que se cometen a todo lo largo y ancho de nuestra geografía y que inundan de expedientes judiciales nuestros juzgados de instrucción, con la peculiaridad de la confesión y divulgación de los mismos por parte de su presunto autor.
   A estas alturas desconocemos si lo narrado por este sujeto en la publicación es real, o se trata de una maniobra para llamar la atención de los medios de comunicación, puesto que no se ha producido ningún tipo de declaración por parte de ninguno de los 39 bancos, cajas o entidades de crédito supuestamente afectados.
   En los próximos días seguro que sabremos más acerca de estos hechos.

GOLPE ANTISISTEMA EN PLENA CRISIS

http://sinfuturoysinunduro.com/2008/09/17/17sgolpeantisistema-en-plena-crisis/

   Wall Street temblando. La Reserva Federal salvando a las empresas de la quema. El petróleo, aunque haya bajado, por las nubes. Ciudadanos ahogados por la crisis y las hipotecas. Y llega un joven antisistema de 32 años, llamado Enric Duran, y se apropia de más de 492.000 euros engañando a diversas entidades financieras españolas y extranjeras con una nómina falsa y una empresa ficticia. No contento con eso, invierte parte de este dinero en repartir durante el día de hoy en 150 puntos de Cataluña una revista de forma gratuita, con el nombre en catalán de CRISI y de la que ha editado 200.000 ejemplares. Hace casi un mes, ya estaba reclutando gente a través de su página en internet para repartir un diario. Pero éste es y será el primer y último número de esta publicación, que recuerda a aquellos primeros diarios que se repartían durante la Revolución Francesa. [...]


DURAN, EL CONCELLER DE ECONOMÍA QUE NOS HACE FALTA

http://blocdelvilalta.blogspot.com/2008/09/duranel-conseller-deconomia-que-ens.html

   No; no me refiero al españolista de la Llitera. Aquél lo que quiere es ser ministro de otro país. El Duran al que hace referencia el título era, para la mayoría de la gente, un desconocido: Enric Duran. Ayer su nombre saltó a todos los medios tras hacer público, mediante una publicación autoeditada, que había recuperado 492.000 euros en las principales entidades bancarias del Estado. A continuación, el vídeo donde explica sus razones.
  Para que la acción de Enric sea lo más efectiva posible —y para preparar la respuesta a la represión en el momento que ésta llegue— hay que dar la máxima difusión a su acción, ya sea repartiendo CRISIS, haciendo correr correos electrónicos o publicando artículos. Este post, de título tarambana para llamar la atención, pretende ser un granito de arena en este sentido.

EL ROBIN HOOD CATALÁN (TAMBIÉN LLAMADO ROBIN DE LOS BANCOS)

http://responsabilitatglobal.blogspot.com/2008/09/el-robin-hood-catal-altrament-dit-robin.html

  Toda la prensa recogía ayer la noticia de la presunta estafa solidaria: un activista consigue 492.000 euros en créditos para movimientos sociales y se da a la fuga.
   Este activista es un émulo de Robin Hood y se llama Enric Duran. Se trata de un joven catalán de Vilanova i la Geltrú —como quien os escribe— que en un día ha pasado a ser ampliamente conocido y su peripecia —¿o crimen?— está en boca de todo el mundo.
   Hoy mismo he recibido un correo que Enric Duran, el activista en cuestión, envía a todos los suscriptores del boletín de www.moviments.cat, que elaboraba él. Y nos informa con toda normalidad que, a causa de las conocidas circunstancias, esta semana no podrá enviar el boletín, pero que no hay que preocuparse porque la semana próxima ya continuará haciéndolo llegar desde el lugar del mundo donde pueda vivir escondido durante unos años. [...]
Comentarios
   Más allá de las consideraciones morales y legales, queremos mostrar nuestra sorpresa por la relativa facilidad con la que este joven ha demostrado poder engañar a la banca y también la admiración por las causas por las que manifiesta haberlo hecho.
  Parece evidente que la acción se ha hecho desde unos valores y por unas ideas. Plantea cuestiones de fondo y lo hace en un momento de crisis económica y ante la falta de transparencia sobre muchas de las causas de ésta. Y al mismo tiempo ha venido acompañada de una buena acción comunicativa, por medio de la revista CRISIS, que ha editado y repartido a gran escala.
  Aun así, no es ésta una acción aconsejable ni por su ilegalidad y el riesgo de cárcel, ni por las consideraciones morales sobre la acción.
   Pero llegados a este punto, nos inquieta la incapacidad que ofrece el sistema político para dar canal y respuesta a planteamientos críticos sobre el actual modelo y poner encima de la mesa las carencias evidentes en la democracia y la gobernación.
  No estamos en contra de hacer una cosa que vaya contra la ley si se hace con el objetivo de cambiar la mencionada ley y se hace desde razonamientos éticos. No podríamos criticar a quienes se saltan la ley en una dictadura si nos referimos a leyes manifiestamente injustas y son burladas con el objeto de modificarlas siendo imposible hacerlo por medios pacíficos.
   Pero en democracia no sería correcto realizar acciones contrarias a la ley si éstas además no pueden ser hechas de manera generalizada por parte de toda la población. Podemos aceptar que ante una ley injusta o una diferencia fundamental de criterio una colectividad pueda hacer algún tipo de objeción (de conciencia, fiscal...). Si ésta fuera llevada a cabo por todo el mundo, obligaría a cambiar la ley. Pero cuando hablamos de un robo, es evidente que no puede ser efectuado por todo el mundo y que quienes fuesen robando acabarían perjudicando a quienes no lo hiciesen... Ni que sea por reducción al absurdo, ésta no puede ser una buena medida... Pero tal vez servirá para alertar y hacer reflexionar sobre la situación a los auténticos culpables.
   Ya tenemos a un nuevo Robin Hood. O, remitiéndonos a nuestra propia tradición, un nuevo Serrallonga.

EL QUE LA HACE LA PAGA

http://delaguard.blogspot.com/2008/09/qui-la-fa-la-paga.html

   Mientras el sistema hace agua aunque sea con cuentagotas (ayer las bolsas y sobre todo la financiera mayor del mundo), aquí tenemos una noticia que ha saltado hoy, a pesar de que ya hacía tiempo que se arrastraba, que no sólo ayuda a desplomar un poquito más el sistema sino que lo pone en entredicho; el pequeño pone el dedo en la llaga del poderoso. Además, la noticia tiene un componente brillante de justicia y de elegancia magistral.
   Resulta que un tal Enric Duran, recogiendo la tradición más romántica del anarquismo de los años treinta, ha conseguido, a base de trucos, engaños y aprovechándose al máximo de la burocracia del sistema, «robar» (o sea, embolsarse y no devolver) 492.000 euros de los bancos para destinarlos a luchas sociales de nuestro país. Brutal, ¿no? Todo esto lo ha ido forjando durante dos años y ahora se ha publicado en una revista, CRISIS, de un sólo número y con una tirada de 200.000 ejemplares (¡pagada con el mismo dinero, buenísimo!), que explica la historia y aprovecha también para, aunque se digan muchas verdades, hacer un poco de retórica y lanzar los tópicos de siempre contra el capitalismo y el neoliberalismo mundial.
  Enric, el enlace directo a través de 400 años con Joan de Serrallonga, evidentemente se ha escondido o se ha marchado del país, puesto que el delito, no sé si sería considerado como supermoroso o terrorista social, estoy seguro de que es importante. A mí sólo me queda felicitarle y desearle mucha suerte en esta nueva vida de fugitivo, y pedir tal vez a Jaume Arnella un romance dedicado a este justiciero social del llano de Barcelona, tal como se lo dedicó al bandolero de las Guilleries.

ENRIC DURAN, JUSTICIERO POÉTICO


   Si todavía no os habéis enterado, podéis leer la noticia en Vilaweb. El caso es que este hombre ha estafado a los bancos. Por una vez han recibido ellos el golpe, y si esto despierta simpatía por algo será. A mí me enseñaron que, a esto, se lo llama justicia poética.
   No sé si Allan Moore estará al caso de lo que ha pasado (o si ya no presta atención a este plano de la realidad), pero opino que podría hacer un buen personaje de Enric Duran. El cómic podría empezar así: Remember, remember the 17th of September... En fin, no me diréis que el asunto no es novelesco.

EL ROBIN DE LOS BANCOS

http://www.buscantawally.net/2008/09/el-robin-dels-bancs.html

   Supongo que habréis oído la noticia por televisión. Enric Duran, de 32 años, tras estafar 492.000 euros a diferentes entidades financieras, ha dado esta cantidad a diversas organizaciones, además de pagar los costes de la publicación del único número del periódico CRISIS, del que se han repartido 200.000 ejemplares por toda Cataluña. En él, Duran explica que desde hacía dos años estaba preparando las estafas, y comenta con todo tipo de detalles las estratagemas que ha utilizado para engañar a los bancos y conseguir que éstos le cediesen un crédito sin demostrar ningún aval real. En el mismo reportaje muestra exactamente qué cantidad ha robado de cada banco, entre los que se encuentran Caixa Catalunya, Caja Madrid, La Caixa o el BBVA. En total han caído 39 entidades, de las que ha sacado 68 créditos.
   Evidentemente, se ha marchado del país, aunque de momento ninguna caja ni banco le ha denunciado y, por tanto, en teoría nadie le podría detener. Además, los Mossos d’Esquadra han comentado que no persiguen a morosos, pero que si se confirmase que utilizó documentación falsa la cosa tal vez cambiaría.

CARTA ENVIADA AL DIARIO EL PUNT
(Y NO PUBLICADA DURANTE MÁS DE VEINTE DÍAS)

   Como es sabido, Enric Duran, activista de los movimientos sociales, expropió una cantidad cercana al medio millón de euros a diversos bancos y cajas, mediante la demanda simultánea de créditos, sin intención de devolverlos, y repartió el importe entre varios movimientos sociales.
   Hay que decir sin tapujos que la acción de Enric es ilegal, pero legítima. Mejor dicho: es contraria a las leyes humanas pero acorde con las leyes divinas. En la eternidad deben haber celebrado su acción, tal como la hemos celebrado muchas personas de buena voluntad.
   Los bancos se apropian de muchos recursos de la sociedad, de manera legal, pero de acuerdo con unas leyes injustas. Y cuando la cosa les va mal, «su» gobierno tiene con ellos una generosidad que no tiene nunca con nadie más.
   Es justo y legítimo hacer que los bancos cumplan una función social, que es obligada. Esto se tendría que hacer de otras maneras, a través de la Administración, pero si no se hace así... Los bancos, con sus enormes capitales, sus operaciones, limpias y sucias, y sus fabulosos beneficios, se merecen que se actúe con ellos de este modo. Enric se ha convertido en un referente de justicia social.
ANTONI FERRET
Barcelona

NÚMERO ÚNICO

http://www.javierortiz.net/voz/pako/numero-unic
   Este blog no es un cuaderno de bitácora. Este mes y medio largo desde luego he navegado, cibernáuticamente hablando, bastante; pero no he dejado aquí ni una triste —ni una alegre— anotación. La de hoy sí que creo que me es necesario hacerlo. El asunto es de punto y aparte. Me es materialmente imposible plasmarlo en una pantalla, y para que os hagáis una idea de los contenidos de este periódico a cuatro tintas de veinte páginas inserto el típico clica en este banner...
   A saber si mañana será válido el enlace. A día de hoy lo es, hospedado en http://polaris.moviments.net:8000/
  A ver.
  Por más que intentase transmitir la sensación que tengo me va a costar. A la izquierda del teclado, el cenicero y el reloj. Lo de siempre. A la derecha del ratón, un ejemplar de entre los 200.000 que Enric Duran ha hecho imprimir del «número único» de CRISIS. Un ejemplar que transmite unas sensaciones que no se pueden (no puedo al menos yo hoy) expresar «por internet». Hay que tocar ese papel salmón y luego pellizcarse para comprobar que es cierto, que existe, que hay 200.000 ejemplares más de esta edición revulsiva. Si el imperialismo y la guerra son la fase posterior del capitalismo..., ¿no será este tipo de revulsión la fase posterior a la (presuntamente desarticulada) Revolución? Creo yo que así es.
   No es otro panfleto más, no es otro dazibao más, no es otro «un libro» más, pero me trae a la mente lo que Zamenhof decía: no quería considerarse Creador (aceptaba como mucho lo de Maestro) pues solamente se consideraba Iniciador.
   Es muchísimo más importante iniciar algo nuevo, como hoy ha hecho Enric Duran.
Enric Duran, muchas gracias.
Tenía que hacerse alguna cosa nueva.
La has hecho. Caray si la has hecho.
Y buena. Y muy bien. Recibido. Y ahora...
Adelante la gente indignada.
   Hace falta revulsión ante una realidad indigna, ante tantas mentiras indignantes. No pararemos. Y no nos moveremos hacia el matadero de ánimos como quieren, como animales de rebaño, sino hacia donde nuestro deber «revulsionario» nos lleve. Nos moveremos hacia la consecución de los derechos sociales, culturales y económicos. Y no nos dejaremos parar ni «recuperar».
   Haciendo camino, abriendo vías. Tejiendo red a pie de calle, haciendo que el mensaje llegue, que el instrumento (este nuevo instrumento) crezca y que nuestras indignaciones sean más fuertes que sus medios de desinformación masiva.
   Comunicar. Un 17-S, 200.000 17-S, 7.000 millones de 17-S.
   Llámalo consigna como la de los vietnams. Da igual. Es el nuevo camino, el nuevo instrumento: convertir la sorpresa en un arma de liberación masiva.
  De nuevo, Enric, muchas gracias por hacer lo que has hecho.

LA MEJOR JUGADA DE QUIQUÍN

http://elbarzal.blogspot.com/2008/09/la-mejorjugada-de-quiqun-quiqun-era.html

    Quiquín era nuestro vecino durante las vacaciones, cuando mis hermanos y yo ya estábamos en la adolescencia y él, aún, en la infancia. Quiquín recorría cada día los escasos 50 metros que separaban su casa de la nuestra con su juego de lógica favorito, el Estratego, bajo el brazo. Se plantaba ante nosotros y con voz inocente y resuelta nos soltaba la pregunta más temida por los cuatro hermanos: ¿quién quiere jugar una partida?
  Quiquín era un niño espabilado, mucho. Yo diría que muy listo. Y también perseverante, mucho. Diría que en ocasiones nos parecía algo plasta. Pero no nos podíamos negar a jugar un rato con él, porque también era un buen chaval, educado y amable. Tras la fiebre del Estratego vino la del ping pong. Quiquín volvía a hacer los 50 metros que separaban su casa de la nuestra invariablemente, cada día, durante los dos meses de verano, con su pala y sus pelotas de ping pong. Ahí solía librarme más veces, porque los sacrificados compañeros de juego solían ser mis hermanos. Fueron muchas horas de pelota a un lado y a otro, de torneos y campeonatos. Le daba rabia perder, pero era perseverante hasta el agotamiento. Pasados los años, Quiquín dejó de venir los veranos a nuestra casa, y también a la suya. Veraneaba con su madre y no frecuentaba tanto el que se convirtió en hogar habitual de su padre.
   Durante años he sabido más bien poco de él: que estudiaba en la universidad, que ganaba campeonatos de ping pong, que formaba parte de algún movimiento social en contra de la globalización... Hasta hoy. Leyendo el periódico he visto la foto de Quiquín. No le hubiera reconocido de no ser porque aparecía también su nombre completo y datos biográficos inequívocos. Quiquín es Enric Duran, el hombre (ahora ya) que ha «estafado» 492.000 euros a una treintena de entidades bancarias para denunciar el sistema capitalista, reírse de él, hacerlo público y llamar a la desobediencia a todos los clientes atados a hipotecas y demás formas de negocio del poder económico.
   Lo ha hecho con inteligencia y constancia, trabando un complejo sistema que incluye la creación de una empresa ficticia y la petición de 68 créditos concedidos en base a documentación fabricada por él mismo. Después lo ha publicitado en una publicación gratuita, consiguiendo una difusión inusitada, y finalmente ha explicado a un sinfín de medios su hazaña y se ha reído del sistema financiero y de aquellos que se frotan las manos a costa de las miserias de los contribuyentes. Leo en las múltiples informaciones en las que Quiquín es protagonista que no teme a la justicia y que no devolverá el dinero, sino que lo destinará a organizaciones no gubernamentales y a movimientos sociales.
   Toda una jugada maestra, la mejor del incombustible vecinito. Debo reconocer que hoy me he sentido orgullosa de haber compartido largas horas con él durante muchos veranos, incluso de haberle ganado en alguna ocasión al Estratego.


Epílogo

Un epílogo y una propuesta: La banca ética

UN EPÍLOGO…
   El día en que nuestras calles se llenaron de un puñado de páginas de color salmón con el título de CRISIS se generó un debate en nuestra sociedad y, especialmente, entre algunas personas que conocíamos a su autor: Enric.
  En una operación mediática exitosa, Enric logró captar la atención de mucha gente. Los medios hablaban de alguien que había «robado» a los bancos para dar el dinero a proyectos sociales, aunque no era fácil entender qué había pasado realmente.
  Entre algunos movimientos sociales el debate giraba alrededor de una inquietud: ¿nos favorece el alboroto que ha generado la acción de Enric o nos sitúa, de rebote, como movimientos que van más allá de lo que está legalmente aceptado?
  El debate también llegó a las habituales tertulias de la Fundació Buskòria de los miércoles en La Violeta. Entre amigos, nos planteábamos preguntas como:
— ¿Creéis que la finalidad perseguida justifica los medios utilizados?
— Realmente, ¿pedir un préstamo a una entidad financiera y no devolverlo es «robar»?
— ¿No nos «roban» mucho más algunas entidades financieras a nosotros?
— ¿Queréis decir que realmente cambiará algo esta acción?
   Una cosa se hacía evidente: durante unos días la acción de Enric consiguió que mucha gente se plantease cosas que no siempre se plantea. Como por ejemplo el papel que desarrollan las entidades financieras en nuestra sociedad, la forma como gestionan nuestro dinero o la forma que tienen de crear dinero. Y eso, por sí solo, ya es de agradecer. Gracias, Enric.
   Hoy, con unos meses de perspectiva, no puedo hacer otra cosa que pedir que surjan más personas como Enric que traten de abrirnos los ojos a todos.
   Necesito que alguien me cuente cómo puede ser que las barbaridades cometidas por la mayoría de entidades financieras nos hayan llevado a una situación de crisis como la actual y que, además, ahora seamos nosotros, con nuestro dinero, quienes permitamos que sigan manteniendo sus beneficios. Porque eso es lo que se está haciendo con dinero público.
   Como también necesito que alguien me cuente cómo es que en nuestro mundo occidental no hay dinero para resolver problemas de hambre o de miseria, o no hay presupuestos suficientes para hacer los colegios que necesitamos o para atender a las personas necesitadas, pero en cambio sí que tenemos dinero para ayudar a hacer que unas empresas financieras que se han dedicado a ganar unas cantidades insultantes de beneficios durante los últimos años ahora no sufran las consecuencias de la crisis, que nosotros sí que sufrimos.
   La única respuesta que me viene a la cabeza es un fragmento explicativo de la «doctrina de choque» interpretada por Naomi Klein: «Sólo una crisis —real o percibida— da lugar a un verdadero cambio. Cuando esta crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que vuelan en el ambiente. Creo que ésta tiene que ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas imposibles se vuelve políticamente inevitable.» Klein trata de explicar la estrategia propuesta por Friedman y seguida por sus discípulos, pero también es válida para otros, ¿no os parece?
   Y es con estas lentes que yo me miro la acción de Enric y las propuestas que encontraréis leyendo este libro. No creo que haga falta plantearse si son las mejores o no, si son más o menos posibilistas o soñadoras, si cambiarán el mundo o no por sí mismas. Creo que es más coherente preguntarse si son útiles y van bien encaminadas. Y aquí es difícil encontrar razones para un no.
   Es probable que esta acción no acabe generando un gran cambio en nuestra sociedad (por desgracia), pero creo que, como una gota de aceite que se va extendiendo, con acciones como ésta conseguimos que cada día más personas abran los ojos para tratar de entender lo que ocurre a su alrededor y, algunos, pasen a la acción. Querer explicar cómo funciona el mundo y proponer acciones para hacerlo avanzar en otra dirección no puede ser malo, y aún más cuando se consigue llegar a un público que no asistiría a una jornada o se leería un libro como el que ahora tenéis en las manos.
   Las alternativas a un sistema que no nos gusta y que necesitamos cambiar de manera más urgente cada día se construyen desde muchas sensibilidades. Pero casi todas las propuestas requieren de una ciudadanía activa e implicada en la transformación social. Por eso, la denuncia y la construcción de alternativas tienen que ir del brazo, como se adivina en este libro.
   Es cierto que en el ámbito del consumo o la producción cada vez encontramos iniciativas más consolidadas que nos permiten consumir y trabajar de una manera crítica, más justa, más sostenible y más humana. La economía social y solidaria ya nos nutre de buena parte de lo que necesitamos para vivir y nos muestra el camino que puede seguir toda la actividad económica que nos rodea.
   También en el ámbito de las finanzas se generan alternativas y encontramos algunas suficientemente consolidadas. La banca islámica, que opera sin cobrar ni pagar intereses, por ser contraria a la usura, funciona desde hace muchos años y está en crecimiento. Pero también se van generando iniciativas innovadoras a nuestro alrededor, como las comunidades de autogestión financiera que tratan de resolver las necesidades de financiación de manera mutualista y solidaria, evitando de este modo a las entidades financieras o, por poner un último ejemplo, las monedas sociales o complementarias que tratan de devolver al dinero su valor original de intercambio.
   Es cierto que cada propuesta alternativa, bien sea de denuncia, desobediencia o construcción de una alternativa, no transformará el mundo en que vivimos, pero recuerdo una imagen que hace mucho tiempo le oí a Arcadi Oliveres: la fotografía del mundo en que vivimos no la podemos cambiar de un día para otro, pero sí que podemos ir cambiándole piezas, como si se tratara de un inmenso rompecabezas. Y entonces, poco a poco, habrá partes de la fotografía que nos gustarán más.
   Tal vez por eso, porque me miro el mundo como un gran rompecabezas, me gusta que surjan propuestas de todo tipo, propuestas para los más comprometidos y atrevidos, pero también propuestas para los que apenas empiezan a resistirse a no hacer nada por cambiar su entorno. Y, probablemente, por eso he aceptado de buena gana participar en este libro, aportando mi grano de arena y añadiéndome a la construcción de alternativas con una gran capacidad de transformación de la realidad que este libro denuncia, como por ejemplo la banca ética.

... Y UNA PROPUESTA: LA BANCA ÉTICA

   La pregunta que deberíamos plantearnos no es si la banca ética nos ofrece suficientes garantías económicas para trabajar con ella. La pregunta es si la banca tradicional todavía nos ofrece garantías económicas, morales y sociales para seguir trabajando con ella.
   Una de las herramientas con las que contamos para construir una sociedad que vuelva a situar a las personas y un estilo de vida sostenible entre sus ejes principales es la banca ética. Un potente instrumento al servicio de la transformación social.
Pero, ¿realmente es factible un modelo de banca ética en Cataluña?
    En realidad no sólo es un modelo factible sino que ya empieza a ser una realidad con cierta entidad. De hecho, Barcelona es una de las pocas ciudades de Europa que dispone de oficinas de dos entidades de banca ética. El Triodos Bank, una banca nacida del movimiento antroposófico en Holanda que actualmente opera en diversos países europeos, y el proyecto Fiare, que está construyendo un proyecto ilusionante de banca ética, cooperativa y ciudadana en colaboración con la Banca Popolare Etica italiana, el referente de la banca ética cooperativa en Europa.
  Es cierto que en Cataluña las finanzas éticas son aún demasiado desconocidas, pero no es menos cierto que disponemos de una larga tradición de iniciativas pioneras en el ámbito del microcrédito social, como Acción Solidaria contra el Paro, que somos la cuna de proyectos innovadores como Coop 57 y que tenemos oficinas de diversas bancas éticas, cosa que no pasa en demasiados lugares del mundo.

¿Cómo se pueden hacer compatibles los criterios éticos con la obtención de beneficios?

   De manera general, la banca ética persigue un doble objetivo, la obtención de un beneficio económico que garantice su viabilidad y de un beneficio social, que es su objetivo principal. Dicho de otro modo, la banca ética persigue la maximización del beneficio social, no del económico.
   La concreción de esta opción estratégica en cada proyecto concreto se lleva a cabo de forma diversa. Algunas entidades optan por ser entidades sin ánimo de lucro y no repartir dividendos, otras utilizan los beneficios para ofrecer mejores condiciones para sus clientes o bien para iniciar nuevos proyectos con una finalidad también social.
   En la práctica, los criterios éticos no sólo se concretan en una serie de actividades económicas que quedan excluidas de cualquier financiación, como por ejemplo todo lo que esté relacionado con la industria armamentística o la vulneración de los derechos humanos. La banca ética da un paso más allá y aplica criterios positivos, implicándose en la construcción de una realidad económica más humana y sostenible, invirtiendo únicamente en actividades o entidades que generen un impacto social positivo.
   Estos criterios éticos se cuidan también de manera diferente en unas entidades u otras. En la mayoría de casos, son terceras entidades o personas de reconocida independencia y honestidad las que velan por estos criterios. Unos a partir de comités externos y otros desde la misma estructura de la entidad.

Una banca fiable y con garantías, además de ética

   Desde un punto de vista legal, la banca ética ofrece las mismas garantías que el resto de la banca, ya que está regulada del mismo modo, con los mismos mecanismos de protección y con los mismos requisitos de capitalización o de cobertura de riesgo.
   Por otro lado, la banca ética, al invertir sólo en economía productiva y de carácter social, evitando las inversiones especulativas, ofrece un menor riesgo a sus clientes. Probablemente por eso, las ratios de solvencia son superiores a la media, las ratios de morosidad inferiores y la calidad de sus activos mucho mejor, ya que se evitan los productos estructurados, derivados o especulativos.
   Esto resulta fácil de ver hoy en un ejemplo. Mientras la banca ética invierte en las cooperativas de productores ecológicos de nuestro entorno o en las empresas de inserción sociolaboral, el resto de entidades tienen parte de nuestros ahorros invertidos en activos inseguros que ahora algunos gobiernos tienen que recomprar, otra vez con nuestro dinero. Por tanto, puestos a elegir, yo diría que la banca ética es la más fiable de las bancas.

No obstante, la banca ética ofrece ventajas y desventajas

   Una ventaja importante es que nos ofrece la posibilidad de orientar nuestros ahorros de manera que trabajen en la dirección de nuestros valores. El simple hecho de poder saber qué actividades o empresas se están financiando con nuestro dinero ya es una ventaja importante, y es a partir de aquí que podemos decidir que no queremos que nuestro dinero sirva para financiar a la industria armamentística o a la multinacional que está despidiendo a nuestros vecinos, por poner dos ejemplos de actualidad.
   Otra gran ventaja es que los bancos éticos dirigen toda su actividad hacia una actividad económica, medioambiental o cultural que transforma nuestra sociedad en una sociedad más justa, humana y sostenible. Son instrumentos de transformación social.

   Y por citar algunas desventajas, pues, tal vez diría que la banca ética todavía es muy joven y pequeña, y esto, en un mundo de grandes corporaciones y en un entorno donde la confianza es clave, es una desventaja. De todos modos, espero que con el tiempo deje de serlo, porque, de hecho, la banca ética debería generar más confianza que la mayoría del mundo financiero, básicamente porque se salva de la asunción de riesgo en busca de un beneficio económico y porque no invierte en mercados especulativos sino únicamente en economía productiva y real.
   Una última desventaja, en nuestro país, es que estamos acostumbrados a tener una oficina debajo de casa y poder operar de manera muy cómoda con entidades financieras que nos ofrecen una respuesta a todas nuestras necesidades. La banca ética no persigue esta finalidad. El objetivo principal es financiar proyectos que transformen nuestra sociedad y, por tanto, trabajar con ellas requiere un cambio de punto de vista. No es justo o apropiado compararla con el resto del mundo financiero en términos de comodidad o amplitud de servicios, porque su objetivo no es éste.

Y finalmente, la transparencia

   El movimiento de las finanzas éticas hace una apuesta evidente por la transparencia. En la práctica, algunas entidades entienden que esta transparencia debe llevarles a informar de todos y cada uno de los proyectos que financian y sus importes, de manera que los clientes podamos saber cómo se utiliza exactamente nuestro dinero. Otros, lo que hacen es ir informando periódicamente de algunas de las entidades o las empresas con las que trabajan o de los sectores en los que están presentes. Son grados o maneras diferentes de una apuesta compartida por la transparencia que también les diferencia de manera evidente del mundo de la banca tradicional.
   Pero la transparencia también es importante para otra cosa. Si tenemos que decidir dónde queremos que trabajen nuestros ahorros, la mejor manera es poderlo conocer y no tener que confiar sólo en la publicidad de unos y otros. Así, cada cual podrá hacer la elección según sus propios criterios éticos y decidir qué realidad quiere que construya su dinero.
   El hecho que en tiempos de crisis, con las entidades financieras peleándose por nuestros ahorros a base de ofrecernos más intereses y regalos «extraordinarios», la banca ética siga creciendo, ya es una buena muestra de cómo esta realidad avanza a pesar de la crisis y nos permite ser optimistas.
   Como Enric, somos muchos los que trabajamos para colaborar en la construcción de esta ciudadanía consciente e implicada en la transformación social, pero no basta, hace falta que más personas venzan el «miedo», pongan a trabajar sus ahorros en una dirección diferente y se impliquen en la construcción de un sistema financiero distinto de todas las maneras que seamos capaces de imaginar.
   Una buena manera de vencer el «miedo» a trabajar con la banca ética es dar el paso de manera gradual. No hace falta llevar allí todos nuestros movimientos y los ahorros. Podemos empezar abriendo pequeños depósitos o acercarnos a ella haciéndonos socios, participando en su construcción. Son dos maneras de generar confianza, para quien no la tenga. Éstas, y preguntarse realmente por qué confiamos en nuestra entidad financiera actual y por qué la elegimos.
   Acciones y propuestas como las que se explican en este libro caminan en esta dirección.
   Como decía el ibicenco Marià Villangómez: «Querer lo imposible es lo que hace falta, y no que muera el deseo.»
JORDI MARÍ,
Economista experto en finanzas éticas











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